La privatización de L'Oceanogràfic: un negocio que solo ve Aguas de Valencia
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ADJUDICACIÓN PARA 15 AÑOS

La privatización de L'Oceanogràfic: un negocio que solo ve Aguas de Valencia

Dos gigantes del sector, Parques Reunidos y Aspro, han preferido no presentarse o hacer una oferta de compromiso al ver imposible obtener rentabilidad en el complejo

Foto: L'Oceanogràfic, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. (Cac.es)
L'Oceanogràfic, en la Ciudad de las Artes y las Ciencias. (Cac.es)

El consejo de administración de la empresa pública Ciudad de las Artes y las Ciencias (Cacsa), dependiente de la Generalitat Valenciana, se reunirá esta próxima semana para dar el visto bueno a la oferta del consorcio liderado por Aguas de Valencia para gestionar durante los próximos 15 años parte del complejo de ocio valenciano, en especial el acuario conocido como L'Oceanogràfic.

La concesionaria de aguas potables se ha impuesto de manera sobrada en el concurso que convocó la Generalitat tanto en la oferta técnica como la económica pese a que no tiene ninguna experiencia previa en la gestión de recintos de ocio. Lo llamativo del concurso es que dos gigantes del sector, como Parques Reunidos, que ha estado al frente del acuario durante los 12 años de su existencia y que declinó volver a presentarse, o Aspro Ocio, que presentó un plan casi de compromiso que no superó la barrera mínima, han peleado por un negocio que Aguas de Valencia parece ser el único que ve claro.

El nuevo pliego impone una serie de condiciones económicas para el gestor privado del recinto que antes no existían

La Generalitat optó por renovar la concesión de L'Oceanogràfic con unas condiciones bastante diferentes a las que había hasta ahora. El nuevo pliego, que tardó más de lo esperado en publicarse, impone una serie de condiciones económicas para el gestor privado del recinto que antes no existían. Al margen de que la empresa pública Cacsa ya no hará aportaciones a L'Oceanogràfic como hasta ahora, el nuevo concesionario deberá pagar cada año al menos el 55% del beneficio operativo que obtenga y el 20% de los ingresos por actividades secundarias que también se ceden, como la restauración o las tiendas de todo el complejo.

Con estas cifras, Avanqua, el consorcio liderado por Aguas de Valencia, que encontró en el acuario de Vancouver (Canadá) al socio necesario para superar la exigencia de experiencia en este tipo de instalaciones, ha presentado una oferta económica de 67,63 millones por los 15 años de concesión. El otro competidor, liderado por el gestor del zoo de Valencia Rainforest, se quedó en 32,61 millones. Más: el canon inicial, que estaba fijado en un mínimo de 600.000 euros, se elevó hasta cuatro millones de euros por parte de AVSA, frente al mínimo de su competidor. La oferta de Aspro no se conoce puesto que no superó el corte técnico.

¿Qué ha visto Aguas de Valencia en L'Oceanogràfic que no han visto sus competidores? De momento no se sabe. "Hemos estado trabajando dos años en el proyecto y estamos convencidos de que hay negocio", explican fuentes oficiales de la sociedad que preside Eugenio Calabuig. Por qué una sociedad con más de cien años de experiencia en llevar agua potable a núcleos urbanos o en instalar depuradoras se interesa por gestionar un acuario se resuelve asegurando que "hay que diversificar el negocio".

La cuestión es que esos 67,63 millones surgen de un plan de negocio que habrá que leer al detalle. La empresa prefiere esperar a que se le adjudique el contrato antes de contarlo. Pero lo evidente es que mucho tendrán que cambiar las cosas en el recinto de ocio para alcanzar esos datos. Durante todos los años de existencia de L'Oceanogràfic, la sociedad que lo gestionaba ha obtenido beneficios prácticamente gracias a las aportaciones de la Generalitat. Sin ellas, hubiera dado pérdidas o ganancias simbólicas.

Para obtener beneficios suficientes para alcanzar las cifras prometidas -descontando el ingente canon inicial- L'Oceanogràfic debería pasar de una facturación de unos siete millones actuales para lograr un beneficio operativo que tendría que ser de más ocho millones de euros al año para pagar la mitad (algo más) a la sociedad pública. "Es posible", aseguran desde el entorno de Calabuig. La concesionaria de agua lo tiene más claro que los especialistas del sector de los parques de ocio.

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