Ayuso marca el paso a Casado: arrastra a varios exdirigentes de Rivera a su Gobierno
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RIVERA DE LA CRUZ, REYES Y CANTÓ

Ayuso marca el paso a Casado: arrastra a varios exdirigentes de Rivera a su Gobierno

Toni Cantó dirigirá una oficina a su medida en la consejería de Rivera de la Cruz y Patricia Reyes, dirigente muy cercana a la anterior cúpula de Cs, vuelve a la política por Díaz Ayuso

placeholder Foto: Toni Cantó y Patricia Reyes junto a Albert Rivera en el Congreso en 2016. (EFE)
Toni Cantó y Patricia Reyes junto a Albert Rivera en el Congreso en 2016. (EFE)

Mientras Génova continúa la ofensiva para dinamitar poco a poco Ciudadanos con operaciones locales en distintas provincias, Isabel Díaz Ayuso ha dado un paso más incorporando varios exdirigentes de la formación naranja que, en algunos casos, eran muy cercanos a Albert Rivera. Decidió mantener a la escritora Marta Rivera de la Cruz en la Consejería de Cultura (fue diputada por Madrid y después por A Coruña en el Congreso, y llegó a la Comunidad de Madrid de la mano del exlíder nacional). También ha encajado a Toni Cantó bajo el paraguas de la Puerta del Sol (con una oficina creada exclusivamente para que él la dirija) hasta que dentro de dos años pueda volver a presentarse en unas listas. Y desde ahora también forma parte del organigrama de altos cargos Patricia Reyes, exdiputada por Madrid.

Patricia Reyes será la nueva directora general de Igualdad en la Comunidad. Amiga y de la total confianza del exlíder de Ciudadanos, vuelve a la Administración tras abandonar la política durante un periodo breve. Renunció a su escaño en el Congreso hace apenas un año cuando dimitió Marcos de Quinto (la siguiente era ella en la lista) para seguir al frente del área de Responsabilidad Social Corporativa del Real Madrid, donde recaló tras dejar las siglas naranjas. En la legislatura anterior fue secretaria de la Mesa del Congreso cuando la presidía Ana Pastor y Ciudadanos era un actor clave en el Gobierno de Mariano Rajoy. Con la dimisión de Rivera fue una de las dirigentes que abandonó. Arrimadas tampoco quiso contar con ella para su ejecutiva.

Durante los años en los que estuvo en el comité ejecutivo de Rivera fue responsable de Igualdad y derechos LGTBI, chocó frontalmente con las políticas de Podemos, pero también de Vox. Además de liderar las iniciativas feministas del partido naranja y la presencia de esta formación en el Orgullo, entre sus principales banderas estaba la gestación subrogada, a la que se oponían los dos extremos de la Cámara, pero también sectores de PSOE y PP.

Foto: Isabel Díaz Ayuso junto a sus consejeros. (EFE)

En su entorno dan por hecho que actuará “como dique de contención” del partido de Rocío Monasterio aunque sea desde un puesto técnico (una dirección general bajo la batuta de Concha Dancausa, consejera del ramo que Ayuso ha recuperado para su Gobierno). Eso sí, a pesar de la clarísima victoria de la candidata popular, tres escaños de Vox siguen siendo necesarios para alcanzar la mayoría en la Asamblea y la promesa de Monasterio pasa por condicionar las políticas y los presupuestos futuros de Madrid, muy especialmente en lo que tiene que ver con esta área.

En el ayuntamiento de la capital hay que recordar que por primera vez no se desplegará la bandera del Orgullo en el Palacio de Cibeles. Para compensarlo, Ciudadanos impulsará otra insignia arcoíris de 700 metros de largo y nueve de ancho entre Callao y la esquina de Gran Vía con Alcalá por un equipo de unos 300 voluntarios del consistorio.

Otra novedad en los puestos de segundo nivel que ha comunicado la presidenta de la Comunidad de Madrid para el nuevo organigrama (que durará hasta 2023, cuando se celebren otras elecciones) también ha sorprendido dentro del PP. Se trata del nuevo viceconsejero de Empleo (dependiente de la consejería de Javier Fernández-Lasquetty), Alfredo Timmermans, quien últimamente había ejercido como jefe de Gabinete de Cayetana Álvarez de Toledo cuando era portavoz parlamentaria del PP en el Congreso. Ocupó varios cargos con José María Aznar en la Moncloa: entre otros, fue subdirector de Gabinete y secretario de Estado de Comunicación. Ayuso recupera a un integrante del ala liberal de aquel PP de Aznar.

Foto: Inés Arrimadas y Juan Marín. (EFE)

Todas las incorporaciones, entre las que también está la medallista olímpica de taekwondo, Coral Bistuer, se enmarcan en el objetivo de Ayuso de generar una alternativa a Sánchez a través de su Gobierno.

El “chiringuito de Cantó” y el puesto en el PP

El encaje de Cantó seguía siendo una incógnita desde que la Justicia tumbó su presencia en la lista electoral de Ayuso porque no cumplía los requisitos de la ley electoral. Fundamentalmente quedó acreditado que se había empadronado en Madrid únicamente para poder ir en las listas, pero no lo hizo en tiempo y forma. Desde ese momento en Génova y Sol reconocían que había que buscarle “un hueco” al exdirigente naranja. Este miércoles Ayuso anunció que dirigirá la Oficina del Español, un organismo de nueva creación que dependerá a su vez de la Consejería de Cultura. El rango del puesto, director de área, está remunerado con más de 75.000 euros.

Probablemente por la pasión que siempre ha reflejado en sus críticas hacia lo que él denominaba “chiringuitos”, la noticia de su nuevo destino revolvió a cargos de su exformación y de la actual, el PP. “La época dorada de los enchufes y los contratos a dedo se va a terminar”, decía una de las campañas en las que Cantó se apoyó cuando fue candidato a la Generalitat Valenciana, aún bajo las siglas de Ciudadanos, en mayo de 2019. En la imagen del ‘spot’ se veía a un hombre disfrazado de un enchufe de tela gigante que brincaba por Valencia. “Temblad, enchufados del PP y el tripartito”, decía el hoy alto cargo de la Comunidad de Madrid y nueva promesa del partido de Pablo Casado.

Foto: Ayuso, junto a Cantó. (EFE)

Solo han pasado dos años desde entonces. De lo que no ha pasado tanto es de las últimas críticas que el dirigente ha vertido sobre “chiringuitos” en otras comunidades autónomas, criticando la creación de organismos para colocar gente afín y hacerse con subvenciones, especialmente aquellos relacionados con la lengua. La hemeroteca de Cantó es una mina y no es difícil encontrar mensajes públicos en los que cuestionaba la integridad del que ahora es su jefe, su partido o sus compañeros de filas. Su fichaje fue cuestionado dentro de la formación, precisamente por la mochila política que cargaba consigo.

En Génova defendieron la importancia de atraer a cargos de Ciudadanos conocidos para visualizar la reunificación del centro derecha bajo las siglas del PP y dejar al partido naranja reducido a la mínima expresión. Los tiras y afloja que mantuvieron la dirección nacional y la Puerta del Sol terminaron con un acuerdo de paz. Ayuso conectó con Cantó y también en el PP están convencidos de que es un “activo político” del que no pueden desprenderse. Fuentes de Génova no descartan, por ese mismo motivo, que acabe formando parte de un órgano del partido. Todos coinciden en que se trata de un perfil más político que de gestión, pero reconocen que, hasta que llegue ese momento, era necesario encontrarle un hueco en la Comunidad de Madrid. Y así ha sido: una oficina para promocionar la lengua española desde la capital de España.

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