tiene 500.000 metros cuadrados en parla

El sueño faraónico del rey de la chatarra: circuito de karts y hotel de 500 habitaciones

El dueño de Desguaces la Torre cuenta sus proyectos a El Confidencial, a pesar de sus problemas con la Justicia y un concurso de acreedores que desvela una deuda de 44 millones

Foto: La diseñadora de moda Ágatha Ruiz de la Prada, acompañada por su pareja, Luis Miguel Rodríguez. (EFE)
La diseñadora de moda Ágatha Ruiz de la Prada, acompañada por su pareja, Luis Miguel Rodríguez. (EFE)

Los sueños de Luis Miguel Rodríguez García-Rivera no tienen límites. Y puestos a soñar, él prefiere hacerlo a lo grande. El dueño de Desguaces la Torre quiere batir tres récords: tener el desguace más grande del mundo, tener el museo del automóvil más importante del planeta y construir el circuito de karts más imponente de toda Europa. No le importa que su empresa, aquella que creó en 1982 "con mis propias manos", esté en concurso de acreedores voluntario y deba 44 millones a un buen puñado de acreedores. Tampoco que el juzgado de instrucción número 2 de Valdemoro le tenga imputado por intentar ampliar sus instalaciones sin las licencias pertinentes, y que el Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada le haya dado un plazo de tres años y medio para que derribe lo que ya ha construido sin esas licencias.

Rodríguez García-Rivera es optimista. "Todo se va a solucionar y mi empresa es solvente", señala a El Confidencial. Asegura que no le importa que le llamen 'el rey de la chatarra', siempre y cuando pongan además su nombre y sus apellidos. "Prefiríría que me llamasen el rey de los desguaces, pero no me importa siempre y cuando la gente sea respetuosa". El empresario, últimamente un habitual del papel cuché por sus relaciones con Carmen Martínez Bordiú y Ágatha Ruiz de la Prada, cuenta a este diario sus planes de futuro. Faraónicos e ¿irrealizables?

"Para nada. Todo se puede hacer". De momento, ya tiene el suelo: 500.000 metros cuadrados en el municipio de Parla, muy cerca de donde tiene sus famosos desguaces, en el límite con Torrejón de la Calzada. El objetivo es poner en marcha en "unos tres años" un gran circuito de karts, el más grande de Europa, "con cuatro pistas para campeonatos internacionales. También para que las familias puedan disfrutar. Todo aquel que quiera". Al lado, quiere levantar un hotel de 500 habitaciones. "Hay pocos en la carretera de Toledo". Rodríguez García-Rivera no quiere hablar de costes. "Es todavía pronto. El proyecto se está concretando", pero recuerda que ya está levantando el "museo del automóvil más importante del mundo".

El edificio pretende albergar la nueva sede del Museo Eduardo Barreiros. El proyecto fue inaugurado por la ex presidenta regional Esperanza Aguirre en mayo de 2006. Presupuestado en 50 millones de euros, el objetivo es levantar una gran edificación cilíndrica de 37.000 metros cuadrados hecha con coches prensados procedentes del desguace de Rodríguez, gran amigo de Mari Luz Barreiros, presidenta de la Fundación Barreiros e hija del precursor de la automoción en España. El museo, que iba a albergar 600 automóviles de todas las épocas, es hoy un esqueleto a medio terminar en el kilómetro 25 de la A-42, paralizado por orden judicial. "Mercedes Benz tiene un museo de 16.000 metros cuadrados en Alemania que le costó 114 millones de euros. Yo estoy haciendo el doble por mucho menos", explica.

Foto: Desguaces la Torre.
Foto: Desguaces la Torre.

El problema es que los problemas judiciales que salpican al rey de la chatarra pueden truncar sus planes, por mucho optimismo que derroche. De momento, el juzgado que investiga la ampliación irregular de sus desguaces le ha vuelto a citar a declarar este 15 de octubre. Rodríguez compró 650.000 metros cuadrados para ampliar su negocio, que ya contaba con otros 240.000 metros, y levantar así el mayor centro de tratamiento de vehículos del mundo. Las obras están en suelo no urbanizable y protegido, por lo que no obtuvo licencia municipal para los trabajos. Aun así empezó a edificar, lo que ha provocado su imputación y la del alcalde del municipio, Eusebio García, que lo permitió.

