la mayor polémica del nuevo plan de almeida

Bruselas y la falta de apoyo amenazan con tumbar la entrada de vehículos C al centro

La medida, contemplada en el nuevo plan anticontaminación, debe contar con el visto bueno de la UE y tampoco encuentra grandes defensores entre los más críticos con Madrid Central

Foto: Vista del tráfico en el paseo de la Castellana a la altura de Cibeles. En primer plano, un vehículo con etiqueta C. (EFE)
Vista del tráfico en el paseo de la Castellana a la altura de Cibeles. En primer plano, un vehículo con etiqueta C. (EFE)

El Ayuntamiento de Madrid presentó el pasado lunes su plan integral de lucha contra la contaminación —Madrid 360— enterrando el nombre del proyecto de la anterior corporación, que solo afectaba al centro de la capital. Aunque los planes del consistorio que ahora dirigen en coalición PP y Ciudadanos están encaminados a un proyecto para toda la ciudad (con iniciativas que se extienden a cinco anillos y llegan a la M-40), todas las miradas estaban puestas en lo que pasaría con Madrid Central. El resumen es el siguiente: la mayor parte de medidas se mantienen, aunque hay una novedad que acaparó los titulares. A partir de ahora, los vehículos con el distintivo ambiental C podrán cruzar el distrito Centro siempre y cuando transporten a dos pasajeros como mínimo.

El consistorio defendió la medida por dos vías: favorece la cultura del coche compartido —ya que en realidad solo los vehículos C de alta ocupación tendrán permiso para circular por esa zona— y, además, provocará que haya menos coches en otras zonas de la ciudad. Lo que no hay por ahora son datos concretos sobre el impacto que tendrá a escala de contaminación o el incremento de vehículos estimado en el centro tras esa medida. La prueba de fuego llegará dentro de unas semanas, cuando la Unión Europea reciba el borrador presentado por el alcalde, José Luis Martínez-Almeida.

Según ha podido saber este diario, Bruselas se pronunciará solo cuando estudie el proyecto. Sin embargo, la institución comunitaria ya dejó claro hace meses que España se había librado de sanciones por mala calidad del aire gracias a medidas como la de Madrid Central, insistiendo en que a pesar de que sus competencias pasan por estudiar las medidas nacionales de los países miembros, las ciudades deben cumplir con los compromisos. "Medidas urgentes, creíbles y eficaces", insistían desde la UE.

En el propio consistorio han surgido algunas dudas al respecto. Como publicó este diario recientemente, parte del equipo de Gobierno siempre ha insistido en que el plan no podía incluir ninguna medida que se interpretara como "un paso hacia atrás" porque, entre otras cosas, las directivas europeas las penalizarían con multas económicas, e incluso porque en cuanto a imagen —en comparación con otras capitales vecinas— podría ser perjudicial.

La oposición de la izquierda (PSOE y Más Madrid) no tardaron en lanzarse a las críticas cuando conocieron el plan, y todas fueron en la misma línea. El portavoz de los socialistas, Pepu Hernández, aseguró que Madrid 360 "desafiaba" a la UE, mientras que Rita Maestre insistió en que esa medida en concreto "va contra el sentido común", recordando que "más vehículos contaminantes privados equivalen a más contaminación".

En realidad, el plan solo fue aplaudido por Vox —tercer actor necesario para aprobar una nueva ordenanza en el pleno—. Javier Ortega Smith no dudó en alabarlo, asegurando que contaría "con todo el apoyo" de su formación por entender que acababa con "el Madrid de las prohibiciones".

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (d), durante la presentación de Madrid 360. (EFE)
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida (d), durante la presentación de Madrid 360. (EFE)

Pendientes de Bruselas, la realidad es que la medida que revierte una de las normas de Madrid Central —la entrada de los vehículos C al centro— tampoco ha contado con apoyos explícitos, ni siquiera por parte de los actores que exigían cambios de calado en el proyecto de Manuela Carmena. La Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac), por ejemplo, lanzó un comunicado en el que sonreía al nuevo proyecto —"el primer plan transversal, estructural y estable"— valorándolo "positivamente" por entender que demostraba medidas flexibilizadores que eran necesarias.

Eso sí, no se pronunció sobre la medida estrella que afecta a los vehículos C. Lo que defienden en Anfac es la cultura del coche compartido y aseguran que la exigencia de transportar un mínimo de dos pasajeros para cruzar —por ejemplo— la Gran Vía eliminará 'de facto' un alto porcentaje de coches, ya que muchas personas viajan solas en su vehículo privado la mayoría de los trayectos.

Anfac también recuerda que muchos vehículos con etiqueta C —especialmente los de los últimos meses— ya cumplen con "la normativa más exigente del mundo" y producen niveles muy bajos de contaminación. La asociación de fabricantes asegura que lo importante es fomentar la conciencia de compartir coche para reducir los problemas de congestión del tráfico. Dan por hecho que un paso atrás habría sido la reducción de las zonas de bajas emisiones, cosa que no ha ocurrido —matizan—, aunque no defienden como tal los nuevos permisos para vehículos C.

En esa misma línea se encuentra Madrid Sostenible —la antigua Plataforma de Afectados por Madrid Central, reconvertida en un colectivo que pretende hacer de interlocutor entre las pymes madrileñas y la Administración—. Su portavoz, Vicente Pizcueta, reconoce que "no están en el debate" de los vehículos que pueden o no entrar al centro de la ciudad, pero tampoco entra a valorar si la medida sobre los vehículos C supondrá un retroceso. Insiste en que el foco debe estar en que se incorporen vehículos de alta ocupación al plan como posible vía de reducir el número de coches en las calles, defendiendo al mismo tiempo que las áreas de bajas emisiones tienen que seguir extendiéndose.

Madrid Sostenible valoró positivamente la incorporación de dos ideas nacidas en la plataforma al plan: que los comercios del antiguo Madrid Central (en torno a 9.000) empiecen a ser tratados como residentes, así como la puesta en marcha de los autobuses gratuitos de la EMT (las denominadas líneas cero), que recorrerán el distrito Centro de norte a sur y de este a oeste. En concreto, la primera de estas líneas hará el trayecto desde San Bernardo a Puerta de Toledo, mientras que la segunda irá desde Moncloa a la plaza de Felipe II (distrito Salamanca) atravesando toda la Gran Vía.

Madrid

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