La Oficina de marcas rechaza registrar 'España vaciada la que tengo aquí colgada'
  1. Jurídico
Puede resultar ofensiva, dice la OEPM

La Oficina de marcas rechaza registrar 'España vaciada la que tengo aquí colgada'

La ley prohíbe el registro de expresiones o denominaciones que puedan resultar ofensivas, malsonantes o atenten contra la moral, el orden público o las buenas costumbres

Foto:  No es la primera vez que se intenta proteger legalmente expresiones humorísticas.
No es la primera vez que se intenta proteger legalmente expresiones humorísticas.

Hace unos días, la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) rechazó el registro de la marca 'España vaciada la que tengo aquí colgada'. La solicitud, presentada a principios de mes, estaba a nombre de cuatro cómicos españoles: Jesús Arenas, Juan José Albiñana, Roberto Gontán y Francisco José García. Los monologuistas pretendían inscribir esta expresión como marca para servicios de entretenimiento, educación y actividades deportivas. El organismo, no obstante, denegó el registro al considerar que la frase atentaba contra las buenas costumbres.

* Si no ves correctamente el módulo de suscripción, haz clic aquí

No es la primera vez que se intenta proteger legalmente expresiones con finalidad humorística. En marzo de 2020, la OEPM recibió peticiones para inscribir 'Yo sobreviví al coronavirus' como marca de cerveza. Otras fórmulas similares también fueron objeto de solicitudes para comercializar productos de papelería, prendas de vestir, calzado y servicios de publicidad y gestión de negocios comerciales. En la misma línea, en junio del año pasado, un particular quiso proteger el nombre de Fernando Simón, en aquel momento con gran visibilidad pública al aparecer diariamente en ruedas de prensa para informar del avance de la pandemia, con el objetivo de comercializar productos alimenticios, juegos, juguetes y máscaras de disfraz.

Desde el punto de vista legal, no obstante, estas solicitudes tienen muy poco recorrido. La normativa española en materia de propiedad intelectual establece una serie de condiciones y limitaciones para que un elemento (sea una palabra, frase, imagen o similar) sea protegido como marca. Como explica Fernando Ilardia, socio del área de marcas de Elzaburu, para que una frase o eslogan sea registrable "no puede ser contrario a la moral, al orden público o a las buenas costumbres".

Foto: Sandbox aspira a convertirse en uno de los mundos interconectados del metaverso. (Sandbox)

Una prohibición que se aplica en el caso de la marca 'España vaciada la que tengo aquí colgada', ya que, en palabras de la OEPM, "puede herir la sensibilidad de un amplio sector de la sociedad por ofensivo y malsonante". En este tipo de solicitudes, por tanto, entra en juego un elemento ciertamente abstracto como es la ética, por lo que el criterio personal de las oficinas de propiedad intelectual tiene más peso de lo habitual.

Figuras públicas

En lo que respecta a la petición de nombres propios, como es el caso de Fernando Simón, la ley también prevé limitaciones. Así, nuestro ordenamiento no permite la inscripción de nombres, apellidos, seudónimos o cualquier otro signo que sirva para identificar a una persona distinta del solicitante sin su consentimiento. Esta condición está pensada especialmente para las figuras con exposición y notoriedad pública.

Foto: Miley Cyrus durante un concierto del festival Glastonbury. (Reuters)

En estos casos, además, la oficina debe adoptar un papel activo. Es decir, debe rechazar directamente estas peticiones a pesar de que no haya una demanda o una solicitud en contra del registro. Si no se trata del nombre de un famoso, la oficina adopta una actitud pasiva y solo descartaría el registro si existe una reclamación.

Del mismo modo, la ley también pone trabas a la protección de otros elementos identificables de una persona (si esta no es el solicitante), como puede ser su imagen. En este caso, lo que entra en juego no es la ley de marcas sino el derecho a la propia imagen, que impide que terceros puedan usar el rostro ajeno sin el permiso del afectado con fines de explotación comercial. Cuestión diferente sería si la petición está formada por otros elementos de una persona más abstractos como la silueta. En este caso, el choque jurídico únicamente se produciría si el rasgo en particular que se quiere proteger sirve para identificar claramente a un individuo. Una consideración que, en todo caso, estaría en manos de los tribunales.

Juegos de palabras

Esta no es la única condición que se les exige a las frases para convertirse en marcas o nombres comerciales. "Para estar protegida, una frase debe tener capacidad distintiva", subraya Ilardia. Es decir, que el consumidor no puede percibirlo como una frase puramente publicitaria, sino como "una indicación de la procedencia empresarial de los productos o servicios de que se trate", matiza. En otras palabras, debe poder asociarlo a una determinada empresa. Quedan descartadas, por tanto, expresiones que busquen simplemente transmitir información o destacar las cualidades de los productos o servicios que se pretenden vender.

Foto: Mariah Carey luce su total look de Balmain. (Instagram)

Por el contrario, el abogado explica que sí pueden registrarse como marcas los eslóganes que tengan un cierto sentido secundario o escondido o que incluyan elementos de cierta originalidad o de fantasía. "El mensaje que se transmite al consumidor debe tener detrás un mínimo de esfuerzo imaginativo", resume. Algunos elementos que pueden ser de ayuda en este sentido son los juegos de palabras, factores de sorpresa que conviertan la frase en una expresión de fantasía, sorprendente o inesperada o recursos lingüísticos o estilísticos como metáforas o rimas.

En la misma línea, tienen más papeletas de ser registrados los mensajes con cierta originalidad o fuerza o los que requieran un mínimo de esfuerzo de interpretación o imaginación por parte del usuario. "Solo estos últimos podrán cumplir una función distintiva", concluye el letrado.

Propiedad intelectual Cerveza Marca España Pandemia Coronavirus
El redactor recomienda