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El ideario del nuevo catalanismo: adiós a la ruptura, bienvenida la bilateralidad
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Liderado por Àngels Chacón

El ideario del nuevo catalanismo: adiós a la ruptura, bienvenida la bilateralidad

En el próximo mes, cuatro fuerzas políticas se unirán para formar un nuevo universo nacionalista en Cataluña. Renuncian a la unilateralidad y a desobedecer leyes, pero reclaman blindar el catalán

Foto: Àngels Chacón, en un acto de campaña del PDeCAT. (EFE/Marc Carnice)
Àngels Chacón, en un acto de campaña del PDeCAT. (EFE/Marc Carnice)

La ya exlíder del PDeCAT y exconsejera de Empresa de la Generalitat Àngels Chacón ha aceptado 14 puntos esenciales para ser la nueva cabeza visible del nuevo proyecto catalanista que, en principio, significa la fusión del propio PDeCAT, de Lliures, de Convergents y de la Lliga Democràtica. Este proyecto, que lleva un par de años gestándose, trata de resucitar el espectro político catalanista de centro que, sin renunciar a una mayor dosis de soberanismo (incluida la meta final de la independencia), sí renuncia, en cambio, a la ilegalidad y la unilateralidad: o todo se hace dentro de la ley o no hay futuro posible para ningún movimiento.

De este proyecto se descolgó finalmente el Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), liderado por Marta Pascal, por desavenencias personalistas. Las peticiones de Pascal no fueron acogidas con agrado en las filas del resto de partidos, que finalmente siguieron con el proyecto. La propia Àngels Chacón detallaba en una carta dirigida a los militantes del PDeCAT este lunes que el proyecto “en ningún caso se reduce a una simple suma de partidos y busca superar personalismos y siglas. Es precisa una nueva herramienta que se convierta en una fuerza clave en Cataluña, con nuevas ideas, nuevas dinámicas y que plantee soluciones a los retos actuales”. También falta por determinar qué hará Units per Avançar, que en las últimas elecciones autonómicas, generales y municipales se presentó coaligado con el PSC. Units es la formación heredera de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), aunque de momento no piensa abandonar a su socio.

Foto: La secretaria general del PDeCAT, Àngels Chacón. (Toni Albir/EFE)

La renuncia de Chacón a la unilateralidad ha sido fundamental para tender los puentes de diálogo entre las cuatro fuerzas que finalmente han llegado a la recta final del proyecto de crear el nuevo gran centro catalanista, cuyo lanzamiento está previsto para la primera quincena de febrero. Para liderar el proyecto, Chacón asumió 14 puntos pactados entre las formaciones que participan en la operación.

Entre los cometidos a defender, destacan la defensa de la libertad, la promoción de políticas ambientales que promuevan una economía de mercado sostenible, el reconocimiento de todas las escuelas de Cataluña, “sean públicas, concertadas o privadas”, la creación de un mercado de vivienda asequible y competitivo, la contribución a la creación de “una Europa fuerte y federal”, la potenciación del uso vehicular del catalán “en todas las facetas de la vida cotidiana” y el “impulso del incremento del autogobierno sin límites apriorísticos, mediante la negociación y el diálogo, de acuerdo con el ordenamiento jurídico”.

Respeto del marco jurídico

Fuentes cercanas al proyecto destacan a El Confidencial la importancia de este último punto, puesto que ello significa “el abandono de cualquier enfrentamiento con otras administraciones, situándose dentro de la ley e intentando alcanzar los objetivos en el marco democrático del que nos hemos dotado”. Por tanto, el nuevo centro catalanista aboga por la renuncia a la unilateralidad y al enfrentamiento a través de los mecanismos que el independentismo radical ha hecho servir hasta ahora y que implicaban la voluntad de “desobedecer las sentencias”.

Los promotores del proyecto han elaborado un extenso documento sobre el programa ideológico que abrazará la nueva plataforma, en el que recogen sus principales promesas, desde la eliminación de determinados impuestos hasta el endurecimiento de penas contra las okupaciones o la apuesta por una economía verde y sostenible.

El ideario asegura que “Cataluña como nación es un sujeto político que tiene el derecho y el deber de mejorar su autogobierno. Los partidos integrantes del presente pacto tenemos concepciones diversas respecto a dónde puede llegar este autogobierno, pero todos coincidimos en que cualquier opción en este sentido solo puede producirse en el marco y en cumplimiento del ordenamiento jurídico, tanto si el autogobierno se incrementa en el marco de este Estado autonómico como si resulta en la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña o sobre el encaje de Cataluña en España”. En todo caso, añade, “promoveremos el debate y la reflexión como mecanismos para superar cualquier conflicto sobre el autogobierno de Cataluña y defenderemos la necesidad de respetar el marco jurídico y de modificarlo por los conductos legales, si es necesario”.

Foto: Carles Puigdemont recibe en la sede del gobierno regional a alcaldes de municipios catalanes en septiembre de 2017. (EFE)

Asegura también que “buscaremos soluciones jurídicas y de diálogo y estudiaremos las diferentes posibilidades jurídicas (indultos, modificaciones legislativas, amnistía, etc.) para superar las consecuencias del conflicto en el marco del proceso vivido en Cataluña en los últimos años”. El escrito hace un canto al “respecto escrupuloso a nuestras instituciones y a las leyes vigentes” y lanza un dardo envenenado a los extraños intentos de gobernar al margen de las instituciones democráticas, poniendo la diana, sin nombrarlo, en el Consell per la República, de Carles Puigdemont: “No aceptaremos ninguna clase de tutela externa de mecanismos u organismos no institucionales sobre las instituciones democráticas, que son expresión de la soberanía popular”.

