"Que grite el PP. Estamos de vuelta": exorcismo en la Plaza de Toros de Valencia
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CIERRE DE LA CONVENCIÓN

"Que grite el PP. Estamos de vuelta": exorcismo en la Plaza de Toros de Valencia

"Esta imagen es muy importante para nosotros. Hemos vuelto". Casado pone el broche final a la convención en un lugar simbólico para el PP y desbordando las previsiones de asistentes

Foto: Pablo Casado a su llegada a la plaza de toros. (EFE)
Pablo Casado a su llegada a la plaza de toros. (EFE)

Se cumplió el guión y el Partido Popular reventó este domingo la Plaza de Toros de Valencia. Cerca de 10.000 personas acudieron a la llamada de la formación conservadora en la mayor demostración de músculo de base de los últimos años del partido que lidera Pablo Casado en un periodo político valle, es decir, fuera de un proceso electoral. "Esto es muy importante para nosotros. Es el principio de lo que viene", reconocían dirigentes de la cúpula y alcaldes congregados al lado del escenario principal.

La cita, el broche final a la convención nacional, tenía un carácter casi psicoanalítica. La última vez que la plaza se llenó fue en las autonómicas 2015 con Alberto Fabra de candidato. Los populares perdieron la Generalitat. La anterior, en 2008, con Mariano Rajoy y Francisco Camps al frente, se tiró de las pantallas de la Gürtel y le costó al PP una condena por delito electoral.

El acto de este domingo buscaba ser un exorcismo para dejar atrás los fantasmas y complejos del pasado. La presencia de Camps, silencioso y observador junto a su amigo Adolfo Suárez Illana, en un lateral de la primera fila fue la nota de memoria de aquella etapa. El propio 'expresident' pidió volver al albero y la formación no se lo negó.

La concurrencia desbordó las previsiones. Los servicios de seguridad obligaron a desalojar una grada superior que estaba en restauración y fue ocupada de forma espontánea. Un despiste de la organización. Casado, el secretario general, Teodoro García Egea, el presidente regional Carlos Mazón y la alcaldable en Valencia, María José Catalá, se dirigieron desde un atril en la calle a las centenares de personas que se quedaron fuera. Fue un pequeño mitin improvisado. "Yo he estado muchas veces aquí fuera, quedándonos a medio kilómetro del objetivo. Sé lo que es militar en un partido tan grande, tan de base". "Que griten las mujeres, que griten los hombres, que grite el PP", animaba a ritmo de reguetón Carlos Moreno, el dj apodado como 'El Pulpo'.

La primera en intervenir fue precisamente Catalá, que homenajeó el legado de Rita Barberá poniendo a toda la Plaza de Toros en pie con un aplauso que se prolongó. La candidata a la alcaldía seguró que fue "una mujer del PP quien transformó la ciudad" y que ahora "Valencia necesita de nuevo un liderazgo femenino, a otra mujer del PP". La convivencia del presente (el nuevo PP) y el pasado fue continua en su discurso. Catalá emuló las grandes victorias de Barberá ("hemos vuelto, esta es la casa del PP", repetía) a pesar de que representa a la nueva etapa de los populares, que buscan romper con la sombra de la corrupción. De hecho, ella votó a favor de reprobar a la exalcaldesa valenciana junto a Isabel Bonig en las Corts.

Casado homenajeó también a la "gran Rita Barberá" y le lanzó a Catalá "Tú vas a ser la que continúe su gran legado". Se da la circunstancia de que el líder del PP, junto a Javier Maroto, fue uno de los que trabajó para que la exalcaldesa fallecida pasase al grupo mixto del Senado cuando el Supremo abrió una investigación contra ella.

La sensación de fiesta sirvió para que quedarán atrás las elucubraciones de la batalla interna por el poder del PP de Madrid, que marcaron la jornada del sábado en el Palau de les Arts, donde la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, lanzó una oferta de tregua a Génova con su "mi meta política es Madrid".

placeholder Los barones autonómicos del PP. (EFE)
Los barones autonómicos del PP. (EFE)

El 'huracán Ayuso' tuvo un papel secundario en la arena de la plaza este domingo. Entró con su claqué, se hizo varias fotos, saludó a Camps y salió junto con el resto de presidentes autonómicos al escenario para la foto final. Hoy es el día de Casado y, en segundo término, de los valencianos Mazón y Catalá. Ese era el plan desde el principio y como confirmaban algunos pesos pesados, situados en la primera final, "es lo mejor que ha podido pasar".

Cuando Ayuso se lanzó ayer con su pacto de no agresión ("tengo claro cuál es mi sitio", dijo, para centrarse en el PP de Madrid que aspira presidir), dirigentes de todos los niveles y presidentes autonómicos se molestaron por el afán de protagonismo. El que mejor reflejó el sentimiento generalizado fue el presidente de Murcia, Fernando López Miras, que bromeó a continuación de las palabras de Ayuso diciendo: "Yo también me quedo en Murcia".

placeholder Casado junto a varios dirigentes de la Comunidad Valenciana. (David Mudarra)
Casado junto a varios dirigentes de la Comunidad Valenciana. (David Mudarra)

El ambiente preelectoral estuvo presente desde primera hora de la mañana, con las calles aledañas de la Plaza de toros a reventar y gente que se iba acumulando. No había sitio para todos. Dentro, los principales dirigentes (algunos con sombreros del PP para protegerse de un sol muy veraniego aún) se arrancaban a bailar: "El PP ha vuelto", gritaban sin parar. Detrás del escenario, algunas decenas de jóvenes de NNGG coreaban las canciones del momento. Todos con la camiseta azul de "Pablo, presidente". Los vicesecretarios, los portavoces del Congreso y Senado, Cuca Gamarra y Javier Maroto, y los presidentes autonómicos (todos se quedaron al gran acto en la plaza tras la jornada de ayer) animaron al público hasta que llegó Casado.

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