Se obvia la parálisis económica

La Generalitat cambia el chip: hace oposición técnica y pide un confinamiento duro

"No es la hora de proclamas patrióticas, sino de tomar medidas reales y efectivas, como ha hecho el Govern; que el Gobierno autorice esta resolución", ha resaltado Miquel Buch

Foto: El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i), la 'consellera' de Presidencia, Meritxell Budó (c), y el 'conseller' de Interior, Miquel Buch (d). (EFE)
El vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès (i), la 'consellera' de Presidencia, Meritxell Budó (c), y el 'conseller' de Interior, Miquel Buch (d). (EFE)

La Generalitat ha cambiado de onda. Después de las numerosos críticas al uso político de la situación del coronavirus, hoy la oposición ha sido técnica. Han comparecido tres 'consellers', la de Salut, Alba Vergès; el de Interior, Miquel Buch, y la de Presidència, Meritxell Budó; para defender una resolución técnica abogando por un confinamiento duro, sin que se pueda ir a trabajar salvo en aquellos casos estratégicos, como el sector alimentario, el sanitario o los vinculados a los servicios de emergencias. Avalada por las imágenes de saturación en el transporte público, la Generalitat se ha centrado hoy en hacer una crítica técnica, asegurando que el confinamiento flexible por el que aboga el Gobierno español no es efectivo en esta crisis sanitaria.

Ya no se ha hablado ni de competencias, ni de confinamiento de Cataluña ni de cerrar las 'fronteras catalanas'. Lo que se ha planteado es que el consejo asesor del Procicat, el organismo de emergencias de Cataluña, plantea este confinamiento duro. Mantener a todos los catalanes en sus casas con prohibición de libertad de movimientos a pie o en vehículo privado, con muy pocas excepciones. Según Budó, “la mayoría de los catalanes están siguiendo este confinamiento responsable de quedarse en casa el máximo posible”.

La Generalitat no ha detallado estudios concretos que avalen su postura. Buch ha pedido “que se prohíba la circulación de personas, de vehículos privados y de la mayoría del transporte”. Pero Budó ha evitado entrar en polémicas con el Gobierno central. Solo ha criticado la posición del Gobierno central por no apostar por un confinamiento duro. Se obvia la principal consecuencia de esto: la práctica paralización de la economía catalana que requiera trabajadores presenciales, como sería el caso de la industria.

En caso de que el Ejecutivo central aceptase, el confinamiento duro que pide el Govern se aplicaría solo en Cataluña

La propuesta de resolución se elevará al Gobierno central, según ha explicado Budó, porque con la declaración del estado de alarma, esta es la vía. En caso de que el Ejecutivo aceptase, el confinamiento duro se aplicaría solo en Cataluña, ya que el alcance de la resolución solo afecta al territorio catalán, al no tener la Generalitat competencias más allá de su comunidad autónoma.

Si la resolución de la Generalitat se aceptase, Alba Vergès ha adelantado que entonces se levantaría el confinamiento al que se somete Igualada, donde hay 70.000 personas que no pueden salir de esa conurbación urbana.

Los datos

Cataluña es la segunda comunidad autónoma con más casos de coronavirus. La enfermedad sigue creciendo, pese a que la Generalitat siempre ha defendido medidas más duras y las ha aplicado, por ejemplo, con sus funcionarios.

Así, hay 903 casos diagnosticados en Cataluña. El propio Quim Torra está confinado en la Casa del Canonges, residencia oficial del presidente de la Generalitat, tras haber dado positivo. El vicepresidente, Pere Aragonès, también está contagiado. Del total de afectados, 72 son profesionales sanitarios.

Además, hay 52 personas en estado grave, 33 de ellas en la UCI. Y han muerto 12 personas. Siete de ellas en Igualada, donde se habían aplicado las medidas de confinamiento duro que ahora pide la Generalitat que se extiendan a toda Cataluña.

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