"A VECES, EN VEZ DE SUMAR SE RESTA", DICE

Urkullu no descarta un adelanto electoral en Euskadi y advierte a PP y Cs sobre su alianza

El lendakari apela a "la responsabilidad de todos" para llegar "cuanto antes" a un acuerdo de gobernabilidad en España que permita desbloquear el traspaso de competencias pendientes

Foto: Urkullu, ante miembros de su gabinete, antes del inicio del primer consejo de gobierno del curso político. (EFE)
Urkullu, ante miembros de su gabinete, antes del inicio del primer consejo de gobierno del curso político. (EFE)

El lendakari, Iñigo Urkullu, no cierra la puerta a un adelanto de las elecciones en el País Vasco, previstas en un principio para otoño del próximo año, en caso de que por segundo año consecutivo no logre sacar adelante los presupuestos. El presidente vasco ha dejado entrever esta posibilidad tras el primer consejo de gobierno tras el verano, que ha dado inicio al último curso político de la legislatura. En su intervención, al ser interpelado por un posible adelanto de las elecciones autonómicas, ha dejado constancia de que por ahora no entra en sus planes esta medida, pero no ha sido rotundo a la hora de cerrar esta puerta. Ha afirmado que, "en teoría, queda un año de legislatura" y que la “voluntad” del Ejecutivo de Vitoria es “intentar cumplimentar nuestro mandato de cuatro años”.

Urkullu afronta su último año de legislatura con un panorama lleno de incertidumbres por la falta de un Gobierno estable en Madrid, lo que dificulta el camino para la aprobación de los presupuestos de 2020 y mantiene paralizado el traspaso de competencias al País Vasco pactado con el Gobierno de Pedro Sánchez antes de las elecciones generales del 28 de abril. Así, a la vista de las negativas consecuencias que tiene para el Gobierno vasco la interinidad del Ejecutivo de Madrid, el lendakari ha urgido a un acuerdo de gobernabilidad “cuanto antes”. Para ello, ha apelado a la “responsabilidad de todos” en un claro mensaje dirigido a PSOE y Podemos, que siguen sin ponerse de acuerdo sobre un pacto programático y la conformación del posible Gobierno.

El lendakari es consciente de que unos nuevos comicios generales en noviembre, con los diferentes partidos metidos en harina electoral, prácticamente cierra la puerta a un acuerdo para los presupuestos de 2020 —necesitaría el apoyo en forma de abstención de uno de los tres grupos de la oposición: EH Bildu, Podemos o el PP—. En pleno escenario preelectoral, con un tablero político fragmentado que augura una dura pugna por captar votos, ningún partido quiere presentarse como el salvador del nacionalismo. Por ello, en su primer mensaje del curso tras el periodo veraniego, ha insistido en su llamamiento a un acuerdo político que permita la conformación de “un Gobierno que gobierne”.

Sánchez se reunirá la próxima semana en Bilbao con Ortuzar para recabar su apoyo a la investidura: el lendakari apela a "la responsabilidad de todos"

El llamamiento a “la responsabilidad de todos” llega cuando este mismo jueves se ha conocido que Pedro Sánchez se reunirá la próxima semana en Bilbao con el presidente del PNV, Andoni Ortuzar, de cara a asegurarse el respaldo de la formación nacionalista a su investidura. Con las conversaciones entre el PSOE y Podemos estancadas, Urkullu ha remarcado que existen “diferentes posibilidades” para formar un Gobierno en Madrid que no se limitan a un Ejecutivo en coalición, ya que también puede estar sustentado en pactos de legislatura o en apoyos puntuales en el Congreso de los Diputados.

En juego no solo están los presupuestos vascos, sino el traspaso de las competencias pactado con el Gobierno de Sánchez dentro de un calendario que incluye la cesión de 33 materias recogidas en el Estatuto de Gernika o la materialización de los compromisos acordados por el Ejecutivo español en materia de inversiones, fundamentalmente para la finalización de las obras del tren de alta velocidad. Son cuestiones que ahora mismo están bloqueadas ante la ausencia de un Gobierno estable en Madrid, lo que, como ha reconocido Urkullu, supone un “impedimento” para una “relación efectiva” entre los ejecutivos español y vasco.

