Camps regresa a la vida civil: un ojo en la Audiencia, carnet de abogado y paz con el PP
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RENUNCIA AL SUELDO DE EXPRESIDENTE

Camps regresa a la vida civil: un ojo en la Audiencia, carnet de abogado y paz con el PP

El expolítico, que ha renunciado a parte de los privilegios como expresidente de la Generalitat, asume su papel secundario en el Partido Popular, pero tiene pendiente reconocer a Catalá como cartel en Valencia

Foto: Francisco Camps saluda a Díaz Ayuso en la Plaza de Toros de Valencia. (EFE)
Francisco Camps saluda a Díaz Ayuso en la Plaza de Toros de Valencia. (EFE)

Fue el propio Francisco Camps el que se puso en contacto con la dirección del Partido Popular en la Comunidad Valenciana para pedir sitio en el albero en el mitin de la Plaza de Toros de la ciudad del Turia que los conservadores celebraron el pasado domingo 3 de octubre. "Ponedme donde consideréis que me corresponde", señaló en la conversación con el equipo que encabeza Carlos Mazón. La organización le sentó en una de las esquinas de la primera fila de sillas blancas, ni tan apartado como para sentirse castigado, ni tan cerca del cogollo como para salir en las fotos junto con el 'all star' popular, desde Pablo Casado a los presidentes autonómicos. Su figura sigue siendo incómoda en su partido.

El 'expresident' de la Generalitat, que dimitió en 2011 tras ser procesado en la causa de los trajes de la Gürtel, de la que salió absuelto del delito de cohecho pasivo por un tribunal popular, regresaba así al coso que más de una década atrás se había convertido en el símbolo de grandes éxitos electorales con él al frente. Pasó gran parte de la mañana con su amigo Adolfo Suárez Illana, saludó a quien se le acercó, incluida la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y se hizo algunas fotos con simpatizantes.

Tan anclado está el expolítico conservador a los años en los que era él quien arengaba desde el atril de la Plaza Toros, que hasta ilustra su perfil de Twitter con una fotografía del multitudinario mitin que en 2008 protagonizó con Mariano Rajoy en la campaña de las generales en la misma arena. Un evento del que ha quedado probado por sentencia de la Audiencia Nacional, ratificada por el Tribunal Supremo, que fue uno de los 26 actos celebrados en la Comunidad Valenciana que la trama Gürtel financió de forma irregular con aportaciones de hasta 800.000 euros de contratistas de la Generalitat. Por esa causa fueron condenados los subordinados de Camps en el partido, Ricardo Costa y David Serra, además de Francisco Correa, Álvaro Pérez 'El Bigotes' o Pablo Crespo.

Francisco Camps pidió ir al mitin y al Palau de la Generalitat: "Ponedme donde consideréis que me corresponde"

Camps tiene todavía pendiente de señalamiento un juicio en la Audiencia Nacional por los contratos menores de la Generalitat con la Gürtel. Es la última de las instrucciones que le queda abierta, después de haber salido indemne de otro puñado de causas que abarcan desde el caso Nóos, hasta la visita del Papa Benedicto en 2006 o el caso Valmor, sobre los costes que asumieron las arcas públicas del Gran Premio de Fórmula 1 de Valencia. En esos procedimientos ha resultado absuelto o con archivo de diligencias. Pese a la sucesión de sentencias contra subordinados suyos, acostumbra a presentarse como víctima de una persecución de la Fiscalía Anticorrupción.

placeholder Francisco Camps, con su abogado Pablo Delgado, en cuyo despacho ahora trabaja tras dejar el Consell Jurídic. (EFE)
Francisco Camps, con su abogado Pablo Delgado, en cuyo despacho ahora trabaja tras dejar el Consell Jurídic. (EFE)

Aunque todavía no ha terminado lo que considera un 'calvario' judicial, inició la pasada primavera una serie de movimientos para resituarse social y políticamente que han culminado recientemente con su salida como vocal nato en condición de expresidente autonómico del Consell Juridic Consultiu (CJC), el Consejo de Estado autonómico.

