según cuatrecasas

"El artículo 50 del Tratado de Lisboa está diseñado para que ningún país en su sano juicio lo utilice"

Desde que el pasado 23 de junio un 51,9% de los 46,5 millones de británicos que participaron en el referéndum del Brexit votó por la ruptura, parece que Reino Unido está ya fuera de la UE

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Desde que el pasado 23 de junio un 51,9% de los 46,5 millones de británicos que participaron en el referéndum del Brexit votó por la ruptura, parece que Reino Unido está ya fuera de la Unión Europea. Y nada más lejos de la realidad. Es más, puede transcurrir mucho tiempo hasta que eso ocurra e, incluso, desde un punto de vista del derecho comunitario y británico, puede que no llegue a suceder.

[Qué es el artículo 50 del Tratado de Lisboa]

En primer lugar, hay que insistir en que la consulta no es vinculante, es decir, depende del Parlamento británico solicitar al Parlamento Europeo de manera formal la salida como Estado miembro, para lo que tiene que apelar al ya famoso artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, y aquí se plantea el primer escollo.

Desde el punto de vista del marco legal existente, “no hay posibilidad de exclusión, solo Reino Unido puede y tiene que solicitarlo formalmente, así que no ha comenzado el proceso”, explica Andreu Ward, socio de Cuatrecasas en derecho comunitario y de la competencia. “Además, el referéndum no es vinculante, el soberano es el Parlamento y hay dudas legales de que pueda solicitarlo”, asegura el abogado.

No en vano, ello requeriría la derogación, 'de facto', del European Comunity Fact y el Parlamento no puede derogar algo que ha aprobado previamente ese Parlamento, por lo que requeriría de la máxima autoridad. Hay muchas dudas en este sentido y otros juristas defienden que puede ser el primer ministro quien lo solicite directamente.

El artículo 50 está diseñado para que ningún país en su sano juicio lo utilice

Por otro lado, a pesar de que las declaraciones de los distintos mandatarios europeos exigiendo que dé ya el paso haga pensar lo contrario, solo Reino Unido puede tomar esa decisión y “el artículo 50 está diseñado para que ningún país en su sano juicio lo utilice”, afirma Ward. Esto es así porque, sin posibilidad de marcha atrás, una vez que es notificado, el país queda en manos de los Veintisiete, con la complejidad estratégica que ello supone en una negociación.

A esto hay que sumar el caos político que reina en el país, que va a retrasar considerablemente el proceso. De entrada, mientras que en la oposición, 170 de los 210 diputados no confían en el líder laborista, la posibilidad de que se convoquen unas elecciones generales en los próximos meses es elevada, en tanto que la candidata a sustituir a David Cameron, Theresa May, al hacer campaña a favor de la permanencia plantea serias dudas en cuanto a legitimación.

La ministra del Interior de Reino Unido, Theresa May. (Reuters)
La ministra del Interior de Reino Unido, Theresa May. (Reuters)

Eso mientras que el resto de la Unión tiene en el horizonte un referéndum en Italia y elecciones en los Países Bajos, Francia y Alemania, con lo que cualquier decisión que tome Reino Unido tiene una influencia mayor si cabe.

“Mi apuesta personal es que no habrá artículo 50 antes de octubre del año que viene, porque sería una irresponsabilidad”, afirma Ward. Más cuando ni siquiera hay una hoja de ruta definida sobre cómo se quiere que sea el Reino Unido tras su salida.

Y es que hay cuatro posibilidades reales, más allá de las fantasías de todo tipo que se han planteado durante la campaña del Brexit, y ninguna plantea un horizonte muy beneficioso para el país. Está el modelo noruego de miembro del Espacio Económico Europeo, con aportación de fondos, libre circulación y acogida a la legalidad europea, que prácticamente dejaría a Reino Unido como está pero sin voz ni voto.

También está el Tratado de Libre Comercio, como el que tiene Corea del Sur, pero afecta al tráfico de mercancías, no a los servicios, y hay que recordar que Corea del Sur tardó tres años de negociaciones. El caso de Suiza es el de Asociación Europea de Libre Comercio, para lo que tiene 120 tratados bilaterales que está constantemente negociando; y finalmente, está la fórmula de unión aduanera como tiene Turquía. Eso frente a su situación actual como país miembro, por la que tiene libre circulación de mercancías, de servicios, de personas y trabajadores y de capitales.

A esto hay que sumar que las negociaciones no se llevarían a cabo con un bloque unitario, sino que se trata de 27 países con 27 intereses nacionales diferentes y que no siempre coinciden. Una vez que se solicite el artículo 50, se abren dos años de negociaciones solo de la salida y, una vez acordada esta, comienza entonces la negociación sobre la relación futura que van a mantener ambas partes.

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