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"En Orihuela, su pueblo y el mío": 50 años del disco de Serrat a Miguel Hernández
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MÚSICA

"En Orihuela, su pueblo y el mío": 50 años del disco de Serrat a Miguel Hernández

En 1972, Joan Manuel Serrat recuperó la memoria del poeta para varias generaciones, apostando por un álbum sobre su figura, tras el enorme éxito de 'Mediterráno' un año antes

Foto: Joan Manuel Serrat cerró en 2010 su gira 'Hijo de la luz y de la sombra', en homenaje a Miguel Hernández, en Orihuela. (EFE/Morell)
Joan Manuel Serrat cerró en 2010 su gira 'Hijo de la luz y de la sombra', en homenaje a Miguel Hernández, en Orihuela. (EFE/Morell)

En los veintidós meses que transcurrieron desde el fallecimiento de Miguel Hernández en la cárcel de Alicante, en marzo de 1942, hasta el nacimiento de Joan Manuel Serrat en Barcelona, en diciembre de 1943, se sucedieron las victorias aliadas en las batallas de El Alamein, Stalingrado, Kursk y la invasión de la Italia de Mussolini. El nazismo y el fascismo iban a perder la Segunda Guerra Mundial, a Franco le bastó con ganar la suya. Por la frontera pirenaica solo embistieron los 4.000 maquis de la Operación Reconquista, comandados por Jesús Monzón, líder de la resistencia republicana en la Francia ocupada. Las democracias occidentales y la Unión Soviética miraron a otro lado. La memoria del poeta permanecería oculta treinta años y la penuria marcaría la infancia de todos los hijos del Poble-sec.

Otros cantaron a los poetas antes que Serrat, pero nadie los hizo tan cercanos para los españoles del último franquismo como el compositor barcelonés. Desde el origen, en su obra dedicada al sevillano Antonio Machado en 1969, pasando por las incursiones puntuales en Alberti y León Felipe, hasta alumbrar, en 1972, un disco monográfico sobre el oriolano Miguel Hernández, que ahora cumple medio siglo, y que supuso la recuperación de la figura del poeta pastor en la cultura popular del último tercio del siglo XX.

placeholder Autorización del disco. (Fundación Miguel Hernández)
Autorización del disco. (Fundación Miguel Hernández)

Las canciones que compuso sobre Miguel Hernández fueron entregadas por la compañía distribuidora, Zafiro, al Ministerio de Información y Turismo el 20 de mayo de 1972. Todas pasaron la censura aquella vez, pero un año antes, en abril de 1971, 'El niño yuntero' fue denegada antes de superar el filtro. El poema retrataba con crudeza la hambruna y las condiciones laborales de los niños españoles durante la Guerra Civil, mostrando los estragos de la contienda en los más desprotegidos. El ministro en el cargo era Alfredo Sánchez Bella, un católico de corte europeísta, enrolado en el Frente Popular en la Valencia de 1937, antes de desertar al bando sublevado, contrario a la ejecución de Julián Grimau en 1963, cuando ocupaba la embajada de Italia, y que en 1970 intentó sobornar al capitán Troncoso, miembro del Consejo de Guerra, para que retirara la pena de muerte a los acusados del Proceso de Burgos. Esta tentativa, junto a sus antecedentes liberales, a ojos del núcleo falangista del régimen, le costó una investigación del Servicio de Seguridad e Información de la Casa Militar de Franco, que culminó con su cese en 1973.