Como exinquilino del Palau de la Generalitat, Camps tiene derecho a quince años de sillón con voz pero sin voto en el órgano consultivo, con el correspondiente salario (58.000 euros). Además, dispone de chófer y secretaria pagados por la Administración autonómica, concretamente por el área de Presidencia. Todas estas prerrogativas, cuyo coste global asciende a unos 140.000 euros, emanan de la ley del estatuto de los expresidentes aprobadas por las Cortes en 2002 tras un acuerdo entre el Partido Popular y el PSPV-PSOE.

Se ha acercado a Génova y a Carlos Mazón, pero en el Partido Popular creen que tiene pendiente hacer un gesto a Catalá

Tras diez años como vocal del CJC, el expolítico valenciano ha parado el reloj al solicitar la suspensión de su cargo para regresar al sector privado, en este caso con el alta en el Colegio de Abogados de Valencia para colaborar en el despacho de su amigo y abogado defensor de siempre, el penalista Pablo Delgado. Su renuncia no implica perder prerrogativas, puede solicitar cuando desee el reingreso para agotar los cinco años que le quedan en el CJC. A lo que no ha renunciado es a seguir disponiendo de la secretaria y el conductor con el coche oficial, además del servicio de seguridad. Joan Lerma y Eduardo Zaplana tienen los mismos derechos, pero no han recurrido a ellos. Alberto Fabra, ahora senador por el PP, no se incorporó al CJC, pero sí ha solicitado despacho público y dispone de secretaria. Los dos expopulares están a la espera de que se les asigne la oficina física.

Coincidiendo con la salida del Consell Jurídic, Camps también solicitó asistir el pasado sábado al acto institucional del 9 d’Octubre en el Palau de la Generalitat. Desde 2015, Protocolo no invita a expresidentes con causas pendientes. Camps llevaba diez años sin acudir y Zaplana dejó de ir cuando resultó investigado en el caso Erial. Fuentes de la Generalitat sostienen que fue el propio Camps el que se 'autoinvitó' y que decidieron no negarle el deseo. Fue sentado al lado de Carlos Mazón, lo que no fue del agrado del entorno del presidente de la Diputación de Alicante y líder regional del PP.

Camps no ocultó a los suyos su oposición a la alternativa de Mazón como relevo de Isabel Bonig al frente del PPCV. El proceso de sustitución resucitó los viejos fantasmas de la dura pugna entra campistas y zaplanistas por el control del partido en la primera década de los años 2000. Nadie duda en las filas conservadoras que Camps dio aliento al alcalde de Ayora, José Vicente Anaya, para que se enfrentara al político alicantino en las primarias valencianas y que eso coincidió con su campaña de "primarias americanas" para postularse como alcaldable en la ciudad de Valencia en 2023, puesto que Génova tiene reservado a María José Catalá.

A la hora de la verdad, Camps evitó explicar públicamente su apoyo a Anaya, que se estrelló contra un muro. Mazón arrasó con un 95,5% de los votos. En Valencia ciudad, los críticos apenas cosecharon un 7,7% de los apoyos de los militantes que se inscribieron para participar. Si buscaba evidenciar un espacio interno en torno a su figura, el resultado no pudo ser más macilento para el expresidente valenciano.

¿Ha renunciado Camps a su plan de regresar a la vida política por la vía de la candidatura local de Valencia al constatar que no tiene apoyos dentro de su partido? Por ahora, el resultado de las primarias internas parece haber enmudecido sus intenciones. Ha iniciado un acercamiento a Mazón tanto público como privado, reconociéndolo como presidenciable y líder autonómico, y su presencia en un lugar secundario en el mitin de la Plaza de Toros y el acto del 9 d’Octubre parece indicar un deseo de regresar a la vida civil sin reclamar grandes protagonismos. Sin embargo, tiene todavía una asignatura pendiente: reconocer a Catalá como la única apuesta del PP para la ciudad de Valencia y despejar cualquier duda sobre sus segundas intenciones, incluso la de montar una lista propia o subirse al carro de la de Vox. Tarde o temprano, su partido le pedirá ese gesto como prueba de vida de que su voluntad de reconciliación con los actuales líderes es sincera. Quizás entonces encuentre donde asirse para su rehabilitación política. Con permiso de la Audiencia Nacional.

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