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La Generalitat sale al rescate de la Ciudad de las Artes de Valencia, ahogada por el covid
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La Generalitat sale al rescate de la Ciudad de las Artes de Valencia, ahogada por el covid

La pandemia desploma los ingresos en 2020 y 2021. El auditor Grant Thornton advierte que sin auxilio financiero de la Administración autonómica el complejo cultural tendría que echar la persiana

Foto: Personas hacen cola en la Ciudad de las Ciencias. (EFE)
Personas hacen cola en la Ciudad de las Ciencias. (EFE)
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La Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa) de Valencia se ha visto abocada al rescate financiero de la Generalitat como consecuencia del impacto en sus balances de la pandemia del coronavirus. El complejo diseñado casi en su totalidad por el arquitecto Santiago Calatrava duplicó sus pérdidas en 2020 con respecto a 2019, al pasar de 14 millones en número rojos a más de 32. El desplome en las visitas el primero año del covid tuvo como consecuencia un efecto análogo en la entrada de recursos por ventanilla, que se redujeron de 23,1 millones a apenas 5,7 el pasado ejercicio. Una caída en la caja comercial de una empresa ya de por sí deficitaria en circunstancias normales que no se frenó en el primer semestre del año.

Así se reconoce en la memoria de gestión que acaba de publicar la mercantil a través de la Cuenta General de la Conselleria de Hacienda, cuyos balances recogen un incremento del pasivo con la propia Generalitat valenciana (que asumió en 2019 toda la deuda bancaria) de 551,3 millones frente a los 543 de 2019. Curiosamente, pese a tratarse de un ejercicio de muy escasa actividad, la sociedad pública aumentó el gasto en salarios. El importe de la nómina pasó de 5,6 a 6,5 millones de euros, incluyendo las cargas sociales.

"La recuperación durante el segundo semestre de 2020 y primer trimestre de 2021 está siendo mucho más lenta de lo previsto inicialmente. Como consecuencia de las restricciones de movilidad implementadas por los gobiernos la disminución de la afluencia ha sido dramática en lo que llevamos de año 2021. Los primeros meses del ejercicio 2021 muestran una evolución de las ventas mucho peor de las estimadas para la confección del presupuesto. Dada la evolución de la pandemia, y las medidas que se están adoptando, la Sociedad no prevé que la situación pueda revertirse durante el primer semestre, ni que una posible evolución favorable de las ventas a partir del segundo semestre sea suficiente para compensar la disminución acumulada durante el primero", se escribe en la memoria de gestión.

placeholder El plan de rescate de la Ciudad de las Ciencias ha incluido también al Oceanogràfic. (EFE)
El plan de rescate de la Ciudad de las Ciencias ha incluido también al Oceanogràfic. (EFE)

Para cubrir el desequilibrio patrimonial arrastrado en 2020, la Generalitat tuvo que suscribir este año una ampliación de capital por importe de 13 millones de euros. No es la primera vez que lo hace. Es un clásico en la contabilidad autonómica acometer anualmente una inyección de fondos propios en Cacsa casi desde su nacimiento. En 1999, la sociedad suscribió con su accionista único un convenio por el cual la Administración autonómica se comprometía a financiar con subvenciones corrientes los gastos que no pudiera cubrir con su actividad, además de garantizar el reequilibrio patrimonial a través de suscripciones de capital cuando fuera necesario. Una parte de la deuda comercial se cubre también a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA).

Poco a poco, Cacsa ha ido mejorando los ingresos comerciales y su aportación de la cuenta de resultados, sin abandonar las pérdidas de la explotación. Pero la pandemia ha cortado en seco esa tendencia, lo que ha imputado en su posición financiera y aboca a la Generalitat a un nuevo rescate, si no este año el próximo.

Sin estas aportaciones públicas periódicas, la continuidad de la actividad comercial del que es uno de los iconos arquitectónicos, turísticos y de ocio cultural de la ciudad de Valencia sería imposible. Así se recoge en la auditoría con salvedades elaborada por Grant Thornton para el ejercicio de 2020, fechada el pasado 18 de junio. El auditor sostiene que la supervivencia de la empresa "dependerá del éxito de sus operaciones futuras y, especialmente, del mantenimiento del apoyo financiero necesario del accionista único".

Salvamento del Oceanogràfic

El rescate no solamente ha alcanzado a Cacsa, sino que la sociedad pública también ha tenido que lanzar oxígeno financiero al concesionario del Oceanogràfic, el único elemento del complejo no diseñado por Calatrava. El parque zoológico marino, cuyas cubiertas exteriores pintó Félix Candela y fue ejecutado por José María Tomás Llavador, está siendo gestionado por la sociedad Avanqua, participada por Global Omnium y el Acuario de Vancouver.

El acuerdo de gestión contemplaba el desembolso de un canon variable del concesionario a Cacsa que ha quedado en suspenso como consecuencia de la pandemia y tras un acuerdo entre las partes. En aplicación de ese régimen transitorio, la Ciudad de las Ciencias no estima obtener ingresos provenientes de la cesión de la explotación del Oceanogràfic durante el ejercicio 2021. Es más, asumió los gastos del mantenimiento de las instalaciones durante el periodo de cierre de la actividad por causa de fuerza mayor motivada por el estado de alarma, del 14 de marzo al 30 de junio de 2020, por un importe de 3,5 millones de euros.

A esta ayuda financiera, se suma a otra amparada por el marco temporal de ayudas de Estado derivado del covid por importe de un millón de euros en concepto de compensación de pérdidas de Avanqua en el segundo semestre de 2020, una cantidad a la que ha añadido un máximo de otros seis millones de euros para cubrir hasta el 70% de las pérdidas del concesionario en 2021.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa) de Valencia se ha visto abocada al rescate financiero de la Generalitat como consecuencia del impacto en sus balances de la pandemia del coronavirus. El complejo diseñado casi en su totalidad por el arquitecto Santiago Calatrava duplicó sus pérdidas en 2020 con respecto a 2019, al pasar de 14 millones en número rojos a más de 32. El desplome en las visitas el primero año del covid tuvo como consecuencia un efecto análogo en la entrada de recursos por ventanilla, que se redujeron de 23,1 millones a apenas 5,7 el pasado ejercicio. Una caída en la caja comercial de una empresa ya de por sí deficitaria en circunstancias normales que no se frenó en el primer semestre del año.

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