La refundación centrista del PP valenciano o la apuesta de Mazón para ganar a la izquierda
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La refundación centrista del PP valenciano o la apuesta de Mazón para ganar a la izquierda

El partido estaba muerto y ha resucitado de golpe. El XV Congreso ha sido como una última sesión de psicoanálisis. PSPV, Compromís y Podemos tienen rival. Y deben ponerse las pilas

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García Egea y Pablo Casado aplauden a Carlos Mazón. (EFE)

Como si hubiera sido la última de una serie infinita de sesiones de psicoanálisis, el antaño poderoso e influyente Partido Popular de la Comunidad Valenciana dio la sensación de haber vivido este sábado un congreso de refundación y recuperación de la autoestima tras una larga etapa de depresión. La mayor parte de cuadros conservadores, a excepción de familias ahora minoritarias que han decidido descolgarse de la fiesta, como la de un Francisco Camps que no apareció por el cónclave del Palau de les Arts, ha cerrado filas en torno al nuevo liderazgo del alicantino Carlos Mazón. De forma hábil y sin estridencias, el nuevo líder regional ha logrado tejer alianzas internas hasta hacerse con el poder orgánico avalado por Génova y sin apenas oposición interna.

Mazón va camino de escribir un guion en las filas del PP con un estilo propio, pragmático, de discurso moderado, más abierto y transversal que el de su antecesora, Isabel Bonig, pero sin entrar en contradicción con el argumentario marcado por el líder nacional, Pablo Casado, y su número dos, Teodoro García Egea, sus valedores en el intento de asalto a la Generalitat de Ximo Puig.

Al margen de errores y tropezones más o menos conscientes, como la reivindicación del modelo de financiación autonómica de 2002 de José María Aznar, que no resuelve el problema valenciano, la dirección del PP está haciendo una apuesta fuerte por la comunidad, territorio clave en el mapa del poder autonómico, pero también para sus propios intereses si quiere llegar a la Moncloa.

placeholder Carlos Mazón, Teodoro García Egea y María José Catalá.
Carlos Mazón, Teodoro García Egea y María José Catalá.

La figura de Mazón, todavía desconocida para parte del gran público, tiene poco que ver con la del político conservador y de derechas clásico. Su decisión de crear una vicesecretaría de derechos civiles, otra de ecología y desarrollo, las referencias sociales de su discurso tras la proclamación y su talante negociador y poco bronco entroncan más con la naturaleza 'sui generis' de la sociedad valenciana, por norma general abierta y progresista incluso en sectores conservadores. Aunque la ponencia política mostraba todavía carencias y escasas novedades, Mazón apunta a un corpus programático más cercano al centrismo británico de los liberal demócratas (Lib Dems) que al thatcherismo que guiaba los pasos de Bonig y también de otros dirigentes populares.

El congreso del sábado sirvió para comprobar que el también presidente de la Diputación de Alicante, que ha situado a personas de su confianza en los puestos clave de la ejecutiva, tiene la confianza de casi todo el partido, dos años por delante para tratar de consolidar su proyecto y ninguna duda sobre su candidatura a la Generalitat. Tampoco en el caso de la portavoz municipal, María José Catalá, que le ha acompañado en el trayecto orgánico en una confluencia de intereses en que la ciudad de Valencia es otra de las plazas a reconquistar.

Foto: El líder del PP, Pablo Casado, con Carlos Mazón y la 'senyera' valenciana. (EFE)

La soledad de Toni Cantó, nuevo director de la Oficina del Español de Isabel Díaz Ayuso, en la quinta fila de invitados, recibido con cierta frialdad por el auditorio pese al abrazo con foto de Casado y el propio Mazón, es representativa de lo alejado del modelo de organización que quiere el nuevo presidente regional: un partido de abajo arriba que reconozca el trabajo de la base y los cuadros. En esa visión de la jerarquía, operaciones de transfuguismo con 75.000 euros brutos anuales de premio tienen mal encaje en un PP valenciano que todavía anda haciendo la digestión de la cantidad de cuadros que se quedaron en el paro en 2015 tras dos décadas ininterrumpidas de cómoda hegemonía. Tras la escenificación de este sábado, Génova tendría que dar muchas explicaciones si se le ocurre apartar a alguno de sus cabezas de cartel para situar al actor ahora afincado en Madrid tras su fuga de Ciudadanos.

Por lo demás, y pese a estar en territorio controlado por el Botànic del PSPV-PSOE, Compromís y Podemos, Casado y García Egea se dieron un homenaje de optimismo y aplausos de la militancia. El secretario general, que entiende mejor que nadie que los partidos se construyen desde la implantación territorial ("Aquellos que crean que sin partido no hay Gobierno, se quedarán sin Gobierno y sin partido", dijo), jugó casi como en casa. Llegó la noche de antes para supervisar, hizo su madrugadora carrera matutina desde el hotel antes de que arrancase el XV Congreso y aún pudo marcharse tras compartir mesa y mantel con Mazón y Casado.

El PPCV estaba muerto y deprimido y ha resucitado de golpe. El Botànic tendrá que ponerse las pilas y aparcar sus cuitas internas y la aparente indolencia y escasa iniciativa de los últimos meses si quiere conservar las plazas valencianas. Una nueva derecha llega pisando fuerte a ritmo de Jim Croce.

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