El verdadero precio de la joyería: tus anillos le han costado más al planeta que a ti
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Reutilización y reciclaje

El verdadero precio de la joyería: tus anillos le han costado más al planeta que a ti

Las formas con que sacamos de la tierra metales preciosos suponen un gran riesgo, tanto para nosotros como para el planeta. Se puede hacer joyería de formas más responsables

placeholder Foto: La obtención de oro de la corteza terrestre es una práctica industrial muy agresiva con el medioambiente. (Unsplash)
La obtención de oro de la corteza terrestre es una práctica industrial muy agresiva con el medioambiente. (Unsplash)

En los últimos años, según la sociedad se va concienciando de la importancia de la sostenibilidad, estamos avanzando hacia la circularidad de la economía (aunque todavía queda muchísimo camino por delante), con el reciclaje y la reutilización como piedras angulares de este nuevo modelo. Pero hay sectores en los que aplicar estos conceptos no es solamente importante, sino absolutamente necesario, como el de la joyería.

En la actualidad, según fuentes del propio sector joyero, se minan en el mundo entre 2.500 y 3.000 nuevas toneladas de oro en todo el mundo. Por desgracia, este proceso no consiste en cavar hondo y con ahínco (aunque eso también tiene una gran repercusión medioambiental), sino en destruir ecosistemas enteros, rompiendo la tierra y provocando auténticas catástrofes medioambientales.

El nivel del lago de Polley aumentó en unos minutos más de 1,5 metros gracias al filtrado de aguas contaminadas

En 2014, la mina de oro de Mount Polley, situada en la Columbia Británica canadiense, sufrió un terrible accidente cuando una de las presas de contención que utilizaba vertió 24 millones de metros cúbicos de residuos al lago Quesnel: siete años después, los habitantes de la zona siguen luchando por limpiar de metales pesados como cobre u oro las áreas donde viven y el agua que necesitan para regar sus campos y saciar su ganado.

La mayor parte del oro obtenido por la mina de Mount Polley estaba destinada a la joyería, que a nivel mundial es uno de los sectores, junto con la electrónica, que más dependen de este metal precioso. Esto provoca que la extracción de este metal sea tan valiosa que no se tengan en cuenta las repercusiones medioambientales de la misma.

placeholder El antes y el después de la catástrofe de Mount Polley.
El antes y el después de la catástrofe de Mount Polley.

Del mismo modo, otros metales pesados muy peligrosos, tanto desde un punto de vista médico como medioambiental (como es el caso del mercurio), son utilizados a diario por joyeros de todo el mundo, lo que a su vez tiene un gran impacto en ecosistemas alrededor del globo.

Un nuevo enfoque

Pero algunos problemas pueden resultar una oportunidad. Ese es el caso, por ejemplo, de la marca de joyería Wonther, creada por Olga Kassian, una ucraniana criada en Portugal que probó suerte en Nueva York (donde la concienciación medioambiental es muy elevada) y que ha conseguido un gran éxito fabricando 'joyas sostenibles'. Para crearlas, en vez de recurrir al 'barato' oro recién producido, la marca se compromete a reciclar las joyas usadas (como si de un 'compro oro' se tratara) pero pagando un precio un 20% superior al valor de mercado. ¿La pega? Los vales con los que se paga la venta de la joyería usada solo pueden utilizarse para comprar joyería sostenible.

Foto: La 'moda rápida' se esfuerza en reverdecer su aspecto. Unsplash

Desde la compañía, aclaran que, a pesar de que se tomen medidas para lograr hacer el minado más respetuoso con el medioambiente, "la única forma de hacer un metal precioso 100% sostenible es a través del reciclado". Así lo explica la propia Olga Kassian: "Nuestro objetivo es crear una economía circular en la que solo trabajemos con metales preciosos reciclados".

Aunque el (tremendo) problema de la obtención del oro y la utilización de metales pesados no son los únicos desafíos medioambientales que afronta la industria de la joyería (por ejemplo, tiene una gran huella de carbono), sí son algunos a los que, por fin, empezamos a poner remedio.

Economía circular
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