El futuro sombrío de la abogacía: entre el 30% y el 50% de la fuerza laboral desaparecerá en 2050
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El Colegio de Abogados británico alerta

El futuro sombrío de la abogacía: entre el 30% y el 50% de la fuerza laboral desaparecerá en 2050

Un informe de la Law Society prevé una destrucción drástica de los empleos del sector legal. Las labores de secretariado y los despachos individuales serán los más perjudicados

Foto: Un robot manejando un ordenador. (iStock)
Un robot manejando un ordenador. (iStock)

Pocas profesiones saldrán indemnes de la transformación digital y la abogacía no es ninguna una excepción. Según un informe de la Law Society, el Colegio de Abogados de Inglaterra y Gales, la introducción progresiva de soluciones tecnológicas disruptivas, unida a una mayor presencia de proveedores de servicios jurídicos alternativos (ALSP, por sus siglas en inglés), tendrá un importante impacto sobre la fuerza laboral del sector legal. Así, el documento prevé que, para 2050, se habrán destruido ente el 30% y el 50% de los puestos de trabajo.

El estudio, titulado 'Imágenes de los mundos futuros a los que se enfrenta la abogacía', intenta imaginar el porvenir del sector legal en la próxima década (aunque en algunas cuestiones va más allá y llega hasta 2050) basándose en el análisis y las opiniones de expertos de diversos campos que van más allá del jurídico. En este sentido, plantea dos escenarios. El primero, más cauto y "conservador", en el que estima que desaparecerían cerca de 125.000 empleos frente a los 550.000 existentes en 2019. El segundo, en cambio, es más apocalíptico y habla de una destrucción "salvaje" de la fuerza laboral que llegaría a afectar a 275.000 personas.

Los más afectados serán los puestos que impliquen labores más automáticas, como las del secretariado. También tienen un riesgo mayor los bufetes que el estudio denomina como 'high street' o "de calle", dedicados a resolver los problemas legales del día a día de la ciudadanía, como testamentos, asesoramiento en la declaración de la renta o en la redacción de contratos de arrendamiento, que serán sustituidos por proveedores alternativos.

Por su parte, las firmas dedicadas a la abogacía de los negocios y, especialmente, lo que el informe define como "gama alta" de la profesión se verán afectadas en menor medida por esta reducción de la mano de obra. No obstante, perderán una gran parte del asesoramiento jurídico rutinario, ya que o bien lo asumirán internamente los clientes o lo encargarán a proveedores tecnológicos. Los letrados serán necesarios únicamente, subraya el estudio, en las áreas del derecho de mayor valor, debido a su novedad o complejidad, así como en la gestión de las relaciones con los clientes más relevantes.

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Por último, el panorama distópico indica que los abogados que conserven su puesto deberán trabajar mano a mano con la tecnología y "tomarán medicamentos para mejorar su productividad y eficiencia". Las predicciones, no obstante, son a nivel global, lo que pone de manifiesto la pregunta de hasta qué punto son extrapolables estos resultados a España.

¿Una predicción razonable o aventurada?

Para Jorge Morell, abogado y fundador del despacho Términos y Condiciones, las conclusiones de Law Society son razonables y calcula que podrían llegar a cumplirse. "Estamos hablando de 30 años vista, no lo veo tan aventurado". Una opinión lógica teniendo en cuenta que la mitad de las tareas que realizan los abogados a día de hoy podrían ser ejecutadas por un robot, según un informe reciente del Consejo General de la Abogacía Española (CGAE) confeccionado junto con Women in a Legal World (WLW). No obstante, el letrado descarta hablar de destrucción de los empleos y se inclina más por su transformación.

Ahora bien, opina que hay ciertas barreras que podrían llegar a ralentizar esa revolución del sector. Una de ellas es la idiomática. "Puede parecer un elemento menor, pero en estos últimos años realmente ha supuesto un obstáculo para la implementación de ciertas tecnologías", describe. Al fin y al cabo, las compañías que desarrollan este tipo de productos los enfocan en el ámbito global y el inglés es la lengua mundial por excelencia. Ciertos términos y realidades jurídicas no quedan englobadas, por lo que las herramientas no siempre tienen una introducción sencilla y automática. Ello dificulta que muchos bufetes se animen a implementarlas.

