Tres meses de Aragonès: con una mano pacta y con la otra mantiene el pulso a Sánchez
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Relevo en la Generalitat de Cataluña

Tres meses de Aragonès: con una mano pacta y con la otra mantiene el pulso a Sánchez

El nuevo 'president' se marca como grandes retos para su legislatura la Mesa de Diálogo, ampliar el aeropuerto de El Prat y la candidatura de los Juegos Olímpicos de Invierno para el 2030

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Pere Aragonès. (EFE)

Los tres primeros meses de Pere Aragonès al frente de la Generalitat se cumplirán con el 'president' en plenas vacaciones estivales. El primer presidente catalán de ERC desde Josep Tarradellas ha roto con buena parte de las pautas que había marcado su predecesor, Quim Torra, buscando una nueva manera de encajar con España, pero tampoco sin que hayan faltado momentos de desafío al Gobierno central. En todo caso, los tres primeros meses del nuevo máximo responsable de la Generalitat han estado marcados por la salida de los presos gracias al indulto de Pedro Sánchez, lo que ha cambiado el modo en que buena parte de la sociedad catalana vive el conflicto político.

Los indultos no se reconocen como un éxito del nuevo clima entre ERC y la Moncloa. El primero que no se atribuye el mérito es Pere Aragonès, quien sigue reclamando "amnistía y autodeterminación". Sin embargo, el gesto de gracia supuso el arranque de su presidencia y puede que nada de lo que pase después haga tanto en favor de la reconciliación entre los catalanes después de la factura social que supuso octubre de 2017.

Foto: El presidente de la Generalitat, Pere Aragonés (c), el vicepresidente del Govern, Jordi Puigneró (d), y el secretario de Estado de Insfraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura García. (EFE)

A partir de ahí ha habido diversos actos en los que Aragonès pudo fijar el cambio de tono que representa su presidencia. Se cambió el criterio. Se dejó de boicotear actos solo porque el que los convocase no fuese del gusto de la Generalitat. Pere Aragonès acudió a la sede de la patronal Foment del Treball a ver como condecoraban a Javier Godó, conde de Godó y editor de 'La Vanguardia'. Coincidió con el rey Felipe VI en diversos actos, entre ellos el Mobile World Congress.

El encaje institucional fue más lejos. El 'conseller' de Economía, Jaume Giró, regresó al Consejo de Política Fiscal y Financiera para discutir los entornos económicos en los que han de moverse las CCAA. También se volvió a reunir la Comisión Bilateral Estado Generalitat que, si bien no llegó a grandes acuerdos, si fijó un calendario de futuros encuentros y, en resumen, de normalidad institucional.

Más lejos aún se fue con el acuerdo entre el vicepresidente catalán, Jordi Puigneró y la ministra de Transportes, la también catalana, Raquel Sánchez para ampliar el aeropuerto de El Prat. Aunque Puigneró es de JxCAT, Aragonès no lo ha desacreditado en público, como hubiese pasado en tiempos de Torra. El nuevo clima no es solo con el gobierno de Madrid, también lo es entre los socios de la Generalitat, aunque ha habido tensiones, como cuando Puigneró se negó a ir a una cena con el Rey. Sin embargo, las mismas han sido reconducidas de otra manera, menos estridente.

Nuevos desafíos

Pero no hay que engañarse, los tres primeros meses de Aragonès como presidente de la Generalitat también han estado marcados por momentos de desafío al Gobierno de Madrid. El más importante cuando se decidió que el Insitut Català de Finances (ICF) avalaría de manera directa a los encausados por el Tribunal de Cuentas y a los que reclama fianzas de 5,4 millones de euros. La Generalitat preparó un decreto complejo pero que protegía tanto a Aragonès como a los 'consellers' implicados, Jaume Giró (Economía) y Laura Vilagrà (Presidència). Pero, sin avalista privado, ningún banco quiso correr ese riesgo reputacional y el propio ICF ha quedado expuesto a futuros riesgos legales.

Al final, la jugada de salir como avalista de dinero público a presuntos malversadores de dinero público tampoco ha salido tan mal. El Tribunal de Cuentas no ha dicho que no, la Abogacía del Estado no se ha mojado y el PSC ha optado por una oposición blanda en este tema, tal vez conscientes de que Giró tendrá que acabar viniendo a pedir su apoyo para salvar los Presupuestos del 2022.

La legislatura quedará marcada por la ampliación de El Prat y los JJOO de Invierno

Otro momento de pulso fue el recibimiento a los presos políticos indultados como si fuesen héroes de la patria, con Oriol Junqueras al frente, el hombre que puso a dedo a Aragonès en el puesto que ahora ocupa. Pero eso se ha quedado en la típica gestualidad independentista que luego carece de mayor profundidad política.

Grandes proyectos

Pere Aragonès fía así su presidencia a tres grandes proyectos: la polémica ampliación del Aeropuerto de El Prat, contra la que han hecho caballo de batalla los Comunes con Ada Colau al frente; los Juegos Olímpicos de Invierno para el 2030 y la Mesa de Diálogo que se reunirá en septiembre. La Mesa de Diálogo es la que ha de dotar a su mandato de dimensión política y ha de pactar una salida al conflicto. Pero el Estado ya ha dibujado el terreno de juego: un cambio del Estatut para volver al 2005, al proyecto que recortó el Tribunal Constitucional. Resulta dudoso que a sus votantes les parezca suficiente. Para curarse en salud, Aragonès quiere primero reunir a las fuerzas independentistas y fijar una postura común de inicio. Todo apunta a que la reválida de septiembre será difícil.

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