Elecciones marcadas por la lluvia, el covid y la proliferación de los lazos amarillos
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Elecciones marcadas por la lluvia, el covid y la proliferación de los lazos amarillos

Este 14-F ha vuelto han vuelto a florecer los lazos amarillos en las solapas. El constitucionalista es más proclive a aprovechar cualquier incidencia para no desplazarse

placeholder Foto: Cola para entrar en un colegio electoral. (EFE)
Cola para entrar en un colegio electoral. (EFE)

La Armada Invencible, enviada a Inglaterra por Felipe II, fue derrotada antes de entrar en combate: una tormenta la sacó de circulación antes de llegar a avistar a ningún barco enemigo. En Cataluña, la lluvia ha aparecido en una jornada electoral ya marcada por la pandemia y el miedo a contagiarse por ir a votar. Las inclemencias del tiempo preocupan por las repercusiones que puedan tener en el resultado electoral.

¿Beneficia o perjudica a alguien la lluvia? En un principio, no debería ser un factor determinante, pero si hay algún espectro social que tradicionalmente se queda más en casa es el constitucionalista y, por ello, es el más proclive a aprovechar cualquier incidencia para no desplazarse hasta el colegio electoral. El independentismo, en cambio, tiene a su público muy tensionado. Se ha visto en esta jornada: después de meses en que ver un lazo amarillo en la solapa era una cosa incluso rara, este 14-F ha vuelto han vuelto a florecer esos aditamentos. Mucho público que acudía hasta los colegios se había preocupado en desempolvar los lazos amarillos.

Foto:  Junqueras, jugando al ajedrez. Gámbito de lazo. Forcadell, sin lazo, y Bassa, en una publicidad de ERC.

Los números oficiales corroboran la menor participación: hasta las 13:00 horas, acudió a las urnas un 22,78% de los catalanes, o sea, casi 12 puntos por debajo de la participación del 21 de diciembre de 2017 (cuando a esa hora había votado el 34,69%). En términos absolutos, el resultado es abismal: eso significa que en las anteriores elecciones, durante la mañana habían votado 1.848.167 ciudadanos y, el 14-F solo lo han hecho 825.510. Hay que decir que en 2017 hubo récord histórico de participación. Y también hay que esperar a ver si la ciudadanía hizo más caso a las recomendaciones y acude masivamente a los colegios después del mediodía y hasta las 19:00 horas.

Por otro lado, la jornada se ha caracterizado por la guerra sucia. Si durante la campaña hubo montajes, especialmente contra el candidato socialista, Salvador Illa, por ser el preferido como 'president' según los sondeos, durante la jornada de reflexión esa 'guerra sucia' continuó. Plataformas y entidades cívicas como la ANC siguieron pidiendo el voto en una jornada donde están prohibidos los mensajes políticos. La propia ANC insistía la misma jornada electoral con pedir el voto para el independentismo "para superar el 50%, para revalidar el mandato del 1-O y para una victoria que no deje lugar a más dudas ni excusas para hacer la independencia".

En campaña hasta que cierren las urnas

Y algunos, como el concejal de Amer (el pueblo de Carles Puigdemont) Salvador Clarà, el mismo que publicó una foto arrodillado ante el fugado de Waterloo, al que le espetó 'tú naciste para cambiar el mundo', recordaban este sábado: "La verdad es que una victoria contundente de Carles Puigdemont-Laura Borràs es un terremoto que mueve las tablas en Bruselas mientras caen rascacielos en Madrid". El gurú económico del nuevo catalanismo, Xavier Sala i Martin, también repartió este sábado un discurso de Puigdemont, el mismo que el fugado emitió el viernes. "Si no estás convencido de ir a votar el domingo, te pido que me concedas 5 minutos de tu tiempo. Quiero explicarte por qué tu voz es importante, por qué tu voto es importante...", decía el 'expresident'. Publicidad electoral.

