tan divididos como el independentismo

Reunión de Poblet, la diferencia entre los arrepentidos del 'procés' y la 'Alianza Liberal'

La apuesta de recuperar el catalanismo de toda la vida ha tenido bajas. La más sonada, Manuel Valls. Pero también su segunda, Eva Parera, que ahora no cuenta en ningún bloque

Foto: Representantes del catalanismo moderado contrario a emprender una vía unilateral hacia la independencia. (EFE)
Representantes del catalanismo moderado contrario a emprender una vía unilateral hacia la independencia. (EFE)

Cuando tienes que construir la vía de la unidad es que algo no está unido. Igual que le pasa al independentismo, igual que le pasa al constitucionalismo, el catalanismo moderado está separado en dos bloques. La reunión de hoy de Poblet, liderada por intelectuales. El otro bloque se podría calificar de “alianza liberal”, y estaría encabezado por expopulares ilustres, Josep Ramon Bosch y su Lliga; o antiguos convergentes, también liberales, Antoni Fernández Teixidó y su partido Lliures.

Esta semana comieron en el restaurante El Principal los principales miembros de Lliga Democràtica y Lliures, junto con miembros de Convergents –Teresa Pitarch, Miguel Trilla y Remei Gómez– y dos representantes de Units per Avançar –heredera de la antigua Unió– Carles Toda y Xavier Cortés, quienes concurrieron a título personal. También había exmiembros del PP, como Santi Fisas o Ricardo Fernández Deu. La comida se celebró, significativamente, justo antes de que se celebrase el acto de Poblet y se acordó crear una alianza electoral que pudiese concurrir en unas teóricas elecciones catalanes adelantadas. En todo caso, el mensaje de la comida del pasado miércoles era claro: “Nosotros no somos Poblet”, según apuntan fuentes de los organizadores del acto.

Luego, claro, los de “nosotros no somos Poblet" irán hoy a Poblet. Porque si algo le gusta al catalanismo moderado es hacer jornadas y pronunciar proclamas. Lo de acudir a las urnas ya da más pereza. Pero ciertamente ellos no son Poblet.

Quim Torra, saluda al padre abad, Octavi Vilà, en el Monasterio de Poblet, en Tarragona. (EFE)
Quim Torra, saluda al padre abad, Octavi Vilà, en el Monasterio de Poblet, en Tarragona. (EFE)

Entonces, ¿qué representa la reunión hoy en el mítico monasterio cisterciense? Poblet está liderado por intelectuales como Antoni Garrell impulsores de la plataforma “El País de demà” –“El País de mañana”– que en buena parte son independentistas de: ahora, no. Violando las leyes, no. Forzando la unilateralidad, no. El “país” hoy no, mañana. Se trata de una línea de pensamiento que opina, además, que la actual Generalitat está gestionada por personajes de segundo nivel, de los que Quim Torra sería el máximo ejemplo, y que se ha de recuperar la calidad en la gestión de la cosa pública en Cataluña. Abundan en Poblet, los cuadros provenientes del PDeCAT: Marta Pascal, Lluís Recoder, Carles Campuzano, entre otros.

En esencia, Poblet busca reunir a los arrepentidos del 'procés', los que el 27 de octubre de 2017 solo musitaron lo que el historiador franquista Ricardo de la Cierva cuando nombraron presidente a Adolfo Suárez, “Qué error, qué inmenso error”. Poblet aspira a hacerse perdonar el pasado independentista, mientras que los miembros de la alianza liberal nunca fueron independentistas ni lo pretenden.

Diferentes caladeros

Ese enfoque también implica que ambas opciones aspiran a caladeros de votos diferentes. Los impulsores de Poblet, si acaban creando un partido quieren recuperar al votante independentista, redimirlo de años de marchas en Diadas ataviados con banderas esteladas. En cambio, la Lliga y Lliures quieren pescar en el votante que nunca ha sido independentista, que ve las Diadas desde su casa pero aspira a obtener para Cataluña un clima de entendimiento que parece imposible con Cs. Bosch y Fernández Teixidó apostarían más por el derrumbe del partido de Albert Rivera en Cataluña y es ahí donde aspiran a crecer en votos. En cambio, Poblet y lo que significa ve más oportunidades en el naufragio del PDeCAT y espera que el soberanista desencantado les vote y no se quede en casa, como se teme.

Albert Rivera da prioridad al 80% de sus votantes de toda España que vienen del PP y eso va a tener un coste en Cataluña. Un coste que en buena parte se va a reflejar en un voto prestado que de manera paulatina va a volver al PSC. Y más ahora que Inés Arrimadas prefiere presentarse por Madrid que por la capital catalana. Pero conseguir una parte de estos desencantados “naranjas” es el principal objetivo del comité de enlace que se creó en la comida del miércoles entre la Lliga y Lliures y al que podría sumarse Convergents, según explican fuentes de estas formaciones.

El catalanismo moderado necesita buscar votos y las oportunidades se encuentran en la previsible caída de Cs y en la crisis interna del PDeCAT


La apuesta del PP de que Cayetana Álvarez de Toledo repita como número uno por Barcelona –solo consiguió un escaño– refuerza esta idea de que en este espacio político es donde podrán encontrarse más huérfanos demoscópicos. Esta apuesta ha tenido bajas, claro. La más sonada, Manuel Valls. Pero también su segunda, Eva Parera, que ahora no cuenta en ninguno de estos dos bloque y que ni siquiera fue invitada a la boda del ex primer ministro francés.

Lejos de Barcelona

En cambio, el futuro del PDeCAT se dirime lejos de Barcelona. En concreto en Waterloo donde Carles Puigdemont está tensando de nuevo la cuerda a favor de La Crida. En este momento el PDeCAT tiene más posibilidades de romperse porque David Bonvehí y Artur Mas digan basta a los devaneos belgas, que por los documentos que puedan salir de Poblet, si bien este encuentro servirá de foro de reflexión para todo el catalanismo moderado que está intentando sacar la cabeza a flote tras la resaca que han dejado “los hechos de octubre”.

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