EL PARTIDO SE BALCANIZA EN LA COM. VALENCIANA

Toni Cantó quiere ser barón valenciano en Ciudadanos

El partido se ha balcanizado en la Comunidad Valenciana. Cantó defiende que el nuevo liderazgo de Arrimadas implique un cambio estatutario para que los territorios puedan autogestionarse

Foto: Toni Cantó, en la sede de Ciudadanos en Valencia. (Marga Ferrer)
Toni Cantó, en la sede de Ciudadanos en Valencia. (Marga Ferrer)

Ciudadanos es un volcán en erupción interna y subterránea. La formación naranja afronta en marzo su asamblea general para reinventarse como formación política tras el desastroso resultado de las generales de noviembre, que provocó la renuncia de Albert Rivera como líder. La parlamentaria por Barcelona Inés Arrimadas se perfila como la única candidata capaz de dar la alternativa. La diputada ejerce ya de portavoz del grupo en el Congreso y casi nadie en su partido la cuestiona como próxima cabeza visible de proyecto. Pero la casi unanimidad que existe en torno a su posible liderazgo, sin descartar que pueda surgir una candidatura alternativa con menos opciones para el cónclave, no impide que bajo el paraguas de la política de origen catalán se estén produciendo movimientos sísmicos.

La batalla es por qué equipos acompañarán a Arrimadas en su aventura. Hasta ahora, Ciudadanos se sustentaba sobre una estructura muy jerarquizada en la que Rivera era la cabeza incuestionable y tres hombres (José Manuel Villegas, Fran Hervías y José María Espejo) se repartían el poder político (Villegas), orgánico (Hervías) e institucional (Espejo). Cada uno en su respectivo virrenaito marcó su impronta y situó a personas de su confianza o afines a lo largo de todo el país, un modelo de separación de poderes vertical que numerosas fuentes en el partido coinciden en señalar como “disfuncional” por la estricta diferenciación entre liderazgos políticos y orgánicos en los territorios, que no siempre han actuado de forma coordinada. Es conocida la distancia en los últimos meses marcó la relación entre Villegas y Hervías, por ejemplo.

“Se trata de construir el partido de abajo hacia arriba y no al revés como hasta ahora”

Esa disfunción ha quedado desnuda por la debilidad y provisionalidad de la actual cúpula nacional de Ciudadanos. Sin liderazgo definido en Madrid, muchos cuadros regionales, sobre todo en las autonomías donde los naranjas no participan en la gestión, andan desnortados. El escenario es propicio para las escaramuzas y las desconfianzas están a flor de piel. Tras dejarse casi 50 diputados en las últimas generales, y después de la salida de Rivera, el partido está gobernado por una gestora con presencia de muchos de los mismos dirigentes (incluidos los tres citados). El propósito es organizar el congreso que en marzo debe renovar estructuras, liderazgos y estatutos.

Toni Cantó, haciendo equilibrios de yoga en el patio de las Cortes Valencianas. (EFE)
Toni Cantó, haciendo equilibrios de yoga en el patio de las Cortes Valencianas. (EFE)

Uno de los puntos calientes es el papel que deben jugar en Ciudadanos las organizaciones territoriales. Algunos dirigentes con presencia institucional potente (Juan Marín en Andalucía o Francisco Igea en Castilla y León) son partidarios de que los territorios sean más escuchados en la organización para evitar la desconexión. Al mismo tiempo, el esquema ‘antibarones’ hace que muchos portavoces políticos cuestionen el modelo organizativo, que les impide tomar el control regional de la organización. Esa es la posición también de Toni Cantó, el portavoz en las Cortes Valencianas.

