RAJOY FUE RECIBIDO CON UNA CAÍDA DEL 3,5%

La bolsa castiga cambios de color en el Gobierno: Rajoy fue recibido con un -3,5%

La historia nos dice que lo que peor sienta a la bolsa de unas elecciones es que cambie el signo del Gobierno. Y castiga más un giro hacia el PP que hacia el PSOE, aunque estuviera cantado

Foto: Así ha sido la evolución de la Bolsa.
Así ha sido la evolución de la Bolsa.

Si es usted de los que cree que la bolsa es de derechas, debería pensarlo dos veces. En realidad, se cumple más el famoso dicho de que el dinero no tiene color. Pero lo que no le gusta nada es que ese color cambie, por mucho que ese cambio esté más que anunciado desde hace meses en las encuestas como ocurrió en 2011. Más curioso todavía: el mercado suele tratar peor los vuelcos electorales hacia el PP que hacia el PSOE.

De momento, el selectivo afronta la última sesión antes de las elecciones con caídas del 2% que vuelven a situarlo en la barrera de los 9.700 puntos.

Esas son las conclusiones que se pueden extraer de la reacción del Ibex 35 a corto plazo a las elecciones celebradas desde 1993. El mayor catigo en el lunes posterior a los comicios fue el del 4 de marzo de 1996, cuando la primera victoria de José María Aznar fue recibida con un castigo del 5,22%. Esta caída fue mayor incluso que la que se produjo tras el inesperado triunfo de José Luis Rodríguez Zapatero en marzo de 2004, que fue del 4,15%. Por cierto, la bienvenida del mercado a la mayoría absoluta de Mariano Rajoy en noviembre de 2011 fue un descenso del 3,48% pese a que el resultado estaba más que anunciado en las encuestas desde hacía meses. De hecho, a una semana vista el mayor batacazo postelectoral fue el que recibió al actual presidente, del 6,58%.

Si vamos cronológicamente, en junio de 1993 la victoria inesperada de Felipe González cuando las apuestas favorecían claramente al aspirante Aznar -y con necesidad de pactar al no obtener mayoría absoluta- sólo provocó una caída diaria del 1,75%, y del 1,12% en la semana siguiente. Un mes después, el descenso era del 1,46%. Es decir, ni la sorpresa ni la incertidumbre por los posibles apoyos provocaron grandes sofocos a los inversores de entonces.

Batacazo por el fin del 'felipismo'

En marzo de 1996 llegó por fin el triunfo del PP, también con necesidad de apoyos externos, que fue recibida con el mencionado desplome del 5,22%. Ahora bien, el mercado se recuperó rápidamente del susto: una semana después, la caída se había moderado hasta el 3,98% y a la vuelta de un mes ya era de sólo un 0,6%.

Cuatro años después, en marzo de 2000, Aznar arrasó y obtuvo su mayoría absoluta; pero ni esa estabilidad del Ejecutivo ni el hecho de que las encuestas la hubieran anunciado le libró de una reacción bajista, si bien modesta: del 1,23%. En la primera semana, el Ibex bajó el 1,15% y un mes después se había hundido el 9,19%. Ahora bien, este batacazo tan llamativo obedece más al pinchazo de la burbuja puntocom (el Ibex andaba por máximos históricos de 12.500 puntos cuando cuatro años antes no llegaba a 4.000) que a motivos electorales.

El vuelco tras el 11-M no fue para tanto

Así llegamos a marzo de 2004, el resultado electoral más inesperado de la actual monarquía parlamentaria: la victoria de Zapatero tras los atentados del 11-M en Madrid. Algo que podría hacer pensar en derrumbes apocalípticos, pero en realidad fueron inferiores a los que recibieron a su predecesor: del 4,15%, que se redujeron al 1,91% en una semana. Es más, un mes después el Ibex registraba una subida del 6,47% respecto al viernes anterior a los comicios. Aquí también hay que aludir a motivos más allá de los políticos, puesto que el índice había caído hasta 8.000 puntos, más de 4.000 por debajo de los máximos de la burbuja.

En marzo de 2008, Zapatero conseguía su segundo mandato, y de forma menos ajustada de lo que anunciaban los sondeos. Ese éxito le valió la reacción más positiva de la serie por parte del mercado: caída del 0,29% en el primer día, que dio paso a una subida del 2,6% en la primera semana y del 7,15% en el primer mes. Y eso que ya había surgido la crisis 'subprime' en EEUU y que empezaban a acumularse las evidencias de que la burbuja inmobiliaria española estaba pinchando, como adelantó entonces El Confidencial. Pero es que entonces el Ibex estaba de nuevo en plena euforia por encima de 13.000 puntos y se aproximaba al estallido de la crisis financiera en septiembre de ese año con la quiebra de Lehman Brothers, que dio paso al movimiento bajista más brutal de su historia.

Rajoy, castigado pese a arrasar

Finalmente, el 20-N de 2011 llegaba la esperadísima mayoría absoluta de Rajoy tras el hundimiento de la economía con Zapatero. Pero en el mercado pesó más el cambio de signo que el fin del Gobierno de la crisis y el paro, o que la estabilidad con que nacía el nuevo Ejecutivo. Caída del 3,48% el primer día y del 6,58% la primera semana. Ahora bien, tampoco duró mucho: al cabo de un mes, el Ibex ya subía el 1,74%.

Por tanto, cabe concluir que el mercado premia la continuidad de los Gobiernos y castiga los cambios de color tras unas elecciones, y que este factor le importa mucho más que la predictibilidad de los resultados o que la estabilidad del Ejecutivo salido de las urnas. Asimismo, suele 'zurrar' más las victorias del PP que las del PSOE. Pero no hay que perder de vista que la situación política española no es ni mucho menos la mayor preocupación de los inversores; ni ahora ni en ninguna de estas citas electorales. En estos momentos, les preocupan mucho más la crisis de China y las materias primas, las subidas de tipos en EEUU o los próximos movimientos del BCE.

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