Es cierto que los colegios electorales se han constituido con pequeños problemas, pero los temores a tener que alargar el escrutinio en ciertas zonas durante uno o dos días han quedado conjurados. Hubo anéctodas, unas más curiosas que otras: desde el miembro que, tras presentarse para formar la mesa salió "a aparcar el coche" y nunca volvió hasta el miembro de mesa que se personó vestido de payaso. "Esto es un circo. Si el Rey puede ir de juerga, yo puedo ir así". Y no tuvo problema para tomar posesión de su lugar en la mesa.

Foto: Miembros de una mesa electoral con equipos de protección sanitaria (EFE)

Luego, apareció el peligro de la lluvia, que ya de por sí invita a los ciudadanos a quedarse en casa. Algunos colegios barceloneses que durante las primeras horas de la mañana de cualquier votación registraban largas colas, en esta ocasión aparecían fantasmalmente vacíos. Es el caso del Institut Bernat Metge, en el distrito de Sant Martí.

Es este un distrito que vota mayoritariamente constitucionalismo, un tradicional feudo socialista que en las últimas autonómicas depositó su voto en Ciudadanos, pero en el que ERC también ha experimentado una subida importante. El instituto escolar ha sido uno de los colegios electorales de referencia del barrio de La Verneda, pero este 14-F estaba inusualmente vacío.

Un gimnasio para descongestionar colegios

En un pequeño patio adyacente a la amplia sala de votación (con las mesas dispuestas a distancias de seguridad incluso mayores a las previstas), varias personas conversaban conservando la distancia. Eran los suplentes de las mesas. "Se esperan aquí hasta las 10, por si hay alguna incidencia en la formación de las mesas", advierte una empleada municipal que se prestó voluntaria para ayudar en la organización. Un solícito apoderado de ERC ayuda también a los ciudadanos a depositar el voto. Tradicionalmente, este colegio era un hervidero de apoderados de casi todos los partidos políticos, pero en estos comicios ha habido un pacto entre las formaciones para limitar al máximo la presencia de apoderados, con el fin de evitar aglomeraciones.

placeholder Entrada del CEM La Verneda, habilitado como colegio electoral por primera vez: por un lado, a las urnas, por otro, al pádel. (EFE)
Entrada del CEM La Verneda, habilitado como colegio electoral por primera vez: por un lado, a las urnas, por otro, al pádel. (EFE)

​Quizá una de causas de que el colegio no sea ni la sombra de lo que era en otras ocasiones la tenga el hecho de que no muy lejos se habilitó otro centro de votación, en el Centre Esportiu Municipal La Verneda, en la calle Binèfar. Si uno buscaba a media mañana por Internet información de este centro, aparecía una alerta: "En directo: está mucho más concurrido de lo habitual". Ciertamente, junto a las canchas de pádel que tiene este equipamiento, aparecía una larga cola de votantes con paraguas para cumplir con su obligación del voto. Una de las consecuencias del coronavirus fue el convertir al centro en colegio electoral para vaciar otros colegios en una zona densamente poblada y reducir el miedo de la población de acudir a las urnas. Por primera vez, el CEM La Verneda, el gimnasio de referencia en el barrio, acoge unas urnas, en una acertada decisión administrativa de minimizar riesgos.

El Centro Cívico Sant Martí de Provençals es otro de los colegios de referencia del barrio. Ubicado en la calle Selva de Mar, sus amplias instalaciones no pueden contemplar urnas al aire libre, pero sí disponen de espacio suficiente para que los ciudadanos puedan votar sin agobios. Contrariamente a lo que sucedía en el Bernat Metge, el Centro Cívico ya registró colas para votar desde primera hora a pesar de la persistente llovizna. Las medidas de seguridad y la prohibición de aglomeraciones en los interiores de los colegios echaron la gente a la calle y ralentizaron la votación, pero eso es un mal menor. De ese modo, los paraguas se convirtieron en coprotagonistas de la jornada electoral catalana.

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