Almeida rompe con Vox y refuerza la ofensiva de Abascal: "Hasta habla como la izquierda"
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Pulso electoral en la derecha

Almeida rompe con Vox y refuerza la ofensiva de Abascal: "Hasta habla como la izquierda"

El pacto del Ayuntamiento de Madrid con los ediles carmenistas aviva la estrategia de Vox de atacar los perfiles más moderados del PP, a los que sitúa en el "consenso progre", en claro contraste con Ayuso

Foto: José Luis Martínez-Almeida y Javier Ortega Smith. (EFE/Chema Moya)
José Luis Martínez-Almeida y Javier Ortega Smith. (EFE/Chema Moya)
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El pacto de José Luis Martínez-Almeida con los ediles carmenistas en Madrid ha situado al PP justo donde Vox quería. Hace meses que los de Santiago Abascal centran sus esfuerzos en relacionar el partido de Pablo Casado con la izquierda, ubicándolo en los márgenes de lo que llama el "consenso progre", y los presupuestos de la capital son la constatación de su discurso. En pleno pulso electoral y con varias elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, la formación ultraconservadora ha conseguido reducir la relación con sus socios potenciales a un 'ellos o nosotros' pese a su cercanía ideológica.

Las intervenciones ayer de Martínez-Almeida y Begoña Villacís durante el anuncio del acuerdo presupuestario estuvieron trufadas de mensajes y referencias a Vox, ajenos todavía al penúltimo sobresalto por la dimisión horas después de un edil del Grupo Mixto. Sentados al lado de la que fue la mano derecha de Manuela Carmena, Marta Higueras, sus palabras no fueron más que munición para Vox. "Ya hasta hablan como ellos, asumiendo sus presupuestos como progresistas, que no es otra cosa que unos presupuestos comunistas. Es abrir la puerta a más izquierda", apuntan fuentes del partido.

Foto: Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida. (EFE/J.J. Guillén)

El alcalde y la vicealcaldesa de la capital intentaron con diferentes estilos reducir a la nada el grupo encabezado por Javier Ortega Smith, aunque sus discursos tenían una proyección más allá de Cibeles. "No temo ninguna ofensiva de Vox; no miramos ni a izquierda ni a derecha, hemos escuchado por parte de Vox que son presupuestos comunistas y por parte de PSOE y Más Madrid que son los de la ultraderecha", dijo Almeida, convencido ahora, tras las calabazas de Vox, de que su sitio es el centro. Villacís, que siempre optó por sacarlos de la ecuación, les reprochó alergia a los consensos: "No sé qué han aportado".

Ortega Smith no hizo declaraciones tras el acuerdo, pero sí colgó en su perfil de Twitter un fotomontaje que decía mucho sobre la relación de Vox con el PP. En la imagen, a un lado aparecía Almeida con Carmena e Higueras y al otro el portavoz de la formación en la capital, bajo el lema 'Comunismo o libertad'. "No hay mucho más que decir, ya avisamos de que todo estaba pactado y que Almeida iba a sacar sus cuentas con la izquierda, y así ha sido", añadieron fuentes del grupo municipal, que además criticó con dureza que el Gobierno de PP y Ciudadanos haya salvado sus presupuestos apoyado por un "grupo de tránsfugas".

"No son de fiar"

La ofensiva de Vox contra figuras como el alcalde de Madrid o el presidente de Andalucía, Juanma Moreno, es una constante desde hace meses, extensible ahora a Castilla y León con las elecciones del 13-F en el horizonte. Con los adelantos electorales como diana, la relación en el último año ha ido deteriorándose, hasta el punto de convertirse en sus principales objetivos, negándoles el apoyo a las cuentas e incluso situándoles al mismo nivel que la izquierda. "No son de fiar", insisten.

El boicot a Almeida, no obstante, estuvo a punto de cumplirse anoche de la forma más rocambolesca posible. Con el pacto con los carmenistas ya cerrado, el concejal Felipe Llamas (antiguo asesor de Carmena) presentó su renuncia al acta por no estar conforme con el acuerdo, lo que añadió aún más incertidumbre a Cibeles y a la coalición municipal. La mayoría, sin embargo, no está comprometida porque PP y Ciudadanos solo necesitan a tres de los cuatro ediles que tenía el Grupo Mixto para llegar a los 29 que marca la absoluta en el Pleno. Populares y naranjas, por su parte, suman 15 y 11 asientos, respectivamente.

En Génova, insisten en que Vox sigue una estrategia para desgastar a los perfiles más moderados del PP y cercanos a Pablo Casado

Desde Génova, consideran que cuestiones como las restricciones en el centro de la capital o las políticas migratorias en Andalucía son excusas. La dirección nacional del PP cree que todo obedece a una estrategia a gran escala para desgastar a los perfiles más moderados del partido y atraer al votante más escorado a la derecha. En la formación de Abascal, en cambio, niegan cualquier plan orquestado y remiten a su "falta de palabra" para justificar la ruptura.

Foto: José Luis Martínez-Almeida y Begoña Villacís en el Pleno de Cibeles. (EFE/Mariscal)

Pese a su negativa, la realidad es que las críticas y los comentarios más beligerantes contra el PP se dan en aquellos territorios donde la ventaja de los populares en la derecha no está tan clara y donde sus líderes gozan de mayor reconocimiento en el electorado de izquierdas. En la Comunidad de Madrid, donde los sondeos apuntan a que Isabel Díaz Ayuso está tan bien valorada por los seguidores de Vox como por los propios, ocurre justo lo contrario. Y en la Cámara madrileña, como es sabido desde hace meses, Rocío Monasterio mantiene un trato bastante fluido con el Gobierno regional. "En el PP, es más fácil hablar con unos que con otros. Nuestra relación es buena con los equipos gestionados por personas rigurosas y que cumplen sus acuerdos", indican respecto a la diferencia entre Ayuso y los nombres más cercanos a Génova.

La confrontación con Pablo Casado, pretendida o no, coincide con un vuelco en las encuestas. La serie de barómetros electorales de IMOP-Insights para El Confidencial muestra que en los dos últimos meses Abascal ha ganado 776.000 votos y Casado ha perdido 800.000. Sin apenas mover un dedo, Vox crece semana a semana mientras el PP se desangra en su lucha fratricida, con Génova en pie de guerra frente a Ayuso, precisamente la favorita de sus electores en Madrid.

El pacto de José Luis Martínez-Almeida con los ediles carmenistas en Madrid ha situado al PP justo donde Vox quería. Hace meses que los de Santiago Abascal centran sus esfuerzos en relacionar el partido de Pablo Casado con la izquierda, ubicándolo en los márgenes de lo que llama el "consenso progre", y los presupuestos de la capital son la constatación de su discurso. En pleno pulso electoral y con varias elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina, la formación ultraconservadora ha conseguido reducir la relación con sus socios potenciales a un 'ellos o nosotros' pese a su cercanía ideológica.

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