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Una nueva oportunidad (rural) para el cáñamo, la fibra vegetal y maldita
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Una nueva oportunidad (rural) para el cáñamo, la fibra vegetal y maldita

Los beneficios medioambientales del cáñamo son innumerables, una planta que ha sido 'demonizada' a lo largo de los años, en beneficio de otros materiales, como el plástico

Foto: Proceso de elaboración de fibras de cáñamo.
Proceso de elaboración de fibras de cáñamo.

Zapatos, redes, ropa, construcción, cosméticos o incluso biocombustibles son algunos de los usos que ha tenido a lo largo de la historia el cáñamo, una planta de la que se aprovecha absolutamente todo. Tal vez estos sean los más conocidos, pero lo cierto es que sus beneficios son muchos más, sobre todo los que tienen que ver con el medioambiente. Para empezar, esta planta es un importantísimo sumidero de CO₂: "Para que te hagas una idea, si una planta de cereal absorbe cuatro o cinco toneladas de CO₂ por hectárea, el cáñamo puede llegar a absorber 11", nos relata a Planeta A Miguel Valdés, ingeniero técnico agrícola y expresidente de COITAGRA.

Además, es un excelente regenerador de suelos, tanto que, como nos confirma Valdés, "en Chernóbil se usan las plantaciones de cáñamo para regenerar el suelo. Además, limpian las malas hierbas sin necesidad de usar herbicidas, por lo que su efecto medioambiental es muy positivo". Su porte y altura, que puede llegar a los dos y tres metros, y la penetración de sus raíces en el suelo, provocan que no pueda entrar la luz del sol y, por tanto, que no crezcan esos matojos o malas hierbas.

"Queremos poner en marcha un proyecto que revitalice de nuevo la industria textil con una base de materia prima natural"

Uno de los componentes más famosos del cáñamo, el cannabidiol (CBD), también es de interés, aunque su uso es polémico. Sus efectos se están estudiando y diversos estudios apuntan a que podría ser positivo en el tratamiento de los síntomas de la quimioterapia o la fibromialgia, aunque, como apuntan los expertos, "falta mucha investigación al respecto para probar su efectividad". Esta sustancia se encuentra principalmente en las flores de la planta, la parte más polémica del cáñamo. En la actualidad, la Unión Europea no permite la plantación con el objetivo de producir esta molécula sin un contrato previo con una empresa farmacéutica autorizada.

"En Francia se cultivaron 18.000 hectáreas en 2020 y aquí apenas llegaba a las 995. El problema que tenemos en nuestro país es que el cáñamo no se puede destinar a la producción de CBD en exclusividad, según la UE, solo se puede usar para obtener semillas. Del grano sale el aceite, que es el que tiene los poderes terapéuticos intensos, y la caña que queda, la parte leñosa del cáñamo, se utiliza como biocombustible o para aplicaciones industriales, como las tarimas flotantes o para el aislamiento de ventanas", nos relata Valdés.

Un tesoro demonizado

A pesar de sus múltiples beneficios, la plantación del cáñamo fue apartada de nuestro país a partir de los años 60, cuando comenzó a usarse el plástico en mayor medida y la OMS declaró ilegales diferentes variedades de la misma, excepto algunas, como las dedicadas a la producción textil o de fibras. En la actualidad, sin embargo, se vive un 'boom': ya se conocen muchos más beneficios que características perjudiciales, además de que se trata de la misma planta de la que se obtiene el CBD, un cannabinoide cuyo uso medicinal ha sido avalado por primera vez por el Congreso español hace tan solo unas semanas. El repunte del interés por esta planta es tal que, en nuestro país, la superficie nacional dedicada al cultivo del cáñamo se ha multiplicado por ocho desde 2016, superando las 500 hectáreas, según los datos del Fondo Español de Garantía Agraria.

Pero no siempre ha sido así, es más, el cáñamo ha sido señalado como 'perjudicial' a lo largo de los años, de ahí la prohibición que señalábamos a partir de los 60. Hasta entonces, la localidad alicantina de Callosa de Segura se nutría, prácticamente en exclusividad, de esta industria, siendo la primera productora de fibras y redes de cáñamo. "Aquí en Callosa se marca 1965 como la fecha más o menos tope en la que desaparece el cáñamo. Es entonces cuando se produce una diversificación brutal y surgen dos potentes industrias de hilos y redes que absorben a muchos que se habían quedado parados o que habían vuelto de la inmigración", nos cuenta a Planeta A Roque Albert Lucas, director de la Escuela de Trabajos Artesanales del Cáñamo de esta localidad. Desde hace unos meses, buscan resultados con la plantación de una nueva variante, Futura 65, con el objetivo de recuperar una industria que, según él, solo reporta beneficios.

placeholder Plantación de cáñamo. (iStock)
Plantación de cáñamo. (iStock)

"Actualmente, tenemos plantadas dos variedades, pero ha hecho mucho calor y seguramente se volverá a plantar, porque ha llovido mucho. En marzo del año que viene se retomaría el proyecto plantando 10 u 11 variedades para ver cuáles se adaptan mejor y poder recomendar a los huertanos qué plantar. También queremos estudiar la que da más fibra o más CBD, al final las analíticas te dicen en qué son potentes, cada una de ellas", nos cuenta Roque.

