SE ABRE A UN ESCENARIO DE RENOVACIÓN

Hervías, Villegas, Páramo... la 'voladura' controlada del riverismo en Ciudadanos

La marcha de los 'pesos pesados' más cercanos a la gestión de Rivera despeja el camino a un escenario de cierta renovación y sin apenas responsables del 10-N en la primera línea

Foto: José Manuel Villegas (c), Fran Hervías (i) y Fernando de Páramo (d), durante la noche electoral del 21-D en Cataluña. (EFE)
José Manuel Villegas (c), Fran Hervías (i) y Fernando de Páramo (d), durante la noche electoral del 21-D en Cataluña. (EFE)

En solo tres días, el Consejo General de Ciudadanos —máximo órgano entre congresos— dará luz verde a una gestora para que pilote, por primera vez en la formación y hasta el mes de marzo, la nave naranja. Aunque los dirigentes que la compondrán siguen en el aire, más allá de algunos nombres, será continuista con respecto a la ejecutiva nacional permanente, y en el partido descuentan que la mayor parte de ellos saldrá de ese órgano. La gestora servirá para dirigir el día a día hasta llegar al congreso extraordinario que alumbrará una nueva dirección nacional.

A pesar de que muchas de las decisiones que pueda tomar Inés Arrimadas en torno al futuro del proyecto (y muy especialmente en la lista que la acompañará para tomar el liderazgo naranja si los afiliados lo avalan) siguen siendo una incógnita, ya existen algunas certezas nada desdeñables: Ciudadanos camina hacia una transición completamente controlada. La marcha de los ‘pesos pesados’ más cercanos a la gestión de Albert Rivera después de su dimisión se ha hecho de forma ordenada y en coordinación con la propia Arrimadas, y despeja el camino a un escenario de cierta renovación y sin apenas responsables del desastre electoral del 10-N en la primera línea.

Hace menos de una semana, el número dos del partido y secretario general, José Manuel Villegas, daba un paso al lado, anunciando que no aspiraría a formar parte de la próxima dirección. Seguirá en el partido durante esta etapa de transición (con toda seguridad, formando parte de la gestora) para cerrar definitivamente la ‘era Rivera’ y ayudar al equipo entrante a aterrizar. Pero después de marzo, se irá. Solo un poco después, Fernando de Páramo, secretario de Comunicación y pieza clave en la estrategia del partido, compartía también su dimisión, renunciando al escaño por Barcelona en el Congreso y a continuar en el proyecto de forma inmediata.

A estas dos marchas —mano derecha e izquierda de Rivera respectivamente— se unió este martes otra decisión de lo más esperada. Fran Hervías, secretario de Organización y tercera pata esencial del triángulo que compone el aparato, comunicó que abandonaba sus funciones al frente de esa área. Eso sí: dejó la puerta abierta a continuar en el partido si Arrimadas así lo decidía, ocupando otra responsabilidad. En todo caso, la marcha de Hervías de Organización, igual que el adiós de Villegas y Páramo, permite a Ciudadanos —coinciden varios dirigentes— “empezar algo nuevo sin mochilas del pasado”.

La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas. (EFE)
La portavoz de Ciudadanos en el Congreso, Inés Arrimadas. (EFE)

En el partido, consideran que los movimientos se están haciendo de forma “muy ordenada” y que van en un mismo sentido: cerrar filas con la futura líder y desvincularla de los que se consideran los responsables de la situación actual del partido tras la debacle del 10-N.

A pesar de que algunos sectores de la formación insisten en pedir “aires de renovación inmediatos”, son muchos dirigentes los que consideran que la gestora debe dar continuidad a la ejecutiva permanente durante el periodo de interinidad que se abrirá hasta finales de febrero, cuando las primarias elijan la nueva presidencia. Primero, porque el día a día debe ser gestionado por quienes conozcan perfectamente el partido por dentro y, segundo, porque entienden que las decisiones que habrán de tomarse no deben afectar a las caras nuevas del próximo equipo.

Arrimadas, de hecho, no formará parte de la gestora. Al postularse a dirigir el partido, no tendría sentido, puesto que no es compatible formar parte de la misma y pertenecer a una lista al congreso extraordinario. De la misma forma, aquellos dirigentes de la gestora que aspiren a estar en la lista de la jerezana deberán dimitir cuando presenten su candidatura. En el partido, se han disparado las especulaciones sobre el núcleo duro que la futura líder pueda poner en marcha. Aunque todavía queda tiempo, la mayoría de ellos descartan un competidor de peso y asumen que Arrimadas tomará el relevo con el respaldo de la militancia. Ahora bien, el encaje de bolillos no será tarea fácil.

La ejecutiva permanente del pasado lunes, la última antes de que haya una gestora. (EFE)
La ejecutiva permanente del pasado lunes, la última antes de que haya una gestora. (EFE)

Ciudadanos ha cambiado mucho durante los últimos años, y muy especialmente desde las elecciones de mayo, cuando algunos de sus barones territoriales entraron en gobiernos autonómicos y municipales. Las comunidades autónomas convertidas en feudos naranjas —Madrid y Andalucía especialmente— consideran que deben tener un peso específico en la nueva dirección, a diferencia del equipo más cercano, que siempre rodeó a Rivera y que llegó con él desde Cataluña.

Por ahora, Arrimadas no ha comunicado decisiones en ese sentido. Los dirigentes más cercanos a ella aseguran que peleará por hacer encajar todo el esquema del partido mientras activa también el grupo parlamentario que, a pesar de contar solo con 10 diputados, tiene por delante unas semanas convulsas tras la constitución de las Cortes y ante una hipotética investidura de Sánchez. Su principal apoyo en el Congreso será José María Espejo, como antes lo fue en el Parlament, al que nombrará secretario general del grupo. Todo apunta a que también tendrá un papel clave en la futura dirección.

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