Tenía que ser una fundación privada

Puigdemont aplaza crear el Consell de la República en medio de la crisis del Parlament

En junio, Puigdemont aseguró que este organismo iba a estar operativo “en pocas semanas”, y se ha seguido hablando de este ente hasta septiembre. Ahora, todos evitan la cuestión

Foto: El expresidente catalán Carles Puigdemont atiende a la prensa antes de intervenir en la capital de la Islas Feroe. (EFE)
El expresidente catalán Carles Puigdemont atiende a la prensa antes de intervenir en la capital de la Islas Feroe. (EFE)

Carles Puigdemont ha aplazado la creación del Consell de la República. Esta entidad iba a vehicularse a través de una fundación privada y la presidencia de la misma otorgaría a Puigdemont una legitimidad política más allá de la presidencia de la Generalitat. Ahora, sin que nadie del exilio político catalán haya dado explicaciones de las razones y el alcance del retraso, el proyecto se aparca de manera indefinida. Este paso atrás se da en medio de una crisis política en el Parlament en la que JxCAT y ERC han puesto de manifiesto la enorme distancia política que les separa.

En medios del entorno de Puigdemont en Bruselas se pone en duda que el Consell de la República vaya a ponerse en marcha. Uno de los problemas es que el Consell, que iba a presidir el propio Puigdemont precisaba de algún tipo de legitimidad democrática. Se había apuntado hace meses que una asamblea de representantes escogería a Puigdemont presidente de este nuevo órgano. Pero en la práctica, ningún 'conseller' de ERC viajó a Bruselas a recibir instrucciones de Puigdemont. Con la ruptura en el Parlament a causa de cómo se podían delegar los votos de Puigdemont y los políticos presos, no hay manera de darle cobertura al Consell. Antes iban a ser solo los alcaldes y diputados soberanistas los que respaldasen el nuevo ente. Ahora ya solo serían los políticos de JxCAT, y tal vez no todos, porque una parte del PDeCAT mira con mucha distancia la operación. Pero la clave es ERC. Sin ERC, el proyecto quedaba fatalmente cojo.

Y, sin embargo, el Consell de la República era desde hace meses un pilar de la estrategia independentista. En junio, Puigdemont aseguró que este organismo iba a estar operativo “en pocas semanas”. En julio, el 'expresident' seguía manteniendo que el Consell se iba a constituir en breve. El apoyo jurídico para este organismo iba a ser una fundación privada con fondos de particulares. Ahora, este esquema también queda en suspenso.

En septiembre, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, todavía daba un papel muy destacado al Consell de la República. “El Consell de la República debe ser el altavoz más potente de la lucha por la libertad de Cataluña en el mundo”, aseguró el presidente catalán en su conferencia política en el TNC. Según la versión de Torra, este organismo iba a ser “una de las vías de acción republicana”. Torra también le puso fecha: se iba a crear a finales de septiembre… como parte del 'otoño caliente' que se estaba planificando. Pero ni el otoño está siendo tan relevante en clave de protestas en la calle ni se ha constituido el Consell de la República.

Agenda internacional

Mientras al Consell de la República se le van dando largas, Puigdemont sigue manteniendo una viva agenda internacional. Ayer mismo llegó a las Islas Feroe, manteniendo su ritmo de charlas sobre la independencia de Cataluña.

Puigdemont explicó en 'The Guardian' el pasado mes de marzo que el Consell de la República tendría sede en Waterloo. El Consell debía representar la diversidad del país, razón por la que “también tendrá representación de las comunidades locales y de las asociaciones”. El Consell tendría una derivada digital muy clara, una simulación de Administración en la nube que además serviría para conseguir fondos. El Consell se reuniría una vez a la semana y funcionaría en la práctica y desde el punto de vista de representación como un Gobierno en el exilio.

El Consell de la República iba a servir de contrapeso al "Gobierno efectivo" de Quim Torra, pero ahora todo el proyecto de llevarlo a cabo está en el aire

El Consell pretendía compensar el protagonismo de la presidencia de la Generalitat y del denominado “Gobierno efectivo”, que ahora se aguanta con pinzas por el voluntarismo del propio Torra, de Elsa Artadi y de Pere Aragonès.

Complicidad de los diputados

El Consell de la República solo iba a ser una de las patas del activismo internacional del independentismo. Estaría apoyado por una Asamblea de Representantes, integrada por los diputados independentistas más otros representantes, como alcaldes y regidores, para intentar ofrecer un espectro lo más amplio posible de toda Cataluña.

Una de las funciones del Consell de la República iba a ser lo que ya hace la ANC a través de diversos listados, recomendar servicios de empresas comprometidas con la causa independentista. También se anunció que se gestionarían las donaciones que hiciesen simpatizantes del movimiento.

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