INTENSO PRIMER TRIMESTRE DE 2020

Cs afronta su año clave: Arrimadas al frente, un nuevo partido y sobrevivir a 10 diputados

El partido naranja deberá superar pruebas de fuego internas, inaugurando un nuevo liderazgo, mientras sobrevive a una legislatura en la que será la sexta fuerza del Congreso

Foto: La presidenta y portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Inés Arrimadas. (EFE)
La presidenta y portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados, Inés Arrimadas. (EFE)

Ciudadanos afrontará con el comienzo de 2020 una etapa clave para el futuro y la superviviencia del proyecto. Los principales cuadros del partido trabajan contrarreloj para preparar los borradores de las ponencias que se debatirán en la asamblea general de marzo. A mediados de enero, deberán estar listas para comenzar con el trabajo de enmiendas. La primera duda de peso se despejó hace días en la última reunión del consejo general —máximo órgano entre congresos—. No habrá debate sobre el ideario del partido. Ciudadanos se mantendrá como un partido liberal y progresista, dando continuidad a la era comenzada en 2017, cuando enterró la palabra 'socialdemocracia' de sus señas de identidad.

La clave política, por tanto, estará en la ponencia relativa a la estrategia. En ella, Ciudadanos desvelará su nueva hoja de ruta tras el desastre electoral del 10 de noviembre. Entre otras incógnitas que podrían despejarse, estará si decide atender al criterio de utilidad a la hora de pactar con otras formaciones para facilitar o formar parte de gobiernos, y si retornará a una posición centrista dejando de considerar al PP como socio prioritario y casi único.

El debate estatutario también puede ser crucial para la supervivencia del partido. La cúpula naranja —constituida hoy en la gestora dirigida por Manuel Bofill— sabe que los procesos internos son duros en cualquier organización política y entrañan los mayores riesgos de ruptura. Ciudadanos afronta además, por primera vez, un debate sin un liderazgo asentado e indiscutible. A pesar de que los principales dirigentes apoyaron desde el primer momento a Inés Arrimadas como futura presidenta de la formación, nadie esconde en el partido que la situación es distinta a la de Albert Rivera, consolidado como líder naranja desde el nacimiento del propio partido. De hecho, cuadros de peso como el vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, no ha descartado aún dar el paso si la propuesta de la portavoz parlamentaria no les convence.

Más allá de los nombres que integren la próxima ejecutiva, el partido también deberá decidir si mantiene un modelo centralista o si evoluciona hacia un sistema de baronías similar al que existe en otros partidos como PSOE e incluso el PP.

Reunión de la gestora de Ciudadanos. (EFE)
Reunión de la gestora de Ciudadanos. (EFE)

En febrero se celebrarán las primarias y en marzo el partido celebrará su congreso extraordinario. La prueba interna —tanto en liderazgo como en estructura y estrategia— será una de las cuestiones más importantes que afrontará Ciudadanos en el inicio del nuevo año, aunque no solo. Los cambios llegarán con el inicio de una legislatura —si finalmente cristaliza el acuerdo de gobierno de Sánchez y Unidas Podemos— que pinta complicada para la sexta fuerza parlamentaria.

El partido naranja cuenta con unas limitaciones que hasta el momento desconocía. Con solo 10 diputados (en 2016, mantuvo 32 tras la repetición electoral) y situado por detrás incluso de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), deberá encontrar la manera de permanecer en el foco mediático. La formación sabe que sus mejores momentos —tanto en las encuestas como en los resultados electorales— han coincidido siempre con etapas de actividad y de llevar la iniciativa política.

Lo hicieron tras las elecciones de 2015 con un intento de acuerdo con el Partido Socialista al rechazar Rajoy la posibilidad de intentarlo, y lo volvieron a hacer tras los comicios de 2016 sellando un acuerdo de legislatura con los populares a pesar de ser el cuarto partido de la Cámara.

Sin ser una de las principales fuerzas parlamentarias siempre, han conseguido situarse en el centro del debate e influir en los grandes acuerdos. El debut de Arrimadas al frente de la formación —aunque aún de forma interina— coincidió con el lanzamiento de la vía de los 221 escaños (también bautizada como 'vía Arrimadas'), la única alternativa al acuerdo de PSOE y Unidas Podemos, que necesita el apoyo de ERC. Frente a la inacción del PP —que no bajará la guardia en sus críticas a Sánchez por el crecimiento de Vox, pese a saber que lo penaliza no hacer nada por evitar que los independentistas tengan la llave del Gobierno—, Ciudadanos ha optado por poner encima de la mesa un acuerdo alternativo que implicaría a PSOE, populares y Cs.

Dejando a un lado lo cuantitativo, lo que los naranjas ponen en valor es su capacidad de llegar a acuerdos con ambos y hacer de pegamento en un posible entendimiento, que sin un puente nunca llegaría a producirse. El hándicap que tendrá el partido de Arrimadas, sin embargo, puede llegar después. Cuando se confirme el acuerdo de gobierno de la izquierda y la vía de los 221 termine por estrellarse, el partido deberá seguir buscando opciones para mantenerse en la primera línea y superar las limitaciones aritméticas en que se encuentra desde el 10-N. El Congreso será un escenario difícil para el partido a partir de ese momento.

Llevar la iniciativa y apoyarse en el peso que concede formar parte de ejecutivos autonómicos y municipales puede ser crucial para no desaparecer del mapa, reconstruirse y volver a ser un partido con aspiraciones de influir y formar gobiernos, lejos de la ambición del sorpaso al PP —que ya ha caducado— y más cerca de su origen como partido bisagra.

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