Foto: Así fueron los últimos años de vida del poeta Miguel Hernández

El álbum comenzó a grabarse en septiembre de 1972, en los estudios Audiofilm de Madrid, y fue lanzado al mercado en diciembre. Fue el álbum posterior a 'Mediterráneo' (Zafiro/Novola, 1971). El cantante catalán, en la cima de su popularidad, acudió a Elche para entregar un elepé a Josefina Manresa, viuda del poeta, a la que regaló un tocadiscos para que pudiera escucharlo. Luis García Gil es autor de tres libros fundamentales para comprender la magnitud del compositor: 'Serrat, cantares y huellas' (Milenio), 'Mediterráneo, Serrat en la encrucijada' (EfeEme) y 'Serrat y los poetas' (EfeEme). “Fue un álbum muy bien recibido, con la expectación que entonces tenía cada nuevo disco de Serrat. En la consideración general pesaba la comparativa con el disco de Machado. Cuando eran dos trabajos muy diferentes musicalmente. En el caso del disco de Miguel Hernández, Francesc Burrull realizó un gran trabajo como arreglista. Se venía también de todo lo que supuso un disco como 'Mediterráneo'. Miguel Hernández era un disco sin concesiones, que refleja el riesgo que Serrat asumía en aquellos años. Para el artista cantar a los poetas era tan importante como escribir sus propias canciones. Es quien mejor va a divulgar la poesía y, sobre todo, lo va a hacer con una perspectiva pop y melódica que no fue todo lo valorada que merecía por quienes entendían el método de Paco Ibáñez como el único honesto a la hora de aproximarse a la poesía. Serrat va a un paso más allá. 'Para la libertad', sobre el poema 'El herido' de Hernández, fue la canción más combativa que grabó en aquellos años. A lo largo de su carrera durante el franquismo tuvo problemas de censura con algunas canciones concretas. 'Fiesta', 'Muchacha típica' o 'Edurne' que se grabó en 1970, pero no se publicó en single hasta 1974. A lo que sumar su exilio en el otoño de 1975, que se prolongó hasta agosto del 76. Con todo, pudo desarrollar un cancionero abiertamente progresista, lleno de pinceladas sociales, sin necesidad de practicar canción política”, explica el escritor.

placeholder Retrato de Miguel Hernández de la pintora Eva Ruiz. (EFE)
Retrato de Miguel Hernández de la pintora Eva Ruiz. (EFE)

En 2017, la Generalitat Valenciana otorgó su Alta Distinción al cantautor catalán por rescatar del olvido y difundir la obra del poeta de la Vega Baja. Sobre el vínculo de Serrat con Orihuela, García Gil incide que “es una relación cargada de afectos y correspondencias sutiles que parten de aquella vez en la que Joan Manuel le mostró a Josefina Manresa, viuda de Miguel Hernández, aquellas canciones que había grabado sobre poemas de su marido. Estamos hablando de uno los momentos más emotivos de su carrera, por toda la significación que entrañaba. La relación con Hernández tuvo además una segunda parte con el disco 'Hijo de la luz y de la sombra'. Y para él no fue fácil bregar con los intereses que rodean al poeta y realizó un disco heroico, dado las dificultades que tuvo para llevarlo a cabo. Al final, lo que queda es el profundo amor que siente hacia la poesía y la manera natural en la que se incorpora a sus propios discos”.

Desde el pasado mes de mayo, un grupo de vecinos de Orihuela intenta que Joan Manuel Serrat sea nombrado hijo predilecto de la ciudad. La coincidencia del 80 aniversario de la muerte del poeta y los cincuenta años del lanzamiento del álbum ha sido propicia. La iniciativa ha sumado el respaldo de diversas personalidades nacidas en la Vega Baja del Segura, como el ex secretario general de Comisiones Obreras, Antonio Gutiérrez, la directora territorial de Presidencia de la Generalitat, Antonia Moreno, o el también oriolano Antonio Escudero Gutiérrez, catedrático de Historia Económica de la Universidad de Alicante y director del Instituto de Economía de Alicante, así como el profesor de Historia Contemporánea en la Universitat de València, Jesús Millán García-Varela, entre otros.

Foto:  Joaquín Prats, de espaldas, con Nino Bravo, Yaco Lara y Bruno Lomas. (Ana Mafé García)

La acogida del equipo de Gobierno municipal es positiva, es de interés y pretenden llevarlo al pleno. El disco de Serrat sobre Miguel Hernández fue sencillamente decisivo en su contexto. En los círculos intelectuales y comprometidos en la lucha antifranquista existía un redescubrimiento de la figura del poeta ya claramente en la década de los sesenta. En 1972, los poderes de la dictadura tenían muy difícil cerrar la puerta a esto, así que tuvieron que acomodarse ante la recuperación de su memoria. El disco fue una ruptura, porque Miguel Hernández fue, básicamente, un poeta, y la poesía suele tener dificultades para llegar al gran público, y Serrat, al musicarla, la llevó a una dimensión clásica. Los poemas antiguos, ya no en Grecia y Roma, sino en el Romanticismo alemán del siglo XIX, eran cantados, y él multiplicó exponecialmente la voz del oriolano. Lo llevó a las masas, incluso entre la gente sin compromiso antifranquista, ya que en el disco alterna poemas políticos como 'Para la libertad', con otros como 'La boca', 'Menos tu vientre' y 'Romancillo de mayo' de tinte amoroso y vitalista”, indica el historiador.