La plataforma apostará por “la bilateralidad, por mejorar la financiación de Cataluña”, acercando el modelo catalán a los regímenes forales pero respetando “el principio de ordinalidad”, y reclamará los compromisos pactados para la ejecución plena de las inversiones aprobadas y las transferencias pendientes.

Apuesta por la inmersión lingüística

La apuesta federal europea es clara y rotunda. “En ningún caso imaginamos a Cataluña fuera de este espacio geopolítico [Europa], fundamentalmente en una tradición política y cultural común, cuna de derechos y libertades universales”. Aboga, así, por la consolidación de la UE “como un espacio creciente de soberanía compartida y de unión política y no burocrática”.

En cuanto a la lengua, el tema de moda, apuesta por garantizar no solo el conocimiento del catalán, sino del castellano y el inglés. “Aseguraremos el uso intensivo del catalán en los centros educativos como lengua vehicular de enseñanza, de aprendizaje y de vida escolar, y la inmersión lingüística, atendiendo la realidad sociolingüística del alumnado”. Asimismo, promete trabajar para hacer del catalán “la lengua vehicular del sistema judicial en Cataluña”.

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE/Quique García)

En el documento, se garantiza “el respeto a la propiedad privada y libertad de empresa”. No es nada extraño, si tenemos en cuenta que la mayoría de las fuerzas se sitúan en el espectro liberal. Por ello, también defiende los derechos de las familias “sin distinción de credo religioso, ideológico o de orientación sexual, en el ámbito educativo, de planificación familiar o cualquier otro ámbito”. Y el derecho "a poder escoger la propia identidad, personal y sexual". Su ideario prevé el incremento de la presencia de los Mossos d’Esquadra y su coordinación con los cuerpos estatales presentes en Cataluña. Otro de los conceptos es la promesa de que “nos comprometeremos a erradicar cualquier forma de violencia.

El nuevo proyecto apuesta por políticas sociales para promover la autonomía de las personas, el fomento de un marco de cooperación público-privada, la lucha por la igualdad de género y el combate contra las diferencias salariales por razón de género. En medioambiente, la plataforma catalanista propone “políticas que favorezcan la transición energética y la descarbonización acelerada de Cataluña de acuerdo con los ODC y la Agenda 2030 en el marco del European Green Deal”. La intención es que Cataluña supere los límites mínimos de compromisos de generación de energías limpias para 2030 y 2050, configurando la autonomía “como un centro de investigación y producción de energías renovables, de manera que este sector económico alimente la economía”. Además de incentivar el conocimiento del medio ambiente y su integración en el sistema educativo, propone la “reconfiguración, prevención y reordenación del litoral catalán”.

Más penas para los okupas

En cuanto al modelo económico, se muestra partidaria de la “economía circular, digital y sostenible”, con especial apuesta por “la innovación abierta, pública y privada, sustentada en una práctica de las administraciones flexible, no burocrática y proactiva”. Además de la promesa de impulsar una actividad económica que cree riqueza, el nuevo catalanismo ofrece “una presión fiscal competitiva con los países de la UE, bonificando el 100% y eliminando los impuestos de patrimonio, donaciones y sucesiones entre familiares, y reestructurando a la baja el impuesto de la renta”. Además de mejoras en el régimen de los autónomos y las pymes (“para mejorar la competitividad de nuestro sistema económico”), promete hacer de Barcelona un 'hub' de tecnología de referencia mundial “en base a crear marcos de estabilidad jurídica, seguridad empresarial, acompañamiento hacia la madurez y de inyección y captación de recursos económicos y humanos”.

En este sentido, en la carta mencionada del pasado lunes, Chacón expresaba que “el actual Govern de la Generalitat, manifiestamente incoherente, errático y sin una clara estrategia de país, está condicionando el futuro de los catalanes y catalanas. Cataluña ha dejado de ser uno de los principales referentes y se están perdiendo el respeto y el prestigio en nuestras instituciones”.

Foto: Concentración frente al centro okupa. (Sindicat d'Habitatge de Cassoles)

La plataforma promete también asegurar “una educación menos utilitarista”, con un sistema educativo “plenamente inclusivo que haga posible la igualdad de oportunidades y elimine la segregación escolar”, mejorando la financiación de la escuela concertada y la libertad de elección de centro, potenciando “una educación integral de los alumnos y la potenciación de las humanidades y la educación artística”. En salud, busca reformar la atención primaria como prioridad absoluta, y en vivienda y urbanismo, promete promover operaciones de renovación urbana y eficiencia en el uso del suelo. “Lucharemos contra las okupaciones ilegales y las haremos innecesarias —dice el documento—. En este sentido, promoveremos un endurecimiento de las penas contra la okupación ilegal”.

La ya exlíder del PDeCAT y exconsejera de Empresa de la Generalitat Àngels Chacón ha aceptado 14 puntos esenciales para ser la nueva cabeza visible del nuevo proyecto catalanista que, en principio, significa la fusión del propio PDeCAT, de Lliures, de Convergents y de la Lliga Democràtica. Este proyecto, que lleva un par de años gestándose, trata de resucitar el espectro político catalanista de centro que, sin renunciar a una mayor dosis de soberanismo (incluida la meta final de la independencia), sí renuncia, en cambio, a la ilegalidad y la unilateralidad: o todo se hace dentro de la ley o no hay futuro posible para ningún movimiento.

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