POR QUÉ EL PSOE NO AVANZA EN LA VEGA BAJA

Los millones de Sánchez no recogen votos: la derecha arrasa en los pueblos de la DANA

Por qué el despliegue de la Generalitat y el Gobierno para paliar los efectos del temporal en la Vega Baja de Alicante no ha tenido recompensa para el PSOE. "Se sienten muy lejos"

Foto: Sánchez, sobrevolando las zonas de la Vega Baja afectadas por la DANA en septiembre
Sánchez, sobrevolando las zonas de la Vega Baja afectadas por la DANA en septiembre

Se cuentan por decenas los viajes que el 'president' de la Generalitat, Ximo Puig, lleva acumulados a las poblaciones del sur de Alicante desde las catastróficas inundaciones provocadas por la DANA. En poco más de una semana tras las lluvias torrenciales, el Ejecutivo autonómico y el Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ya tenían redactados los primeros decretos de ayudas y líneas de apoyo para tratar de compensar a los afectados. El 22 de octubre, la comisión permanente del Congreso de los Diputados daba luz verde definitiva al real-decreto que liberaba 746 millones de euros para paliar efectos de temporales e incendios sufridos desde junio. La agilización del procedimiento tenía como objetivo dar respuesta a las urgencias de las poblaciones más castigadas, desde la comarca de la Vega Baja a pueblos del Segura en Murcia y zonas de la Andalucía Oriental. Al tiempo, el Instituto Valenciano de Finanzas establecía también líneas de créditos blandos al 0% para empresas.

Nada de esto tuvo premio electoral el pasado domingo para las siglas del PSOE. La derecha volvió a ganar ampliamente en muchos de los municipios valencianos de la DANA. Con una diferencia: el fuerte auge de Vox, que se convirtió en primera fuerza en localidades como Almoradí, Daya Nueva, Daya Vieja, Pilar de la Horadada, San Fulgencio o Albatera, y escaló hasta la segunda posición en Orihuela. El tradicional feudo del Partido Popular culminó su fragmentación en el bloque conservador elevando los apoyos que ya habían logrado en abril los de Santiago Abascal.

"Aquí lo que más ha pesado ha sido el tema de Cataluña y la unidad de España. La gente es muy sensible a eso y está muy motivada", coinciden en comentar un grupo de funcionarios de la Diputación de Alicante, presidida por el popular Carlos Mazón, alrededor de unos cafés en la terraza de un bar de Daya Nueva. "Yo pienso que lo de Franco también ha influido", señala otro como factor movilizador del voto más conservador.

La sensibilidad al discurso españolista, el recelo a la inmigración [un sentimiento similar al de las cercanas poblaciones murcianas del Segura en las que también ha ganado Vox] y la percepción, cierta o no, de ser una zona tradicionalmente olvidada desde el punto institucional por el poder político concentrado en Valencia configuran el mapa de razones por las que el PSOE y la izquierda volvieron a tener tantos problemas para abrirse hueco en el sur de la Comunidad Valenciana.

Además de estar a más de 200 kilómetros de Valencia, la comarca de la Vega Baja es un territorio vedado también para Compromís. Con una amplísima mayoría castellano hablante, hay un rechazo a la lengua valenciana y cualquier intento de promoverla en estos pueblos se percibe como una imposición. La brecha sociológica es grande con respecto a las ciudades valencianoparlantes. "Hay muchos sentimientos a flor de piel. Influye lo de Cataluña, el tema de la lengua, que Valencia está muy lejos y que no se creen lo de las ayudas", explica Eva Ortiz, secretaria general y número dos del Partido Popular de la Comunidad Valenciana y originaria de Orihuela, donde fue concejal. La dirigente popular sostiene que el habitante del sur de Alicante "nunca percibirá a Ximo Puig como a uno de los suyos". "Es como si yo me dejo caer en Morella. No hablo en valenciano, mis expresiones no son las mismas, nunca me verían como alguien de allí", dice. Ortiz admite que Puig está tratando de hacer un esfuerzo multiplicando sus visitas, participando en sus fiestas y tradiciones, pero que aun así es complicado que los electores lo acepten y cambien de caballo electoral. "Eso es una realidad", insiste.

José María Ángel, director de la Agencia de Emergencias de la Generalitat defiende que centenares de personas han podido acceder ya a algunas de las líneas de ayudas y explica la posible "ruptura de la confianza" con respecto a las instituciones en que las tramitaciones requieren de un "proceso administrativo garantista", señala en declaraciones a la radio televisión autonómica À Punt. A su juicio los "factores emotivos" han pesado mucho más en la decisión de voto que la valoración que pueda hacerse de la respuesta que la Administración ha dado a los destrozos de la DANA.

Los socialistas saben que la provincia de Alicante es el boquete por el que pueden ver peligrar su actual posición de poder autonómico en próximas citas electorales. Aunque el PSOE fue primera fuerza el domingo, los partidos del bloque de la derecha sumaron en esta provincia algo más del 52% de los sufragios, un punto más que en abril. Con un 49,6% de las papeletas, la izquierda conservó la hegemonía en Valencia, con solo dos puntos de ventajas sobre la suma de PP, Vox y Ciudadanos. En Castellón, las urnas arrojaron una ligera distancia de menos de dos puntos en favor del bloque conservador.

Trasladar los resultados a unas hipotéticas autonómicas es complicado. La coincidencia de las generales y autonómicas en abril demostró el voto dual de los valencianos. Mientras la derecha ganó por 3.500 votos en la competición del Congreso, el Botànic de PSPV-PSOE, Compromís y Podemos logró reeditar una nueva mayoría en las Cortes Valencianas. La cita del 10 de noviembre amplió la brecha en favor del bloque conservador. Un aviso en toda regla para el Consell progresista, que ha arrancado su segunda legislatura con déficits en su relato político y muy hipotecado por conflictos y desconfianzas internas.

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