Urkullu posa en las escalinatas del Palacio Miramar de San Sebastián con su equipo de gobierno. (EFE)
Urkullu posa en las escalinatas del Palacio Miramar de San Sebastián con su equipo de gobierno. (EFE)

El “factor de incertidumbre” al que ha aludido el lendakari golpea de lleno los últimos presupuestos vascos de la legislatura. En todo caso, Urkullu ha restado trascendencia a los efectos de una nueva prórroga presupuestaria. “No sería un drama”, ha aseverado, amparado en la actual situación de “crecimiento económico” que augura más ingresos para las arcas públicas. Además, ha dejado constancia de que la prórroga vigente “no ha condicionado la acción de gobierno" del Ejecutivo de Vitoria, que en febrero aprobó tres leyes presupuestarias para complementar las cuentas.

El Gobierno vasco iniciará en septiembre la negociación presupuestaria con la presentación a los grupos de un primer borrador con las principales directrices económicas, a expensas de presentar en octubre el proyecto de cuentas de 2020 tras la celebración del Consejo Vasco de Finanzas, que aclarará la realidad financiera de las arcas públicas. La prioridad es, como ha enfatizado el lendakari, “negociar unos presupuestos 'ad hoc” con los grupos. Por ello, ha pedido a las fuerzas de la oposición “no mezclar” la negociación con otros elementos externos, como puede ser la situación política en España. El pasado año, según ha reprochado, los condicionantes externos ya impidieron un acuerdo con los grupos, que se movieron por “razones extrapresupuestarias”.

Urkullu afirma que, "en teoría, queda un año de legislatura" y que es "voluntad" del Gobierno vasco "intentar cumplir nuestro mandato de cuatro años"

Ante la falta de apoyos, algunas voces en el Gobierno vasco han venido deslizando en los últimos meses la posibilidad de un adelanto electoral, si bien el núcleo duro del gabinete de Urkullu se había mostrado categórico en su rechazo de esta posibilidad antes del verano, en especial su mano derecha, Josu Erkoreka, portavoz del Ejecutivo. Pero este jueves, el propio lendakari no ha sido tan contundente y, si bien esta cuestión no se ha abordado en el primer Consejo de Gobierno tras el periodo veraniego, celebrado en el Palacio Miramar de San Sebastián, con sus palabras, Urkullu no ha cerrado la puerta a esta posibilidad a pesar de que a día de hoy el Ejecutivo está centrado en el "grado de cumplimiento" del programa de gobierno.

Ante esta cuestión, ha asegurado que “no nos guiamos por circunstancias que afecten a los presupuestos”, de modo que la previsión es cumplir su "programa de gobierno" y desarrollar "todos los proyectos en marcha". No obstante, ha dejado constancia de que el Ejecutivo vasco estará “atento a todas las incidencias” que se puedan producir, entre ellas, “las económicas que puedan afectar al País Vasco”. En este sentido, ha afirmado que “en teoría queda un año de legislatura” y que es “voluntad” y “propósito” del Gobierno vasco “intentar cumplimentar nuestro mandato de cuatro años”.

Urkullu, este jueves en San Sebastián. (EFE)
Urkullu, este jueves en San Sebastián. (EFE)

De cara a las elecciones autonómicas, Ciudadanos se ha mostrado abierto a suscribir una coalición con el PP en sintonía con lo ocurrido en Navarra. La posible alianza País Vasco Suma ha despertado recelos entre los populares vascos por el rechazo de la formación de Albert Rivera a la foralidad vasca, si bien los de Alfonso Alonso se han mostrado dispuestos a explorar un posible pacto electoral que salve esta cuestión, como ya ocurrió en Navarra. Preguntado por esta posible alianza, Urkullu ha afirmado que correspondería “a la inteligencia del electorado vasco” apostar o no por esta opción, si bien ha advertido a ambos partidos de que “la suma de fuerzas, muchas veces en función de los postulados políticos de las formaciones que participan, muchas veces en vez de sumar, resta”.

En todo caso, en el horizonte más cercano se otea la repetición de las elecciones generales en noviembre, una posibilidad que preocupa sobremanera al Gobierno vasco, por la demora que conllevaría en el anhelado traspaso de competencias. Además, de cara a esta cita con las urnas, Urkullu ha mostrado su convencimiento de que los resultados no variarán de forma sustancial en relación con el 28 de abril. “Me cuesta pensar que si el 28-A la opción de voto fue una, seis meses después vaya a ser radicalmente diferente”, ha subrayado Urkullu, para insistir en su mensaje de responsabilidad. “Cada uno debe ser consecuente con las responsabilidades asumidas con la ciudadanía”.

País Vasco

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