FERRAN MASCARELL, DELEGADO EN MADRID, LE HA DADO EL ‘SÍ QUIERO’

El problema de Puigdemont en Barcelona: ahora tiene dos candidatos a alcalde

Neus Monté, la exconsejera de Presidencia y exportavoz del Govern, está a punto de ser descabalgada de la pugna por orden del político fugado en Bélgica

Foto: El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)
El expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. (Reuters)

El expresidente catalán Carles Puigdemont tiene un problema en Barcelona: su formación cuenta, en estos momentos, con dos posibles candidatos para encabezar la lista de las municipales en la capital de Cataluña el próximo año. Lo malo es que ninguno de ellos ganó las primarias del PDeCAT. Resulta que quien las ganó, la exconsejera de Presidencia y exportavoz del Govern, Neus Munté, está a punto de ser descabalgada de la pugna por orden del político fugado en Bélgica.

Munté había puesto sobre la mesa el nombre de Joaquim Forn, exconsejero de Interior ahora encarcelado, para que Puigdemont parase de proponer candidatos alternativos a ella misma: el ‘expresident’ había hecho ofertas al doctor Bonaventura Clotet, al periodista Antoni Bassas, a la tertuliana Pilar Rahola y a la actual portavoz del Govern y consejera de Presidencia, Elsa Artadi. Todos ellos rechazaron la propuesta de ser alcaldables.

Le quedaba un cartucho en la recámara: el nombre de Ferran Mascarell, el hombre que le propuso Artur Mas. Mascarell, que proviene de las filas del PSC y fue consejero de Cultura con Mas, es actualmente delegado de la Generalitat en Madrid, cargo en el que le restituyó Quim Torra tras la defenestración que supuso la aplicación del 155 en octubre del año pasado, cuando fue destituido de ese cargo. El exsocialista, según confirman fuentes del PDeCAT a El Confidencial, había prometido a Puigdemont que le daría una respuesta sobre su disponibilidad a ser alcaldable a finales de octubre. Y eso ha hecho: le ha dado el 'sí quiero'.

Ello, sin embargo, plantea varios problemas a Puigdemont. En primer lugar, porque Quim Forn ya había dado su sí quiero a Neus Munté para encabezar él la lista. Quiere decir que en estos momentos hay un candidato a alcalde del PDeCAT y otro de Puigdemont. Es cierto que, cuando Mascarell habló de finales de octubre para dar una respuesta, no imaginaba que habría otro candidato potencial como Forn para ocupar el puesto de cabeza. Pero la interferencia parece no importarle. Fuentes independentistas indican que este problema es relativo, porque tanto a Forn como a Munté se les encontrará un hueco en los lugares de salida de la lista electoral de las municipales. Eso sí, con Ferran Mascarell como líder de la lista.

Ferran Mascarell. (Reuters)
Ferran Mascarell. (Reuters)

Lo curioso es que el nombre de Quim Forn fue puesto sobre la mesa para evitar que hubiese más candidatos ‘puigdemontistas’. “A ver si [Puigdemont] tiene narices de moverle la silla a un ‘preso político’”, advirtieron desde los cuadros municipalistas del PDeCAT, hartos de que el huido presentase candidato tras candidato para retirar a Neus Munté, persona que no es de su confianza.

No quiere un candidato virtual

Con el sí de Mascarell, la silla ha acabado movida. “Puigdemont no se fía de que haya un candidato que no pueda hacer campaña porque está en la cárcel. Su razonamiento es que ERC perdió las elecciones de diciembre pasado porque no tenía una cabeza visible haciendo campaña, ya que su líder, Oriol Junqueras, estaba en la cárcel. Y eso que ERC era la favorita en las encuestas. Puigdemont no quiere que le pase lo mismo a su lista en las próximas municipales”, explican a este diario fuentes del entorno de Puigdemont. Lógico, teniendo en cuenta que la campaña de las municipales es mucho más cercana al ciudadano y el candidato ha de estar cerca de sus votantes y dejarse ‘tocar’. En ese sentido, Forn lo tendría muy difícil, puesto que está en prisión preventiva y no podría realizar una campaña como es debido.

