¿Y si la energía fuera solo eólica? La Tierra se enfriaría entre 0,3 y 0,8 °C
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¿Y si la energía fuera solo eólica? La Tierra se enfriaría entre 0,3 y 0,8 °C

Según datos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU, en el año 2040 superaremos los 1,5 °C de calentamiento. La única manera de evitarlo es cambiar la forma en que generamos energía

Foto: Generadores eólicos en Dinamarca. (EFE)
Generadores eólicos en Dinamarca. (EFE)

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), en la actualidad en España tenemos una potencia instalada 55.896 GWh de energía eólica, lo que la convierte en la tercera mayor fuente, por detrás del gas natural (causa del elevado precio de la factura de la luz ahora mismo) y de la nuclear, a la que está a punto de alcanzar. Tanto el gas natural como el petróleo y el carbón suponen la mayor parte de la energía de que disponemos en nuestro país, pero son tremendamente contaminantes.

Y eso en España... En otros países, como por ejemplo Polonia, las energías contaminantes suponen la inmensa mayor parte de la electricidad disponible para los consumidores. Por eso, un grupo de investigadores de la Universidad de Cornell en Estados Unidos se ha preguntado qué pasaría si la fuente principal de energía eléctrica proviniese de los generadores eólicos.

"Los recursos naturales de viento exceden nuestra demanda eléctrica y el coste es menor que la energía de los combustibles fósiles"

En su estudio, los investigadores descubrieron que la implementación de la energía eólica como la fuente de electricidad principal podría conseguir una reducción de las temperaturas medias de la atmósfera de entre 0,3 y 0,8 °C a final del siglo XXI. Como explica la profesora Rebecca Barthelmie, una de las autoras del estudio, "hacer esto ya puede tener grandes beneficios". Y continua: "Si hablamos en términos de 'evitar el peor escenario de cambio climático', nuestro trabajo confirma que acelerar el desarrollo y la implementación de las tecnologías de generación eólica es una solución lógica, efectiva y barata. Esperar más implicaría que sería necesario llevar a cabo acciones mucho más drásticas".

placeholder Parque eólico de Maranchón, en la provincia de Guadalajara. (Reuters)
Parque eólico de Maranchón, en la provincia de Guadalajara. (Reuters)

A principios de agosto de este año, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) informó de que el cambio climático es rápido y se está intensificando. Además, avisaban de que, a este ritmo, la temperatura de la atmósfera aumentará 1,5 °C para el año 2040. Es por esto que, desde la organización, pedían "cambios transformadores inmediatos".

Para conseguir estos objetivos, es esencial reducir y eliminar nuestra contribución de CO₂ a la atmósfera del planeta. Esto se debe a que este compuesto está considerado como el gas de efecto invernadero (GEI) más común y, por tanto, peligroso.

Si el precio era un problema, ya no lo es

La 'mentalidad eólica' de 2001 ya no es aplicable, y lo mismo ocurre con la energía fotovoltaica. Esto se debe a que en las últimas décadas el precio de la electricidad generada a través de fuentes renovables, especialmente en el caso de la eólica, se ha reducido sobremanera.

Tanto es así que la propia profesora Sara C. Pryor, otra de las autoras del estudio, explica que "los recursos naturales de viento exceden nuestra demanda eléctrica y el coste de la electricidad producida por los aerogeneradores (y las placas solares) se ha reducido mucho, tanto, que es más barata que la electricidad producida por combustibles fósiles". Y continúa: "Es por esto que no hay argumentos para no llevar a cabo este cambio. Tanto técnica como económicamente, tiene sentido. Solo hace falta voluntad política".

Foto: Tubería del Nodstream 2, el gasoducto que unirá Rusia directamente con Alemania a través del Báltico. Reuters

A pesar de todo esto, es cierto que la energía eólica se está multiplicando día a día en todo el planeta. Para hacernos una idea, según datos de la IEA, ahora producimos 11,7 veces más energía gracias al viento que en el año 2002 y 186 veces más energía fotovoltaica.

Estos datos nos dejan más que claro que las fuentes renovables de energía no solo se han hecho un hueco holgado en el presente, sino que también son el futuro, no solo para el medioambiente, sino para nuestra factura eléctrica.

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