El 'president', más aislado

Los presos del 'procés', los últimos en discrepar de Torra y su estrategia política

Jordi Sànchez y el resto de presos provenientes del PDeCAT expresaron a algunos visitantes su malestar sobre cómo Quim Torra había dinamitado la huelga de hambre en Lledoners

Foto: Los políticos presos en Lledoners.
Los políticos presos en Lledoners.

Los presos de Lledoners y las también encarceladas Carme Forcadell y Dolors Bassa se han convertido en un actor político destacado en Cataluña. Su huelga de hambre dinamitó la política de acercamiento de Pedro Sánchez con Cataluña. En nombre de los presos, se marcan exigencias, líneas rojas para el diálogo, se hacen las listas de las municipales o se justifican cesiones. Ahora el 'president' de la Generalitat Quim Torra ha perdido su apoyo, según explican fuentes políticas del PDeCAT del entorno de los encausados. La razón: las torpezas políticas del presidente catalán durante la huelga de hambre.

En una reciente visita a los presos durante la última semana del año, Jordi Sànchez y el resto de presos provenientes del PDeCAT expresaron su malestar sobre cómo Quim Torra había dinamitado la huelga de hambre con sus declaraciones a favor de la vía eslovena y su ultimátum a los Mossos. Nada de todo eso llegó a buen puerto pero alejó el foco mediático de la huelga de hambre de los presos que seguían el propio Sànchez, Jordi Turull, Josep Rull i Joaquim Forn. Estos sintieron que sus esfuerzos no servían para nada. Además, después de sus dos meteduras de pata, Torra se fue a hacer dos días de ayuno al Monasterio de Montserrat, lo cual tampoco ayudó mucho. Fue bien intencionado, pero ni era el modo ni el momento.

Quim Torra en la tradicional ofrenda floral a la tumba de Francesc Macià. (EFE)
Quim Torra en la tradicional ofrenda floral a la tumba de Francesc Macià. (EFE)

El ultimátum a los Mossos le sentó especialmente mal a Forn, 'exconseller' de Interior que no entendió el movimiento. Tampoco Turull ni Rull, también 'exconsellers', comprenden la falta de sentido institucional que muestra Quim Torra. Y que Torra apenas está aportando nada a la política catalana, a parte de lamentaciones. De hecho, Jordi Sànchez ya se desmarcó cuando pidió en una carta pública que se hiciese la reunión con Pedro Sánchez, al mismo tiempo que el presidente de la Generalitat estaba intentado a toda costa evitar el encuentro.

Los visitantes salieron de Lledoners con la imagen de que entre los presos y Torra había una ruptura total. En este momento los encausados que han de afrontar un juicio muy complicado en el Tribunal Supremo están más cerca del pragmatismo de la 'consellera' de Presidència Elsa Artadi, que una semana después de los desmanes de Torra tuvo que poner orden en la casa, negando el ultimátum, apostando por la reunión con el presidente español e intentado quitar hierro a las movilizaciones. Es significativo que Torra presentase su famoso documento de los 21 puntos ante Sánchez incluso a espaldas de Artadi.

Más aislado

Torra es un 'president' que puso a dedo Carles Puigdemont, pero del que ahora ya no se responsabiliza nadie, ni tan sólo el inquilino de Waterloo. Es significativo que hasta la ANC haya roto amarras con el “presidente custodio”, como el mismo se denomina. El proceso de aislamiento político de Torra es paulatino pero inexorable. Ahora ya no es solo ERC, son todas las fuerzas del independentismo las que le consideran un verso suelto, e inútil, para un momento de la causa que precisa mucha sutilidad si no se quiere evitar un nuevo 155 en Cataluña de la mano del eje Cs-PP.

Torra fue puesto a dedo por Puigdemont pero ahora nadie sabe qué hacer con él más allá de que siga, ya que quieren evitar el adelanto electoral

El independentismo aguanta a Quim Torra porque no quieren perder la presidencia de la Generalitat, lo que les sigue permitiendo tener acceso a los medios de comunicación en condiciones de ventaja respecto a ERC. Pero en este momento JxCAT y su extensión partidista, la Crida, es un magma sin dirección política, como señalaba el filósofo Manuel Cruz. La continuidad de Torra sólo tiene un sentido: evitar unas elecciones que ahora JxCAT y los seguidores como Puigdemont ven como perdidas y que las encuestas apuntan a que se mantendrían los bloques independentismo-constitucionalismo, pero con un fuerte incremento del voto a la CUP. De hecho resulta muy curioso que desde que Torra puede convocar elecciones haya dejado de amenazar con hacerlo.

En manos de tuiteros

Desde la calma de la prisión, todo esto se ve con inquietud. En especial el peso que están tomando determinados tuiteros independentistas, muchos de ellos de currículum dudoso, pero que están ocupando el vacío estratégico generado por los vaivenes de Torra y del conjunto del soberanismo. En su visita a los presos, por ejemplo, se les llevó impresos tuits de Cristina de Haro, más conocida en Twitter como @gallifantes, una informática que se ha convertido en una persona de referencia en el entorno de la Crida. La radicalidad de Haro escandalizó a los presos y eso que ella es una gran defensora de que la Generalitat evite por la fuerza su traslado a Madrid para el juicio oral. Una perspectiva que desalienta a los encausados, sí; pero que no querrían llevar al extremo de un desafío así al Estado que empeoraría, y mucho, su situación procesal.

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