Carles Puigdemont y Joaquim Forn en una imagen de archivo. (Reuters)
Carles Puigdemont y Joaquim Forn en una imagen de archivo. (Reuters)

Además, añaden que el ‘expresident’ quiere a alguien que “neutralice a Ernest Maragall, el candidato de Esquerra, en el Ayuntamiento. Mascarell le sirve no sólo porque ha demostrado que le puede ser fiel, sino porque también proviene del entorno maragallista y puede neutralizar determinados mensajes del candidato de ERC”.

Por su parte, Neus Munté, la hasta ahora candidata del PDeCAT, según estas fuentes, ya está prácticamente resignada a que le pase una apisonadora por encima. Sabe que tiene poca fuerza y está dispuesta a olvidarse de las primarias que ganó. “El pasado sábado fue una de las pocas dirigentes del PDeCAT que se trasladó a Manresa a la presentación oficial de la Crida Nacional”, dice una de las fuentes. La Crida es el nuevo instrumento político de Puigdemont, con el que espera neutralizar de una vez por todas al PDeCAT, un partido que se le resiste.

El ‘expresident’ quiere a alguien que “neutralice a Ernest Maragall, el candidato de Esquerra, y que también haga campaña en la calle

Fuentes de esta formación llaman la atención de que al acto de Manresa sólo fueron “seis o siete de los treinta miembros de la Ejecutiva. Y una decena de los más de 400 alcaldes que tenemos. Y de los diputados de Madrid, sólo tres de los 8 se acercaron allí. Cinco de ellos son contrarios a Puigdemont”, explican las fuentes. La comitiva del PDeCAT la encabezaba Miriam Junqueras, la vicepresidenta y persona de confianza de Puigdemont en Barcelona.

El último cartucho de los ‘enemigos’

A pesar de este rechazo masivo de los cuadros del PDeCAT, Munté sí fue a Manresa. “Ese es un indicio de que se ha abandonado en brazos de Puigdemont y de que pactará lo que sea. Está dispuesta a arrojar la toalla y a apoyar el nombre que digan desde Bélgica”, subrayan las fuentes. Desde algunos sectores del PDeCAT se critica con dureza lo que consideran un ‘pucherazo’, puesto que ha habido primarias que fueron ganadas por un candidato. Y el pasarlas por alto y desobedecer sus resultados arroja dudas sobre la verdadera naturaleza de la “democracia interna” que defienden Puigdemont y los suyos, que “olvidan su reivindicación de que el voto popular es sagrado”.

La exconsellera de la Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté. (Foto: EFE)
La exconsellera de la Presidencia y portavoz del Govern, Neus Munté. (Foto: EFE)

Los ‘enemigos’ de Puigdemont se guardan, no obstante, un último cartucho: la esperanza de que Mascarell sea rechazado en unas primarias. Pero esa posibilidad es remota: si Munté cede y retira su candidatura (como parece que ocurrirá), Mascarell no tendrá rival, por lo que matemáticamente será el candidato de Puigdemont a la alcaldía de Barcelona, posiblemente bajo las siglas Junts per Barcelona. Ése es uno de los detalles que molestan a los alcaldes postconvergentes: quieren concurrir con las siglas del PDeCAT para que el partido marque perfil propio. De ahí que presionasen al presidente del partido, David Bonvehí, para que no acudiese el sábado al acto de Manresa. Presión, por otro lado, que surtió efecto, ya que el líder postconvergente se quedó en su casa. A Puigdemont, en cambio, le interesa lo contario: que el PDeCAT marque el mínimo perfil, ya que de ese modo abona el terreno para su Crida Nacional como ‘plataforma transversal’. Espera que cuanto menos se hable del PDeCAT, mejor para su Crida.

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