Cantó encabezó en abril la candidatura autonómica de Ciudadanos a la Generalitat. Cerraba así una etapa en el Congreso de los Diputados con éxito entre sus filas por su capacidad para abrirse hueco mediáticamente y colocar los mensajes políticos. Actor de profesión, su aterrizaje en Valencia ha sido mucho más complejo. Con un debate político más sosegado y menos polarizado que en el escenario nacional, mantuvo un estilo agresivo. Pese las dudas sobre su estrategia, la lista naranja ganó cuatro escaños (de 13 a 18), superó a Compromís y se quedó a un solo diputado del PP. Es verdad que la convocatoria coincidió con las generales, en las que Ciudadanos experimentó un fuerte crecimiento en toda España que derivó en desplome siete meses después.

Pero tras la cita con las del 28-A y las municipales de mayo, Cantó se topó con la realidad de ser segunda fuerza de oposición en las Cortes Valencianas, una situación de irrelevancia en el ámbito local (a excepción de Alicante, donde gobierna en coalición con el PP) y un partido fragmentado en el que él no ejerce el poder orgánico. Su entorno sostiene que fue una de las promesas que le hizo en su momento Villegas, ahora venido a menos: “Ve a Valencia y trata de poner orden. Te respaldaremos”.

La portavocía autonómica del partido está en manos del concejal de Valencia Fernando Giner, y apenas hace uso de ella. Jesús Gimeno, una persona vinculada a Espejo, coordina la acción institucional de los cuadros y cargos públicos. Y Emilio Argüeso, con un perfil público muy discreto pero curtido en batallas internas, ejerce una notable influencia en la vida orgánica como responsable de organización, con hilo directo con Hervías, que era su superior directo. Esta dispersión, sin una jerarquía autonómica clara está generando roces internos, especialmente entre Cantó y Argüeso. Los dos mantienen un pulso soterrado. El primero por mantener su posición; el segundo por ampliar su capacidad y poder interno.

José María Espejo (i), con Inés Arrimadas, (d) en el Parlament de Cataluña. (EFE)
José María Espejo (i), con Inés Arrimadas, (d) en el Parlament de Cataluña. (EFE)

Una extraña operación, con llegada incluida de un dosier a la sede de Ciudadanos en Madrid, apartó a Argüeso de la lista autonómica antes de cerrarse, lo que lo alejó del centro de poder político regional en las Cortes Valencianas. Posteriormente fue designado senador territorial en un capítulo interno nunca bien aclarado.

“Muchos no quieren a Toni, pero no hay nadie con perfil político como para plantearle una alternativa”

Hay quien ve en el propio carácter del actor y su ambición política un freno a la posibilidad de articular consensos internos y consolidarse como líder regional, pero los defensores de Cantó defienden que sus pretensiones buscan mejorar “la eficacia” política y fortalecer a la organización en la Comunidad Valenciana. “Se trata de construir el partido de abajo hacia arriba y no al revés como hasta ahora”, señalan fuentes naranjas. "No es una cuestión ideológica, sino de funcionamiento".

“Todo esto se va a ver en la elección de compromisarios”, señala un candidato de Ciudadanos que observa con perspectiva el devenir interno y anticipa conflictos a la hora de elegir los delegados que acudirán a la asamblea de marzo. “Muchos no quieren a Toni, pero no hay nadie con perfil político como para plantearle una alternativa”, añade. La diputada de Alicante Marta Martín, aliada coyuntural de Argüeso y con buena relación con Luis Garicano (también ahora Cantó), es defendida como contrapeso político del actor y representante cualificada de los cuadros valencianos de Ciudadanos.

Todo indica que el resultado de la asamblea general de Ciudadanos despejará la situación interna en territorios como la Comunidad Valenciana. No solamente por el perfil de la nueva dirección de Arrimadas y sus alianzas y afinidades territoriales, sino también por el modelo organizativo con el que el partido naranja decida dotarse. En ese sentido, será clave cómo se reformen los estatutos y si estos contemplan reforzar sus franquicias regionales para ganar peso en la España periférica, aunque esto implique alumbrar nuevos barones territoriales, una figura que Albert Rivera siempre despreció.

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