LA SEMANA PREVIA A LA INVESTIDURA

PP y C's afrontan una negociación de trámite para forzar con su pacto un cambio del PSOE

Ambas formaciones tratan de empujar a Sánchez hacia un cambio de postura con un pacto que recoge una serie de medidas, dicen, que encajan con las que el PSOE ya firmó con C's

Foto: Los equipos negociadores de Ciudadanos y PP, durante la primera reunión entre ambas formaciones para buscar un acuerdo de investidura. (EFE)
Los equipos negociadores de Ciudadanos y PP, durante la primera reunión entre ambas formaciones para buscar un acuerdo de investidura. (EFE)

La semana previa a la investidura de Mariano Rajoy arrancará con toda la presión sobre los lomos de Pedro Sánchez. Desde el flanco conservador, tanto PP como Ciudadanos admiten que la llave para desbloquear la situación está en Ferraz, y afrontan una semana de negociaciones de trámite con el único objetivo de que al menos “una parte de los diputados socialistas” acaben absteniéndose y faciliten la investidura. Ambas formaciones se han conjurado para empujar a Sánchez hacia un cambio de postura, visibilizando un acuerdo que recoge una serie de medidas, según aseguran, que encajan perfectamente con las que el PSOE ya firmó con C's en la pasada legislatura.

Desde el flanco progresista, asimismo, Unidos Podemos ha redoblado la presión sobre Sánchez para que, en el caso de fracasar la investidura, se decida a explorar una vía alternativa de cara a construir un Gobierno de cambio. Pablo Iglesias defiende la necesidad de abrir un diálogo con los socialistas desde el mismo momento en que se constate la falta de apoyos al candidato popular, extremo sobre el que han evitado pronunciarse desde el PSOE. Con los socialistas navegando en la indefinición, la única certeza es que la clave estará en el rumbo que decidan adoptar a partir del 2 de septiembre -segunda votación de investidura- si Rajoy no consigue alcanzar la mayoría simple de 176 votos (con Ciudadanos y Coalición Canaria, se quedaría en los 170).

Pablo Iglesias defiende la necesidad de abrir un diálogo con los socialistas desde el mismo momento en que se constate la falta de apoyos a Rajoy

El cambio de posición del PSOE solo puede venir de la mano de un comité federal, que Ferraz no tiene previsto convocar, o incluso de una consulta a la bases, también descartada, como ya hizo para someter a plebiscito su acuerdo con Ciudadanos para la fallida investidura de Sánchez en la legislatura anterior. Ni siquiera la baronesa andaluza, Susana Díaz, valora esta opción. Todo ello, desechando la todavía más improbable ruptura en la disciplina de voto. La puerta está cerrada para transitar por estos escenarios durante la semana previa a la investidura, pero aunque se replantease un cambio de posición 'a posteriori', se desconoce a cambio de qué. Sánchez se ha negado a dialogar con Rajoy y, por tanto, a plantear condiciones o exigencias para pasar del 'no' a la abstención.

El candidato popular contará con dos meses, los marcados por la Constitución hasta la convocatoria de nuevas elecciones, para forzar un cambio de postura en el PSOE. Ningún escenario es descartable, ni siquiera que Sánchez pida la cabeza del presidente en funciones, lo que no deja de ser una de las derivadas del lema al que más han recurrido los dirigentes socialistas durante las últimas semanas: “Ahora es el tiempo de Rajoy”. Este órdago coincidiría con las demandas expresadas por el líder de Ciudadanos durante la campaña, así como con las reticencias a limitar el acuerdo con el PP a un pacto de investidura, en lugar de a un pacto de gobierno, como les han ofrecido los populares.

