Lo acusan de volverse un "paranoico"

Puigdemont agita el fantasma de un nuevo tripartito contra las ambiciones de ERC

La trifulca entre independentistas de la pasada semana y el nuevo papel de Podemos en Madrid y Barcelona invitan a hacer cábalas: las aguas en el universo separatista bajan revueltas

Foto: El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)
El expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont. (EFE)

¿Va Cataluña hacia un nuevo tripartito? ¿Podría ERC intentar una alianza con los socialistas y los comunes —dispuestos a ser la clave en los Presupuestos catalanes y lograr el apoyo de ERC y PDeCAT para las cuentas de Pedro Sánchez— tras romper el bloque independentista? Todos lo niegan, pero el tema está encima de la mesa. Es más: esa teoría es jaleada subrepticiamente por los círculos más cercanos al 'expresident' Carles Puigdemont, que tratan así de justificar la ruptura del consenso independentista en el Parlamento catalán.

La trifulca entre independentistas de la pasada semana y el nuevo papel de los comunes —con Pablo Iglesias anunciando una próxima visita a Oriol Junqueras en la cárcel— invitan a hacer cábalas, y las aguas en el universo separatista bajan muy revueltas. Fuentes de la antigua Convergència afirman que la pelea entre Junts per Catalunya (JxCAT), el grupo que controla Puigdemont, y Esquerra fue una maniobra del 'expresident' huido en Waterloo. "Forzó la ruptura del bloque porque temía que ERC se descolgase del bloque independentista en cualquier momento para formar un nuevo tripartito", subrayan las fuentes.

Y otro dirigente posconvergente matiza que "el PDeCAT no quiere nuevas elecciones en estos momentos. Quien las quiere es el grupo de amigos de Puigdemont, que está preparando su proyecto a partir de la Crida per la República".

Desde las filas de ERC se reafirman en que la ruptura del bloque independentista fue una maniobra de Puigdemont, "porque ve conspiraciones por todos los lados. Se ha vuelto paranoico". Las fuentes aseguran a El Confidencial que "ya desde tiempos de CiU, los dirigentes convergentes machacaban siempre con una consigna que les dio buenos resultados: decían que ERC quería un tripartito, porque consideraban que con eso nos robaban votos".

Las cosas, sin embargo, han cambiado. "En un momento determinado, se materializó el tripartito con Carod-Rovira por la coyuntura. Había entonces un PSC muy fuerte y dos partidos pequeños que prácticamente [recién] llegaban a las instituciones. Uno, que éramos ERC, no teníamos experiencia en gobernar; otro, ICV, solo tenía una pequeña experiencia en el mundo municipal. Pero hoy no se hará otro tripartito. Es imposible repetir ese esquema. Entre otras cosas, porque hoy el PSC no aspira a ganar, sino solo a sacar un buen resultado. Y ERC sí que aspira a ganar. De ahí que nuestra intención sea ganar unas elecciones y gobernar en solitario, no hacer un tripartito como quiere hacer ver Puigdemont", subrayan las fuentes.

Fuentes republicanas dicen que "desde personas cercanas a Puigdemont se ha insistido en que Junqueras ha estado hablando con Madrid"

Otra fuente republicana señala que "desde personas cercanas a Puigdemont, se ha insistido en que Oriol Junqueras ha estado hablando con Madrid, con Miquel Iceta [líder del PSC] de intermediario, para justificar su posicionamiento. Pero la decisión de forzar la máquina y dinamitar el bloque independentista fue la fórmula de los de Puigdemont para apretar a Esquerra y marcar perfil propio". El rumor de las negociaciones secretas con Madrid se extendió tras una parodia sarcástica que muchos tomaron como fuente fidedigna. Y desde algunos círculos de JxCAT se le dio pábulo como si eso fuese cierto. En algunos sectores se llegó a detallar que Junqueras exigió a Pedro Sánchez una condena leve a cambio de dinamitar el 'procés' y dar marcha atrás en el tema de la independencia.

