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Sánchez y Aragonès se emplazan a darse otra oportunidad para buscar una salida airosa
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Crisis de espionaje de Pegasus

Sánchez y Aragonès se emplazan a darse otra oportunidad para buscar una salida airosa

Los empresarios del Cercle acabaron satisfechos. No pudieron forzar el encuentro que querían entre los dos líderes, pero sí consiguieron un cierto deshielo en Cataluña

Foto: Pere Aragonès y Pedro Sánchez este viernes. (EFE/García)
Pere Aragonès y Pedro Sánchez este viernes. (EFE/García)
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El Cercle d’Economía no consiguió la reunión a solas entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès. Pero el tono general del encuentro fue educado y relajado. Ambos presidentes quedaron en que hay que reunirse, lo cual es mucho en la semana en que se ha sabido que se pidió autorización judicial para que el CNI escuchase las llamadas de teléfono del presidente catalán con Pegasus. Detrás del breve encuentro de ayer, las pocas ganas de unos y otros por mantener una bronca política a la que le queda ya escaso recorrido. La próxima reunión, solicitada por Aragonès y confirmada por Moncloa, busca una salida airosa de la crisis para acabar la legislatura sin elecciones anticipadas.

Los distintos equipos presidenciales intentaron vestir cada uno la coincidencia en el Hotel Vela. Según Moncloa fueron cinco minutos en la línea de saludo mientras ambos presidentes esperaban que llegase la jefa de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Desde Palau matizaban que fueron solo dos minutos en los que Aragonès aprovechó para expresar su malestar por el rastreo electrónico en los móviles del independentismo. En realidad fueron dos minutos, 25 segundos. Pero es igual. Nunca estuvieron a solas. Y cuando entraron en el hotel estuvieron siempre acompañados de Von der Leyen; del presidente del Cercle, Xavier Faus, y del presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre. Si bien es verdad que el tono fue distendido, no hubo desafíos protocolarios y se dejó la puerta abierta a esa futura reunión que ha de servir de segunda oportunidad para PSOE y ERC.

Foto: El portavoz del PSOE, Héctor Gómez, a la salida de la comisión de secretos. (EFE/Juan Carlos Hidalgo)

Así que Pere Aragonès y Pedro Sánchez se van a ver. Pero no se sabe ni dónde ni cuándo. Hay buena voluntad por ambas partes, porque en Moncloa necesitan los 13 votos en el Congreso de Gabriel Rufián y en la Generalitat no hay voluntad de forzar unas elecciones generales de resultado incierto, en la que según las encuestas asoma un cambio de tablero hacia la derecha, PP y Vox. Y más después de la solidez que acababa de mostrar Alberto Núñez Feijóo en su intervención en el mismo foro empresarial. Feijóo fue el político que más gustó a los asistentes.

"El diálogo, la convivencia, la política del reencuentro que hemos venido abonando entre el Gobierno de España y el Govern de la Generalitat de Cataluña, está dando sus frutos y está demostrando sus virtudes para propiciar el que Cataluña y el conjunto de catalanes y catalanas supere los terribles efectos de la pandemia, consolide su recuperación económica y cree empleo y empresa. Esta y no otra es, créanme, la hoja de ruta del Gobierno de España", explicitó Pedro Sánchez en su discurso. Por tanto, el tema catalán vuelve a los primeros puestos de la agenda política de Moncloa. La mejor noticia es que no se han volado todos los puentes entre ERC y el ejecutivo español.

Satisfacción empresarial

Los empresarios del Cercle acabaron satisfechos. No pudieron forzar la reunión que querían entre los dos líderes, pero sí consiguieron una cierto deshielo en Cataluña, que la sangre no llegue al río.

A las afueras del hotel hubo una manifestación que reunió a una veintena de afectados por el espionaje de Pegasus. Pero el nulo poder de convocatoria teniendo en cuenta el eco mediático y político del tema Pegasus apunta también a que Pere Aragonès tampoco está en una situación de fuerza. Hay cansancio y no solo en el empresariado, sino en la sociedad en general.

Aragonès está molesto, pero es consciente de que no puede derribar al Gobierno

Aragonès está molesto, pero también es consciente de que no puede derribar al Gobierno. Y que borrarse de un año de legislatura también implica un coste. Este mismo mes se tramitan en el Congreso la Ley de Vivienda y la Ley del Audiovisual. ERC tendrá que mojarse.

Ejecutivo debilitado

Por su parte, el Gobierno de Sánchez también sale debilitado de su confesión este lunes de que miembros del Ejecutivo, incluido el presidente, habían sido espiados, en teoría por una potencia extranjera. La vicepresidenta económica, Nadia Calviño, expresó ayer la preocupación por el hecho de que nuestro país se haya mostrado muy frágil en términos de seguridad digital.

Pedro Sánchez se lleva de Barcelona la foto con Pere Aragonès y el apoyo de Ursula von de Leyen. Europa no parece especialmente preocupada por esta crisis en la política española, volcada del todo en la guerra de Ucrania. El contexto no ayuda a una Cataluña independentista que suspira porque el mundo la mire, pero que, con lógica democrática, no quiere pagar el precio de que el mundo la escuche… cuando habla por el móvil.

El Cercle d’Economía no consiguió la reunión a solas entre Pedro Sánchez y Pere Aragonès. Pero el tono general del encuentro fue educado y relajado. Ambos presidentes quedaron en que hay que reunirse, lo cual es mucho en la semana en que se ha sabido que se pidió autorización judicial para que el CNI escuchase las llamadas de teléfono del presidente catalán con Pegasus. Detrás del breve encuentro de ayer, las pocas ganas de unos y otros por mantener una bronca política a la que le queda ya escaso recorrido. La próxima reunión, solicitada por Aragonès y confirmada por Moncloa, busca una salida airosa de la crisis para acabar la legislatura sin elecciones anticipadas.

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