Por la gestión del coronavirus

Las caceroladas se masifican y copan Ferraz con más de 500 personas: "Sánchez criminal"

Al grito de "Sánchez criminal, Gobierno asesino", estos cientos de manifestantes están cada vez más organizados. Se avisan por redes sociales y cada vez atraen a más número de indignados

Foto: Un manifestante, frente a la puerta de la sede del PSOE. (B. Tena)
Un manifestante, frente a la puerta de la sede del PSOE. (B. Tena)

La cacerolada no cesa. Ya no es el barrio de Salamanca. Ni siquiera Madrid. Más de 500 personas han rodeado este domingo la histórica sede del PSOE en la calle Ferraz de Madrid. Al grito de "Sánchez criminal, Gobierno asesino", estos cientos de manifestantes están cada vez más organizados. Se avisan por redes sociales y cada vez atraen a más número de indignados, tanto es así, que se están replicando por toda la ciudad, desde el Paseo de la Castellana, hasta el barrio de Alcorcón. En otras ciudades, las redes también mostraban protestas.

Ocupando toda la calzada, sin guardar ningún tipo de distancia de seguridad, aunque algunos con mascarillas, se han visto desde pancartas en honor a Franco "por habernos librado de los comunistas", a banderas de España con un crespón negro por los fallecidos por el covid-19. La protesta, que principalmente es por la gestión del Gobierno ante la crisis del coronavirus, parece que se ha convertido en una excusa perfecta para sacar viejas rencillas.

Los manifestantes en Ferraz. (B. Tena)
Los manifestantes en Ferraz. (B. Tena)

"Esto ya no entiende de clases sociales, los españoles estamos muy cabreados con el Gobierno, da igual el signo político, esto es por lo que han hecho", expresa uno de los allí presentes. Es un joven de 20 años que responde al nombre de Cristian y que ha podido mantener su trabajo durante los dos meses del estado de alarma porque es repartidor para una gran multinacional.

Sin embargo, se muestra crítico con los otros participantes: "No es casual que la gente de este barrio salga. Les está afectando a su bolsillo, miran su ombligo, no lo que le ha pasado a otra gente por el coronavirus", insinúa y explica que no se siente identificado con algunas de las proclamas pero que, aun así, va a seguir acudiendo cada día porque la desobediencia civil es necesaria.

Los manifestantes en Ferraz. (B. Tena)
Los manifestantes en Ferraz. (B. Tena)

Rodrigo, de 30 años, es el encargado de traer los altavoces cada día y poner el himno de España a todo volumen para que los allí presentes lo tarareen al unísono. El griterío se para en seco en cuanto el joven avisa por un micrófono que es el momento. Con un gesto solemne, la mano en el pecho y las banderas de España al viento, los cientos de personas dejan las cacerolas a un lado y comienzan a entonar acompañados por los vecinos desde sus balcones que no dudan en salir al escuchar los primeros acordes.

"Antes estábamos en Núñez de Balboa, pero aquí es donde está el Gobierno, así que nos hemos traslado aquí", señala Rodrigo y añade que los altavoces los compraron para llevar a las manifestaciones "contra la ideología de género" y que, ahora, los han reciclado para esta ocasión.

Un manifestante con un cartel contra Fernando Simón. (B. Tena)
Un manifestante con un cartel contra Fernando Simón. (B. Tena)

Un hombre de unos 80 años pasea junto con su hija, sorprende su edad, su rostro envejecido entre tanta juventud y su silla plegada a modo de bastón. Pero más sorprende aun cuando se gira: lleva un cartel en la espalda en el que se lee: "Simón Mengele", haciendo referencia al médico nazi que se convirtió en el terror del campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

Tras algo más de 45 minutos de protesta, los agentes de Policía que custodian la puerta del PSOE les piden que se dispersen porque van a dar paso a los coches. La mayoría se marcha civilizadamente pero, los más jóvenes, se muestran algo reacios, con un gesto desafiante, cubiertos con la mascarilla, como si eso les dieron un margen de actuación al no ser identificados tan fácilmente.

Lo que nació como algo espontáneo en la calle Núñez de Balboa del barrio de Salamanca con un grupo pequeño de vecinos, se ha replicado y multiplicado, y ya va cogiendo forma y cuerpo. Cada vez hay más personas. Cada vez son más jóvenes. Y la hora siempre es la misma: las 21:00, quedando ya en el olvido los aplausos que han acompañado toda esta pandemia desde las ventanas y dejando paso a los gritos y proclamas contra Pedro Sánchez y su Gobierno: "No vamos a parar", avisa uno de los allí presentes.

Madrid

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