Los más interesados en elecciones

Pero eso no es óbice para que los más radicales de JxCAT consideren que ERC disfraza sus verdaderas intenciones y que su excusa de "ensanchar la base del independentismo" es solo una treta que "esconde la reedición de la estrategia tripartita para desplazar al mundo de Junts per Catalunya, Puigdemont, PDeCAT, etcétera, de cualquier ámbito de poder. En el primer tripartito lo llamaban 'recoser el país', ahora lo llaman 'ensanchar la base". Así lo especifica el posconvergente Francesc Abad en su blog, dando por sentado que ya hay negociaciones para llegar a una entente de fuerzas de izquierda que echaría a perder las actuales líneas de fronteras de corte identitario. La nueva posición de ERC con los comunes y las negociaciones para conseguir aprobar los Presupuestos en Cataluña y en Madrid no hacen más que abonar esta teoría.

Partiendo de ella, y ante el peligro de que los republicanos tomasen definitivamente la iniciativa, Puigdemont pasa al ataque. En algunos círculos independentistas reconocen el objetivo de la maniobra del 'expresident': "Van por el camino de bloquear el Parlament. Por eso, los diputados de JxCAT no delegaron el voto. De esta manera, provocan un empate técnico y solo hay una salida que se llama elecciones, porque el Parlament no puede seguir adelante".

Quim Torra y su vicepresidente, Pere Aragonès, en el Parlament. (EFE)
Quim Torra y su vicepresidente, Pere Aragonès, en el Parlament. (EFE)

Según estas fuentes, solo a la CUP y a un grupo de incondicionales de Puigdemont les interesan unas elecciones en estos momentos. En realidad, los sondeos que hay encima de la mesa otorgan la victoria en unas hipotéticas elecciones a ERC, que subiría algo, mientras que Ciudadanos pasaría a ser la segunda fuerza y luego estaría JxCAT, que se desplomaría entre ocho y cinco escaños. En cambio, la CUP podría recuperar hasta cuatro diputados. En esa tesitura, si Puigdemont marca la pauta y toma la delantera, "podría dar la vuelta a las encuestas. ¿Es que no se acuerdan de lo que pasó el pasado mes de diciembre?", aduce un alto cargo cercano a Puigdemont.

Hay, sin embargo, algunos sectores cuperos que no ven en la convocatoria de elecciones una solución plausible. Poble Lliure, uno de los principales partidos que forman la CUP, aprobó el pasado jueves una resolución en la que asegura que "hoy por hoy, [unas elecciones] no supondrían más que una huida hacia delante sin siquiera un principio de coordinación estratégica que dé sentido al día siguiente de estas, ni siquiera estrategias opuestas que pudiesen enfrentarse electoralmente. Eso sería como jugar a la ruleta".

Las propuestas de la CUP

Las propuestas de Poble Lliure son "crear un espacio unitario que reúna a todas las fuerzas partidarias de la república catalana (partidos, sindicatos, organizaciones, entidades) en el Congreso Nacional del Pueblo Catalán". Además, pretenden que todos los presos tengan "una defensa política y unitaria" y desplegar herramientas "para que la ruptura independentista sea irreversible".

Estos instrumentos son una "nueva institucionalidad", materializada en el Consell de la República, el órgano fantasmagórico que Puigdemont quiere presidir desde Waterloo, la creación de la Asamblea de Electos, una especie de Parlamento paralelo formado solo por diputados independentistas, trabajar en un "proceso constituyente", enfocar las municipales "como una oportunidad para avanzar en las mayorías republicanas, de izquierdas y progresistas", organizar campañas de boicot contra "la oligarquía española del Ibex 35, responsable última del Estado autoritario que padecemos", desplegar una estrategia similar en las Baleares y Valencia y profundizar en el trabajo de internacionalización del 'procés'.

En buena medida, estas propuestas coinciden con los planes de Puigdemont, especialmente en lo que se refiere a los organismos paralelos que quiere crear y a la estrategia internacionalista para 'vender' el 'procés' en el extranjero.

Cataluña

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