El objetivo es claro y muy emocionante para esta zona de la Vega Baja, que busca traer de vuelta una forma de vida, tal y como detalla el director de esta escuela: "Queremos relanzar la economía desde la agricultura y, como Callosa de Segura, es zona de industria textil, la idea es crear un círculo de economía donde se elabore ese cáñamo para que luego pueda pasar a la industria que lo trabaje". Para ello, en la actualidad cuentan con la colaboración de diferentes organismos, como el propio ayuntamiento de la localidad, la Universidad Miguel Hernández, el sindicato ASAJA o el Instituto Tecnológico de Textil de Alcoy (AITEX), entre otros.

El ingeniero Miguel Valdés también lidera muchas de las decisiones de este proyecto, al conocer de primera mano las bondades del cáñamo y haber nacido en Callosa de Segura: "Queremos ver cómo obtener de la planta todos los aprovechamientos y poner en marcha un proyecto que revitalice de nuevo la industria textil con una base de materia prima natural. Los plásticos son muy nocivos para el medio ambiente y el cáñamo es una opción muy viable. Callosa es una de las mejores opciones, puesto que fue la cuna del cáñamo y los industriales conocen la actividad de primera mano".

Reflotar desde siempre

Aunque la noticia de la existencia de este cultivo se haya hecho pública hace poco, lo cierto es que en la localidad alicantina nunca han dejado de trabajar con él. Como parte de las actividades que llevan a cabo en la Escuela de los Trabajos Artesanales del Cáñamo, desde 1987, preparan cada año una exhibición pública con motivo de las fiestas populares de la localidad, donde enseñan todo el proceso de extracción como antaño.

Para este momento, claro está, necesitan material, como nos confirma Roque: "Nosotros seguíamos plantando para esto, a veces como escondidos, pero ya llegó un momento que nos dijeron que teníamos que empezar a mostrar el cultivo para que la gente se acostumbrara a verlo y supiera que lo que plantábamos era una variedad legal que no superaba el 0,02 de THC".

placeholder Tratamiento tradicional del cáñamo. (iStock)
Tratamiento tradicional del cáñamo. (iStock)

Pero no era hasta 23 años después, cuando encontrarían un aliado que, prácticamente, los ha traído hasta la situación actual. "En 2010, Joaquín Parras Ruíz, profesor emérito de la Universidad Miguel Hernández, se fijó en nuestros trabajos e inició investigaciones para recuperar el cultivo del algodón y el cáñamo, con las que se dio cuenta de que la calidad que obtenían con esta tierra del algodón era igual que la de Egipto, que es la mejor del mundo. Pero claro, necesitaba cinco veces más cantidad de agua que el cultivo del cáñamo, por lo que se apostó por este último".

Desde entonces, los apoyos de otros organismos están siendo claves: "Nos estamos viendo con representantes de distintos ámbitos para la investigación, con representantes de la industria, gente de los sindicatos, de la administración local y a veces también de alguna administración autonómica. Y hemos conformado algo que yo le llamo la mesa del cáñamo, que es cuando nos juntamos todos para debatir y proponer proyectos".

El obstáculo de la legislación vigente

"Para nosotros son muchos años plantando, lo que pasa es que ahora nos hemos tomado un poco más en serio, en colaboración con la universidad y los empresarios del sector, hacer algunas plantaciones o estudios sobre qué tipo de variedad sería más interesante tener en nuestra zona. Antiguamente no había problema, pero ahora la plantación tiene que tener unos requisitos concretos, por lo que ahora se complica un poco más el tema del cáñamo", nos detalla a Planeta A Trino Grau, Concejal de Agricultura y Agua de Callosa de Segura.

"El cáñamo tiene dos elementos, que son el THC y el CBD, que son psicotrópicos y están integrados en la producción. Entonces si una plantación produce un exceso de ese producto, es decir, si tiene que dar un 2% y llega al 3% de THC, pues esa plantación se tiene que eliminar y esa variedad se tendría que descartar". Una situación a la que se enfrentan continuamente en esta zona: "El problema es que la mayoría de las plantas que hemos tenido por aquí sobrepasan los límites, por eso hacemos el estudio con la universidad, pensando que, de esa manera, podemos dar con la variedad más adecuada".

placeholder Primer plano de fibras de cáñamo. (iStock)
Primer plano de fibras de cáñamo. (iStock)

La legislación podría cambiar pronto a este respecto, tal y como señala el ingeniero Miguel Valdés: "Ahora, con el nuevo aprovechamiento que han visto desde hace ocho o 10 años, que es el CBD, ha renacido el interés por volver a cultivar este producto. Lo que parece que va a hacer la UE a partir del 1 de enero es subir ese límite al 0,3%, además de que hay varios movimientos pidiendo su legalización total, puesto que hay países donde ya se está cultivando".

