maría jesús garcía pérez

La peculiar vida de la 'jueza pitonisa': ganó al CGPJ para ser 'stripper' en Canarias

La magistrada que echa las cartas en Lugo ya tuvo conflicto de intereses en Las Palmas. Pero tuvo razón. Actuar en un local de manera altruista era reprochable, pero compatible

Foto: La jueza María Jesús García, a la izquierda. (Foto: El Progreso de Lugo)
La jueza María Jesús García, a la izquierda. (Foto: El Progreso de Lugo)

La Comisión Disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) investiga el curioso pluriempleo de María Jesús García Pérez, titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Galicia, con sede en Lugo. La magistrada cobra por leer las cartas del tarot en un piso de la localidad gallega, como publicó 'El Progreso de Lugo'. El pastel se descubrió cuando su señoría comenzó a distribuir por la calle publicidad en la que se anunciaba como "tarotista y vidente" y periodistas del diario se personaron en su 'consulta' haciéndose pasar por clientes. El CGPJ ha incoado diligencias informativas para establecer la veracidad de los hechos y determinar si incumple las incompatibilidades previstas para los jueces.

La Ley Orgánica del Poder Judicial regula las pocas actividades en las que puede trabajar un juez: la docencia o investigación jurídica, la producción y creación literaria, artística y científica, y la administración de empresas que gestionan patrimonio familiar. Nada más. Y para todo ello debe pedir permiso al Poder Judicial, como dictamina el Reglamento 2/2011 de la Carrera Judicial. Con la normativa en la mano, ser pitonisa y cobrar por ello no es compatible con impartir justicia. No obstante, será el Poder Judicial quien determine si ha cometido alguna irregularidad o no. Otra vez. Según ha podido saber El Confidencial, María Jesús García ya tuvo un conflicto de intereses cuando estaba destinada en Canarias que tuvo que dirimirse en el seno del CGPJ. Y ganó la magistrada.

María Jesús García Pérez ingresó en la carrera judicial en 1992. Su primer destino fue Laredo (Cantabria). De ahí pasó en 1996 al municipio madrileño de Collado Villalba, donde ya tuvo algún problema con sus superiores. Su tercer destino fue Las Palmas de Gran Canaria, donde su vida personal fuera de lo juzgados llamó la atención del CGPJ. Fuentes judiciales señalan a El Confidencial que el servicio de inspección del Poder Judicial tuvo que desplazarse a la isla ante una denuncia interna que había llegado: por las noches la magistrada García Pérez actuaba puntualmente en un local de 'striptease' de un amigo. "Se abrieron diligencias informativas", explican las mismas fuentes, que estuvieron presentes en todo el proceso para esclarecer qué estaba ocurriendo. Nos remontamos al año 2001.

Vuelta al trabajo de la jueza tras iniciarse la investigación

El asunto tuvo su miga. ¿Lo que hacía la jueza en sus ratos libres era una falta disciplinaria?, ¿vulneró las incompatibilidades de la Ley Orgánica del Poder Judicial? La jueza argumentó que no cobraba por ello y que lo hacía en su tiempo libre, como una especie de 'hobby'. "Su actitud era reprochable, pero compatible porque no tuvo encaje como actividad incompatible", concluyen las mismas fuentes. En esta ocasión se libró. No hubo ningún tipo de sanción y su caso se archivó. También salió airosa cuando la Dirección General de Justicia, dependiente del Gobierno canario, llegó a reclamarle unos 6.000 euros en llamadas telefónicas a números del tarot. Según ha publicado la prensa canaria, ella se defendió achacando las llamadas a los funcionarios del departamento.

Imagen del folleto publicitario que supuestamente repartía la jueza de Lugo. EFE
Imagen del folleto publicitario que supuestamente repartía la jueza de Lugo. EFE

Antes de llegar a Las Palmas, en 1999, el Poder Judicial le había impuesto ya un año de suspensión de empleo por una falta disciplinaria muy grave. ¿El motivo? Desatención injustificada de sus deberes. La sanción fue confirmada por el Tribunal Supremo. La magistrada decidió no acudir a su puesto cuando estaba de guardia y no tramitar la puesta a disposición judicial de un detenido acusado de un robo con fuerza. Estaba en el gimnasio. La verdad es que en Collado Villalba se hizo famosa. Abogados y funcionarios comentaban en tono de broma que debía hacer "actos de hechicería" debido al estado del suelo del juzgado. "Tenía todo el suelo de madera de la sala de vistas quemado por las velas. Iguales condiciones tenía el suelo de la casa que tenía alquilada en esa localidad. Su sucesora fue a alquilar también el mismo y se encontró con el panorama", señalan compañeros de profesión.

No acabaron aquí sus excentricidades. Tras Las Palmas fue destinada en 2006 al Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santander. Aquí fue sancionada por el CGPJ con una multa de 3.000 euros por conceder una entrevista al diario 'El Mundo', en la que criticaba este tipo de juzgados, la ley contra la violencia de género y llegaba a cuestionar a las víctimas y ridiculizar muchos de los casos que juzgaba: "Una cantidad de ridiculeces que considero innombrables; mujeres que vienen porque les han dado un mensajito en el móvil, a las que, en un calentón, les han podido decir una palabra mas alta que otra, mujeres que les pegan a ellos (aquí han venido hombres arañados, golpeados y tirados de los pelos que se creen que, porque sea una mujer la que se lo ha hecho, no la pueden denunciar y se lo tienes que explicar), gente que se cree que esto es el divorcio exprés".

En su siguiente destino, el Juzgado de lo Penal número 6 de Bilbao, también sumó otra sanción, una falta leve por fumar dentro de la sala de vistas. García Pérez admitió el hecho, que al parecer se produjo en un descanso entre juicio y juicio. Se justificó argumentando que así no perdía tiempo en salir a la calle. En julio de 2011 fue destinada al juzgado de lo Penal número 1 de Santiago de Compostela. Más problemas. Los abogados se quejaron de que solía llevar un gato a las vistas. De Santiago pasó al juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Cantabria, con sede en Santander y en septiembre de 2016 a su puesto actual, el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 3 de Galicia, con sede en Lugo, donde ha empezado a echar las cartas del tarot. El Confidencial ha intentado sin éxito hablar con la magistrada.

Madrid

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