En mayo de 1976, Orihuela se convirtió en un centro neurálgico de la manifestación cultural por parte de los sectores silenciados durante la dictadura. En plena Transición, la ciudad alicantina realizó el Homenaje de los Pueblos de España a Miguel Hernández. “Las autoridades trataron de restringir este evento, condicionando muchos actos. La España de Hernández es la España que reconoce la pluralidad cultural y lingüística del país, y entronca, por tanto, con la España de la Constitución de 1978. Hubo pintores valencianos que contribuyeron de forma activa al homenaje en los murales del barrio de San Isidro. En la Universidad de Valencia, donde yo estudiaba, se siguió de cerca todo el homenaje, y en las pinturas no es extraño encontrar la senyera o inscripciones en valenciano”, prosigue Jesús Millán García-Varela.

Foto: Portada de 'Hijos del Mediterráneo'

El foco mediático que apunta a la cultura reconoce a Orihuela, casi exclusivamante, por ser la tierra de Hernández, obviando un dato básico: que es la capital histórica del sur valenciano. “Serrat exhíbe una trayectoria de lucha por la democracia, por la pluralidad, por el afán de entendimiento, con el que nuestra ciudad y todos los valencianos deberíamos de identificamos. Ese espíritu alejado del resentimiento, por la búsqueda de marcos compartidos para la convivencia. En eso hemos pensado los que estamos en este proceso por nombrarlo hijo adoptivo. Serrat contribuyó a situarnos en el mapa recuperando a Miguel Hernández, pero esta ciudad también necesita esa palanca como impulso, porque Orihuela es una gran ciudad histórica y cultural del conjunto de la historia valenciana, y esto se desconoce en gran parte por la opinión pública. Somos una capital histórica, pero estamos en trance de perder, y no poder transmitir, su principal patrimonio: el núcleo de la ciudad histórica, de unos dos kilómetros de longitud, que se hunde en un largo proceso de clara degradación. Y hay situaciones que deberían ser escandalosas en la costa (Cala de la Mosca) y en espacios forestales (Escalona). Necesitamos que se inviertan los recursos adecuados. Contamos con un término municipal amplio, con 80.000 habitantes, pero la ciudad no aparece mediáticamente como el referente que es. Es necesario un plan general sistemático que salve Orihuela para las futuras generaciones, no podemos seguir fuera del circuito de la opinión y la memoria colectivas”, concluye el contemporaneísta alicantino, profundizando en lo que parece un problema estructural de la ciudad.

Joan Manuel Serrat emprendió el pasado martes 7 de junio, en Murcia, su última gira nacional. A los 78 años, se despidirá definitivamente de los escenarios valencianos con dos fechas en la plaza de toros de Valencia, los días 30 de junio y 1 de julio, y otra doble cita en el coso de Alicante, el 2 y el 3 de agosto. Si la petición vecinal oriolana encuentra apoyo en el Gobierno municipal, es probable que, antes de que el noi del Poble-sec baje por última vez de las tablas, pueda hacer suyos aquellos versos que arrancan la 'Elegía a Ramón Sijé': "En Orihuela, su pueblo y el mío...". Así Orihuela será un pueblo tan suyo como lo fue del poeta.

En los veintidós meses que transcurrieron desde el fallecimiento de Miguel Hernández en la cárcel de Alicante, en marzo de 1942, hasta el nacimiento de Joan Manuel Serrat en Barcelona, en diciembre de 1943, se sucedieron las victorias aliadas en las batallas de El Alamein, Stalingrado, Kursk y la invasión de la Italia de Mussolini. El nazismo y el fascismo iban a perder la Segunda Guerra Mundial, a Franco le bastó con ganar la suya. Por la frontera pirenaica solo embistieron los 4.000 maquis de la Operación Reconquista, comandados por Jesús Monzón, líder de la resistencia republicana en la Francia ocupada. Las democracias occidentales y la Unión Soviética miraron a otro lado. La memoria del poeta permanecería oculta treinta años y la penuria marcaría la infancia de todos los hijos del Poble-sec.

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