Pero mientras tanto, la ley es clara: las explotaciones del cultivo de cáñamo deberán cumplir la normativa general de una explotación agrícola, y estar dadas de alta en el Registro General de la Producción Agrícola (REGEPA). Y en principio, los agricultores no tienen problema a este respecto, tal y como confirma Grau: "El agricultor no quiere hacer un uso extraño o ilegal, sino tener una seguridad de que esas plantaciones que se hacen son adecuadas y que la inversión sirve para algo, si es que continúan estando dentro de unos límites. Aquí hay dos negocios en el cáñamo, uno es la obtención de los aceites de CBD y luego hay una parte, que es la que hemos tenido toda la vida, que es la obtención de la fibra, que es realmente para lo que nos gustaría tener estas plantaciones. Si luego resulta que esto se puede vender dentro del mercado del CBD, siguiendo los límites de la legalidad, y encima hay un rendimiento bueno, pues bienvenido sea. Pero a nosotros lo que realmente nos interesa es el cáñamo orientado al mercado textil".

"El propietario que antes no quería la tierra, ahora tiene agricultores que sí la quieren"

Desde la escuela, se centran sobre todo en la parte agrícola: "Nos están dejando a la cola de la ola respecto a cómo se está avanzando en Europa con a la legislación. La agricultura está maltratada en general, en otros países no se les exige lo que a nosotros y a veces nos es imposible competir, a pesar de que hemos visto lo importante de la agricultura de base durante la pandemia. Entonces, solo por este motivo, se deben ofrecer alternativas al cultivo tradicional porque ahora mismo lo más rentable es el CBD y la fibra tiene poco rendimiento económico".

El uso textil, nos confirman, también está recuperando su protagonismo: "En Inditex, por ejemplo, ya han puesto el foco en el cáñamo, lo van a necesitar a partir de ahora porque quieren hacer prendas de ropa de talante ecológico. Es decir, hay que dar una vuelta a la producción porque no podemos depender siempre de China".

Conservar las tradiciones

Desde la Escuela de Trabajos del Cáñamo de Callosa de Segura se organizan visitas, exposiciones y actividades de todo tipo alrededor de esta planta, siempre con el objetivo de conservar el patrimonio costumbrista y las tradiciones de la Vega Baja. Como relatábamos, el día grande para ellos es el 'Día del Callosino Ausente', donde muestran todo el proceso de extracción tal y como se hacía tradicionalmente.

Foto: La ropa de lana favorece nuestra salud y la del medio ambiente (EFE/ H. Ríos)

"Son, por lo menos, ocho oficios consecutivos para un mismo proceso, por lo que es un espectáculo", nos confirma Roque Albert. "Primero puedes ver el agramado, que es cuando se chafa la caña. Luego ves el empalado, que es cuando el huertano golpea la fibra, pasan al rastrillado o peinado, que es la cumbre del proceso, y de ahí salen dos industrias: la del calzado y la del cáñamo". Y es que después del peinado, la fibra restante sirve para elaborar zapatos. "Y ahí aparecen tres oficios: el trenzado, la suela y lo que se usa para la zapatilla. La verdad es que visualmente es espectacular".

La recuperación de los oficios y del trabajo agrícola también es importante para esta localidad: "Callosa tiene un banco de tierras por todo lo que se ha ido abandonando. El propietario que antes no quería la tierra, ahora tiene agricultores que sí la quieren, así se pueden poner en actividad y que no estén abandonadas, porque lo único que produce eso es un mal beneficio medioambiental", confirma Valdés.

Zapatos, redes, ropa, construcción, cosméticos o incluso biocombustibles son algunos de los usos que ha tenido a lo largo de la historia el cáñamo, una planta de la que se aprovecha absolutamente todo. Tal vez estos sean los más conocidos, pero lo cierto es que sus beneficios son muchos más, sobre todo los que tienen que ver con el medioambiente. Para empezar, esta planta es un importantísimo sumidero de CO₂: "Para que te hagas una idea, si una planta de cereal absorbe cuatro o cinco toneladas de CO₂ por hectárea, el cáñamo puede llegar a absorber 11", nos relata a Planeta A Miguel Valdés, ingeniero técnico agrícola y expresidente de COITAGRA.

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