La caída libre de Ábalos y el pulso por pilotar el partido hasta el 40 congreso federal
  1. España
  2. Comunidad Valenciana
CONMOCIÓN ABALISTA

La caída libre de Ábalos y el pulso por pilotar el partido hasta el 40 congreso federal

El exministro de Transportes ha sumado demasiadas crisis: 'delcygate', las ayudas a 'Plus Ultra' o la fallida moción de censura en Murcia. Su salida deja huérfanos a los múltiples fieles del político valenciano

placeholder Foto: Ximo Puig, Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. (EFE)
Ximo Puig, Pedro Sánchez y José Luis Ábalos. (EFE)

Ocurrió hace unas semanas. Cuando más arreciaban los rumores de una crisis en el Gobierno de Pedro Sánchez, el saliente ministro de Transportes y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, llamó al partido en Valencia y pidió montar con apenas cuatro días de antelación un acto político para poner en valor el aniversario del tercer año desde la llegada de los socialistas a la Moncloa tras la moción de censura a Mariano Rajoy en 2018. Ferraz mandó las traseras y Ábalos pidió cerrar el acto, que contó con la presencia del 'president' valenciano, Ximo Puig, quien no puso objeciones en intervenir antes que el exministro.

Para algunos en el partido, ese acto y la forma de improvisarlo fue todo un síntoma de que algo estaba pasando en Moncloa. Ábalos no ha estado en las quinielas en Madrid de las posibles bajas en el equipo de Sánchez ante la remodelación gubernamental. Pero Valencia era un hervidero de rumores sobre su futuro, la salud de la relación con el presidente socialista y el impacto que estaban teniendo sobre su imagen asuntos polémicos como el llamado 'Delcygate', el salvamento de la aerolínea 'Plus Ultra' o los detalles sobre algunos de sus nombramientos. Aunque está por ver el alcance, otros casos como la detención del subdelegado del Gobierno en la Comunidad Valenciana, Rafael Rubio, por el presunto cobro de mordidas tampoco han ayudado a Ábalos a enderezar su imagen. La fallida operación de la moción de censura en Murcia fue otro punto negativo de calado en la libreta del jefe.

Desde el entorno de Ábalos aseguran a este diario que será la próxima semana cuando tomará la decisión sobre si precipitar o no su abandono de la secretaría de Organización del PSOE. La remodelación del Ejecutivo, con un fuerte componente en clave del 40 congreso federal, anticipa que Sánchez tampoco contará con él en la futura dirección del partido. Sin embargo, su dimisión en los próximos días, algo que está meditando según su entorno, enturbiaría el proceso hasta la celebración del cónclave el próximo mes de octubre. La gran reunión socialista tendrá lugar, precisamente, en Valencia.

placeholder El exministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)
El exministro de Transportes, José Luis Ábalos. (EFE)

Un desafío al secretario general y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tan inesperado como su destitución al frente del ministerio. De hecho, hay quien relaciona este pulso con una reacción tras no haber encajado una sustitución imprevista. La amenaza de dejar de pilotar la secretaría de Organización a tres meses del congreso es una de las pocas cartas que le quedan al ya exministro para forzar una negociación y buscar una salida consensuada tanto para él como para su equipo. De momento, se ha puesto un plazo para una solución que permita una transición amable y sin ruido.

El abandono del poder de Ábalos no es en primera instancia una buena noticia para los intereses de la Comunidad Valenciana, que pierde a un político con DNI valenciano en el ministerio de las obras públicas. Aquí, el exministro había acelerado licitaciones en el corredor mediterráneo y había desatascado algunos de los proyectos estratégicos en materia de infraestructuras. Habrá que ver si su sustituta, la alcaldesa barcelonesa de Gavà, Raquel Sánchez, mantiene la misma sensibilidad.

Foto: José Luis Ábalos. (EFE)

Ábalos, un político forjado en la fontanería interna y que entendía perfectamente la generación de lealtades no dejando a ninguno de sus fieles tirado en una cuneta laboral, abre un periodo de incertidumbre para muchos de los cuadros que le deben el salario. Son diversas las empresas estatales que tienen en nómina (muy buenas nóminas) a personas por decisión suya. Un ejemplo: José Vicente Berlanga aterrizó en la presidencia de Enusa desde una concejalía en Valencia con un salario de casi 200.000 euros. Su mérito más conocido es su lealtad a Ábalos.

La salida de Ábalos afianza el liderazgo de Ximo Puig en el PSPV, que celebra congreso tras el PSOE

Estos mismos cuadros socialistas afrontan ahora un río de procesos orgánicos que comienza con el congreso federal del PSOE a mediados de octubre en Valencia, le sigue el congreso del PSPV en noviembre y, después, los congresos provinciales. La salida del poder de Ábalos, considerado el 'alter ego' orgánico de Ximo Puig en la Comunidad Valenciana, y la entrada de la alcaldesa de Gandía, Diana Morant, como recambio de Pedro Duque en el Ministerio de Ciencia e Innovación confirma y afianza la percepción de un idilio político entre el barón socialista valenciano y el presidente del Gobierno. Morant tenía la vara de mando en una ciudad controlada tradicionalmente por el lermismo, la familia política de Puig. Hombres de su confianza en el Palau, como Andreu Ferrer o Alfred Boix, se foguearon aquí como políticos.

Algunos ven ahora en la elección de Morant, que recibió la llamada de Sánchez directamente, sin intermediación del barón valenciano, un primer paso para preparar el relevo de Puig tras las próximas autonómicas, las últimas a las que seguramente concurrirá. Sin embargo es demasiado pronto para anticipar liderazgos futuros. Cuando ese melón se abara, quizás en 2024, nadie sabe todavía dónde estará la nueva ministra de Ciencia.

Foto: Pedro Sánchez y Ximo Puig. (EFE)

Lejos, muy lejos, queda la firma de Puig como miembro del comité federal para que Sánchez abandonase la Secretaría General y su respaldo a Susana Díaz en las primarias. El de Morella lleva meses y meses trabajando su relación con Moncloa para limar asperezas, dentro del margen que permite una personalidad política como la de Sánchez, desconfiada y curtida en mil traiciones. La relación se ha normalizado, no sin algunos encontronazos como en asuntos como el del trasvase Tajo-Segura o la financiación. Puig también ha cerrado filas con la operación de los indultos en Cataluña.

Esto debería tener reflejo en las citas congresuales. La dirección del PSPV, la segunda federación en militantes tras la de Andalucía y ostentando el territorio gobernado por los socialistas más poblado de España, aspira a que esa posición se reconozca con visibilidad en la ejecutiva federal. Pero, sobre todo, quiere que Ferraz no perturbe lo que pretenden que sea un congreso regional dulce de reelección de Ximo Puig como secretario general. Los populares valencianos se han renovado con Carlos Mazón y el respaldo total de Génova y en las filas socialistas temían un enfrentamiento orgánico como el que en 2017 llevó al alcalde de Burjassot, Rafa García, a desafiar al presidente de la Generalitat. García tiene mucho más difícil dar ese paso y son los líderes orgánicos abalistas los que ven peligrar su silla. Como comentaba este sábado un estrecho colaborador de Puig: "Al final ha sido Pedro Sánchez el que se ha hecho ximista".

José Luis Ábalos Pedro Sánchez Ximo Puig Moncloa Mariano Rajoy
El redactor recomienda