El misterioso caso de los lazos amarillos menguantes pese al papel de los presos
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La campaña rehúye el símbolo

El misterioso caso de los lazos amarillos menguantes pese al papel de los presos

De Carles Puigdemont a Dolors Sabater, los líderes independentistas están prescindiendo del lazo de apoyo a los encausados por el 'procés' en sus imágenes de reclamo electoral

Foto:  Junqueras, jugando al ajedrez. Gámbito de lazo. Forcadell, sin lazo, y Bassa, en una publicidad de ERC.
Junqueras, jugando al ajedrez. Gámbito de lazo. Forcadell, sin lazo, y Bassa, en una publicidad de ERC.

Entre los numerosos fenómenos paranormales de esta campaña electoral en Cataluña, hay uno que llama la atención sin que se encuentre una explicación clara. En una campaña marcada por la fuerte presencia de los presos, destacando la de Oriol Junqueras, el lazo amarillo ha desaparecido o se convierte en algo casi invisible en los principales carteles electorales. Hasta Carme Forcadell, la presidenta del Parlament que declaró la independencia el 27 de octubre de 2017, aparece sin el lazo en la publicidad de ERC. El fenómeno no se limita al material publicitario de los republicanos. Se extiende de derecha a izquierda, del PDeCAT hasta la CUP. En términos electorales, el lazo amarillo como símbolo va de capa caída dentro del espacio independentista.

Carles Puigdemont, más que un hombre un símbolo, aparece en el cartel electoral embozado en un abrigo negro. Pero el lazo amarillo no queda a la vista. La candidata de JxCAT a presidir la Generalitat, Laura Borràs, luce una mariposa amarilla que hace la función de lazo. Pero de un tono tan suave que se camufla con el beige de su gabardina. Resulta difícil de ver. En buena parte de los candidatos de esta formación, el principal símbolo de solidaridad con presos y encausados por la causa independentista ha pasado a un segundo plano.

placeholder Puigdemont, oculta —o no— el lazo con la solapa del abrigo; Borràs luce una pequeña mariposa en un amarillo pálido que se confunde con el tono de la gabardina.
Puigdemont, oculta —o no— el lazo con la solapa del abrigo; Borràs luce una pequeña mariposa en un amarillo pálido que se confunde con el tono de la gabardina.

No es el único. Ocurre lo mismo en el PDeCAT, partido que estos días reclama su condición independentista que, por ejemplo, Borràs se esfuerza en ignorar en todas sus participaciones públicas. Pues bien, como en el caso de ERC, donde solo Pere Aragonès se muestra fiel al distintivo amarillo en diversas variantes, el tradicional lazo deja de estar destacado en primer plano.

placeholder Àngels Chacón y Joana Ortega, de PDeCAT, sin lazo a la vista.
Àngels Chacón y Joana Ortega, de PDeCAT, sin lazo a la vista.

En una Cataluña donde las pintadas de lazos amarillos o los lazos expuestos siguen teniendo una importante presencia en el espacio público, la CUP recurre con su candidata, Dolors Sabater, al mismo truco que Àngels Chacón: se cierra plano y de manera mágica el lazo amarillo desaparece. En una Cataluña "lazista", que se ha convertido en una categoría insultante por parte del constitucionalismo, ahora esta referencia se diluye en todas las formaciones.

placeholder Dolors Sabater, de la CUP, también se abona a cerrar el plano de su foto de cartel para esconder el lazo.
Dolors Sabater, de la CUP, también se abona a cerrar el plano de su foto de cartel para esconder el lazo.

El experto director de máster de Comunicación Política UPF-BSM, Toni Aira, resta importancia al fenómeno al asegurar que "ERC y la CUP ya tenían el amarillo como color de partido. Así que la idea es el color, no hay que meterse en filigranas. El símbolo no es el lazo, es el color. Todo el marco es amarillo. La presencia del amarillo es omnipresente a excepción de la campaña de Junts".

En opinión de Aira, "aunque Cayetana Álvarez de Toledo se presentase en aquel debate con un jersey de color amarillo asegurando que 'el color no tiene dueño', lo cierto es que el independentismo sí que juega a patrimonializar ese tono. Hasta los 'hashtags' en la cartelería son amarillos".

Pero el lazo como símbolo de solidaridad y denuncia de la situación de presos y encausados da un paso atrás en la imagen de campaña, algo que no pasa ni en los actos, donde se da gran protagonismo a los presos; ni en el programa, donde la amnistía es una de las prioridades de todas estas formaciones.

Pasado el duelo

El politólogo y responsable de Asuntos Públicos en Cataluña de Llorente y Cuenca, Roger Montañola, considera que esta coincidencia en que el lazo amarillo pase a segundo plano tiene varias explicaciones: "Por un lado, el lazo es un símbolo de luto tras la derrota del 1-O. Es normal que si quieres inaugurar un tiempo nuevo el lazo vaya quedando atrás. Para construir algo en política no lo puedes hacer desde el duelo".

El lazo amarillo es símbolo de duelo que ahora el independentismo quiere dejar atrás

"Además, coincide con que la mayor parte de los presos van a acceder al tercer grado y refleja también el sentir de la calle, donde ahora casi ya no se ven lazos amarillos y donde este símbolo está mucho menos presente en fachadas y balcones. Los políticos solo reflejan lo que ya está pasando entre sus votantes. Con la llegada de la pandemia el luto ha pasado a ser por otras cosas más materiales y concretas y llevar el lazo ya no es una prioridad para muchos catalanes por muy independentistas que sean", analiza Montañola.

Roger Montañola recuerda que "el independentismo siempre jugó al ataque. Por ejemplo con las banderas en los balcones, que eran símbolo de esperanza, de optimismo y de ir hacia delante. Los lazos, en cambio, siempre fueron una reacción a la derrota, una denuncia. Para volver a tomar impulso, que es de lo que van estas elecciones, el lazo como símbolo tiene que ir quedando atrás".

Por un periodismo responsable

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Entre los numerosos fenómenos paranormales de esta campaña electoral en Cataluña, hay uno que llama la atención sin que se encuentre una explicación clara. En una campaña marcada por la fuerte presencia de los presos, destacando la de Oriol Junqueras, el lazo amarillo ha desaparecido o se convierte en algo casi invisible en los principales carteles electorales. Hasta Carme Forcadell, la presidenta del Parlament que declaró la independencia el 27 de octubre de 2017, aparece sin el lazo en la publicidad de ERC. El fenómeno no se limita al material publicitario de los republicanos. Se extiende de derecha a izquierda, del PDeCAT hasta la CUP. En términos electorales, el lazo amarillo como símbolo va de capa caída dentro del espacio independentista.

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