"No he hecho nada mal a nadie. Solo quería generar más empleo", señala Rodríguez, que reconoce que solicitó las licencias hace 12 años pero que empezó las obras "sin tenerlas en regla". Un despiste que ha provocado su imputación judicial. "No tengo miedo. Creo que todo se va a solucionar". Sus abogados han tenido que presentar dos recursos en los juzgados de lo contencioso-administrativo número 6 y 28 de Madrid contra los decretos del Ayuntamiento de Torrejón de la Calzada, del PP, que inició el 30 de octubre de 2017 el expediente de derribo de las obras que empezó a levantar sin los permisos pertinentes: el museo del automóvil y la ampliación de sus desguaces. Mientras se resuelven esos recursos, el empresario gana tiempo.

Porque si la Justicia rechaza los recursos, el rey de la chatarra tendrá que convertirse en el 'rey de la demolición'. Tendría tres años y medio para tirar todo lo construido. "Yo espero que se aprueba el Plan General de Ordenación Urbana del municipio y que todo se pueda legalizar". De momento, en sus planes no está demoler nada. "Nunca he entendido por qué me dejaron construir si no podía. Yo pedí los permisos", se pregunta el empresario, sabedor de que no tenía licencia para iniciar sus obras. El rey de la chatarra insiste en definir su negocio como "un bien social". "Lo que yo vendo en mi desguace es mucho más barato que en cualquier tienda", añade.

Rodríguez se siente "víctima de una guerra política", ya que un partido de la oposición, los independientes del GLITC, ha defendido en los tribunales la ilegalidad de las obras. Un argumento qua ha hecho suyo la Fiscalía. "Van a por mí porque apoyé al otro". Se refiere al alcalde del PP, también imputado. "No quiero saber nada de los políticos. Yo he apoyado a todos en el pueblo. Les he dejado locales y espacios para sus mítines". ¿Ha financiado a los partidos?, se le pregunta. "No, nunca. Les he ayudado altruistamente".

Las obras sin terminar del museo del automóvil que se construye en Torrejón de la Calzada.
Las obras sin terminar del museo del automóvil que se construye en Torrejón de la Calzada.

Hay otro problema. La Agencia Tributaria ha empezado a subastar —para intentar saldar la deuda que tiene el empresario— varias de las parcelas en litigio, es decir, donde Desguaces la Torre empezó a levantar su ampliación sin licencia. Terrenos que ya han sido vendidos y pertenecen a otros. Aquí vuelve el optimismo de Rodríguez. "Espero poder recuperar esas parcelas cuando todo se solucione". Los desguaces deben al fisco español 21,9 millones de euros, aunque el último listado de morosos hecho público por Hacienda rebaja la cifra a 15,4 millones. El concurso de acreedores de la empresa eleva la deuda total a 44 millones.

"La deuda es menor. El concurso es voluntario y habrá una quita, por lo que a la espera de conocer los datos definitivos la deuda bajará a los 30 millones o menos", explica el empresario, que insiste en que su empresa es muy rentable. Y para ello da datos: unos 500 trabajadores, unas 11.000 llamadas diarias solicitando información, más de 200 coches diarios entrando en el desguace y una facturación en 2017 de 26,2 millones de euros. "Este año 2018 esperamos cerrar con 36 millones de ingresos", desvela Rodríguez, que asegura que de momento le salen las cuentas para cumplir sus sueños futuros.

Para sus proyectos, asegura que no tiene socios, que son una iniciativa personal. No quiere más aventuras con nadie. Todavía debe 11 millones a Slomber Holdings Limited, un fondo de inversiones internacional con base en Chipre que le prestó 5,3 millones para levantar su museo del automóvil. Rodríguez aceptó unas condiciones leoninas. Un interés del 18% al que se sumó un interés adicional moratorio del 25%, este último una especie de sanción por el incumplimiento contractual y por el retraso en la devolución del pago. La deuda con el fondo se ha elevado así cinco años después hasta los 11.289.000 euros, de los que 5.989.000 son intereses.

"Me asesoraron mal. Y también ha cambiado el sector. Hasta el año 2014, el desguace iba bien, pero luego el mercado hizo que la chatarra bajara de precio, de los 300 euros la tonelada llegó a bajar a 160 y a 150. Los ingresos se resintieron", explica Rodríguez. A sus 59 años, asegura que nunca se va a jubilar. "Nunca", insiste.

Madrid

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