Pedro Sánchez (c), acompañado de la presidenta de las Islas Baleares, Francina Armengol. (EFE)
Pedro Sánchez (c), acompañado de la presidenta de las Islas Baleares, Francina Armengol. (EFE)

Otra de las interpretaciones plausibles es que intente una alternativa junto a Unidos Podemos y las formaciones nacionalistas, lo que ya generó fuertes resistencias en el seno del partido durante la pasada legislatura. La posibilidad de girar hacia la izquierda y tender puentes con los nacionalistas -una opción que se vetó en el comité federal previo a la investidura fallida de Sánchez- también ha quedado muerta antes de cualquier intento tras el desmentido del PSOE a las palabras de Pablo Iglesias.

El líder de Unidos Podemos aseguró el pasado miércoles, tras reaparecer en el Congreso después de tres semanas, que había hablado con Pedro Sánchez y que ambos coincidían en la necesidad de abrir el diálogo para formar un Gobierno alternativo al PP si Rajoy fracasaba en la investidura. Solo unas pocas horas después, el PSOE enviaba un comunicado de desmentido en el que aseguraba textualmente: “En ningún caso, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha abordado con ninguna otra formación política la negociación para la formación de un Gobierno alternativo ante el hipotético fracaso del señor Rajoy”.

Todo abierto... si la investidura fracasa

La doble presión sobre Pedro Sánchez, tanto desde el flanco conservador del Congreso para empujarlo hacia la abstención, como desde el progresista para que dé un paso hacia adelante y explore una vía alternativa, se sumará a las presiones internas dentro de su propio partido. Y es que algunos barones, como el secretario general del PSOE en Aragón, Javier Lambán, ya han comenzado a deslizar la idea de que los socialistas deben plantearse un cambio de postura hacia la abstención si fracasa Rajoy. La postura de Lambán se sumó así a las voces de otros barones, como el extremeño Fernández Vara o el castellano-manchego García-Page, que ya habían insinuado esta hoja de ruta. Eso sí, sobre la decisión de votar no tanto en la primera votación del 31 de agosto como en la segunda del 2 de septiembre no hay disidencia.

La presión sobre Pedro Sánchez es triple: para empujarlo hacia la abstención, para explorar una vía alternativa e interna dentro de su partido

Los pasos hacia el desbloqueo institucional, de no variar las posturas expresadas por las diferentes formaciones, no comenzarán a darse hasta el próximo 3 de septiembre. Ferraz seguirá teniendo entonces la llave. Mientras tanto, PP y Ciudadanos utilizarán su acuerdo para aumentar la presión sobre el PSOE, con la confianza de que la suma de 170 escaños sirva de argumento al PSOE para justificar un cambio de postura 'in extremis'.

Por otra parte, tanto los portavoces en el Congreso del PP como de Ciudadanos, Antonio Hernando y Juan Carlos Girauta, respectivamente, han recalcado que una buena parte de las medidas a negociar se firmaron con el PSOE en la pasada legislatura, "en el acuerdo de Gobierno fallido", recordó Girauta. Seguidamente, se preguntó: "¿Por qué no iban como mínimo a abstenerse, o al menos un número de diputados suficientes para que alguien gobierne y tú poder hacer oposición?".

Los guiños hacia el PSOE lanzados tras la firma del pacto de investidura se encontraron poco después con la enésima reafirmación de Pedro Sánchez en el no. Desde Ibiza, el líder de los socialistas reiteró que votará en contra de la investidura de Rajoy, “que no cuente con los votos del Partido Socialista”, dijo, e incluso fue más allá al adelantar que tampoco apoyaría el proyecto de Presupuestos, que paralelamente también negocian PP y Ciudadanos. El viaje de Sánchez a Baleares para reunirse con la presidenta del Govern, Francina Armengol, se ha interpretado también como un gesto de adhesión a su política de pactos, ya que la secretaria general del PSIB-PSOE gobierna gracias a acuerdos con Podemos y el nacionalista Mès y es una de las pocas voces autorizadas que apuestan abiertamente por una alternativa a Rajoy. Todo sigue abierto, aunque nada indica que los diferentes escenarios puedan entrar en juego antes de la investidura del 30-A. 

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