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Más prudente es Jordi Estalella, socio de la consultora Alterwork, que tilda las predicciones de la Law Society de futuristas y descarta que cualquiera de las dos proyecciones (ni la conservadora ni la catastrofista) pueda ser una realidad de aquí a 30 años. "Son escenarios demasiado optimistas tecnológicamente", opina. Por el momento, explica, pocos despachos han implementado realmente tecnología disruptiva como la inteligencia artificial (IA) y todavía "siguen al principio de la revolución digital". Además, recuerda que, a pesar de que el mundo se vuelva más complejo, los abogados no van a desaparecer porque "los problemas jurídicos seguirán existiendo".

Secretariado y júnior, alto riesgo de desaparición

Sobre el tipo de puestos en riesgo de destrucción, Estalella coincide en que los que tienen un futuro más negro son los que implican funciones que se podrían estandarizar, como el secretariado. Ahora bien, descarta que los bufetes "de calle" estén en peligro de extinción. "El abogado de barrio de toda la vida que lleva asuntos rutinarios de particulares seguirá existiendo, aunque quizás implementará tecnología para expandirse y volverse más eficiente", reflexiona.

El abogado de barrio que lleva asuntos rutinarios seguirá existiendo, aunque implementará tecnología para expandirse

Por su parte, Morell opina que los abogados más generalistas sí corren un alto riesgo de verse afectados por la automatización y sus servicios competirán con los de proveedores alternativos que diseñen sistemas que resuelvan problemas sencillos a un bajo coste. "A los letrados especializados en cuestiones más sofisticadas, en cambio, la digitalización les ahorrará el trabajo", matiza. Además, cree que para 2030 habrá un sistema similar a Cortana o Siri que pueda resolver dudas jurídicas sencillas.

Ahora bien, el socio va más allá de las predicciones británicas y cree que todos los despachos reducirán su plantilla independientemente de su tamaño. Para los más grandes, el recorte no solo afectará a los perfiles administrativos, sino también a los más noveles, ya que se encargan de labores más sencillas que pueden ser sustituidas por herramientas digitales. "No se van a contratar tantos abogados júnior", vaticina. Además, opina que el impacto se materializará antes, ya que estos bufetes tienen un mayor presupuesto y muestran más inquietud por adaptarse a las exigencias del cliente para recortar gastos e implementar tecnológica.

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ALSP y perfiles no jurídicos

Por otro lado, Estalella descarta que los proveedores alternativos vayan a ocupar una cuota significativa dentro del mercado de servicios jurídicos. Para empezar, porque a día de hoy apenas alcanzan el 10% a nivel mundial y, aunque las previsiones de crecimiento son prometedoras, no llegarán a ocupar más de la mitad. "En los próximos años quizás cubrirán el 20%, pero no van a suponer una entrada tan disruptiva como se estima", razona. En segundo lugar, porque los ALSP aún presentan ciertos problemas para aterrizar en el sector legal español. Y, por último, porque el auge de estas firmas no implica necesariamente una destrucción de la mano de obra jurídica; "si acaso, aumentarán la demanda de abogados", asevera.

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Por último, el informe indica que en la próxima década habrá un aumento de la demanda de perfiles no jurídicos como matemáticos, economistas, ingenieros o analistas. Ambos expertos opinan que es un pronóstico factible. "Es una tendencia que ya vemos hoy en día y seguramente ganará fuerza", opina Morell. "Se incorporarán tanto de forma interna como externa, pero será algo paulatino", indica por su parte Estalella. Y lo equipara a la apuesta de los despachos por el 'marketing' y comunicación. "Desde hace décadas se habla de la importancia de invertir en este ámbito, pero a día de hoy hay muchas firmas que todavía no lo han hecho o no le dan toda la importancia que deberían".

Pocas profesiones saldrán indemnes de la transformación digital y la abogacía no es ninguna una excepción. Según un informe de la Law Society, el Colegio de Abogados de Inglaterra y Gales, la introducción progresiva de soluciones tecnológicas disruptivas, unida a una mayor presencia de proveedores de servicios jurídicos alternativos (ALSP, por sus siglas en inglés), tendrá un importante impacto sobre la fuerza laboral del sector legal. Así, el documento prevé que, para 2050, se habrán destruido ente el 30% y el 50% de los puestos de trabajo.

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