Investidura Cataluña 2018: Torra degrada la Generalitat y niega con desprecio protocolario su idea de dialogar
La toma de posesión duró tres minutos y medio

Torra degrada la Generalitat y niega con desprecio protocolario su idea de dialogar

Torra, que lució el lazo amarillo y vistió de traje negro riguroso, mostró parcialidad, falta de transparencia y un sentido patrimonialista de la institución que harían llorar a Tarradellas

Foto: Quim Torra toma posesión de su cargo como 'president'. (EFE)
Quim Torra toma posesión de su cargo como 'president'. (EFE)

La CUP puede estar contenta. En un acto sin ninguna liturgia, el 131º presidente de la Generalitat, Quim Torra, tomó posesión del cargo en el Palau en un acto casi clandestino que solo degrada la institución, rebajando cualquier tipo de sentido de Estado. Apenas tres minutos y medio de un evento triste y desangelado en el que Torra evitó ponerse el medallón de Francesc Macià, símbolo de la presidencia. La supuesta voluntad de diálogo mostrada en el Parlament —"diálogo y vida" prometió el nuevo 'president' en sede parlamentaria— quedó en entredicho porque difícilmente puede haber diálogo de "Gobierno a Gobierno" cuando no se respeta un mínimo criterio común de protocolo.

Torra, que lució el lazo amarillo y vistió de traje negro riguroso, mostró una vez más parcialidad, falta de transparencia y un sentido patrimonialista de la institución que harían llorar a Josep Tarradellas por el modo en que arranca la legislatura.

"Prometo cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con fidelidad al pueblo de Cataluña representado por el Parlament de Cataluña", se limitó a señalar Torra. El medallón de Francesc Macià, que todos los presidentes de la Generalitat han lucido al cuello, permaneció sin tocar en la mesa de la sala gótica, bajo la mirada de Roger Torrent, un 'mosso' de gala y siete personas. Torra usó la misma fórmula que Puigdemont, pero no se puso el medallón. Previamente, Víctor Cullell, secretario de la Generalitat, había leído el decreto de nombramiento.

Torra degrada la Generalitat y niega con desprecio protocolario su idea de dialogar

Tal y como explicó este jueves El Confidencial, Torra vetó la presencia de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, del secretario de Estado para Administraciones Públicas, Roberto Bermúdez de Castro, e incluso del delegado del Gobierno, Enric Millo. Un mal augurio que desmiente las supuestas intenciones de diálogo de Quim Torra.

La mayor autoridad presente en el Salón Verge de Montserrat fue el presidente del Parlament, Roger Torrent, quien se negó a visitar a Felipe VI, por lo que su presencia fue coherente con su propia actuación. Estaban su mujer, Carola Miró, su madre y dos de sus hermanos y sus parejas.

En la escenografía, un 'mosso' de la guardia de gala del cuerpo, una bandera catalana y la Virgen de Montserrat vigilando desde uno de los muros. Todo muy acorde con el talante católico y conservador de Torra.

Veto a la prensa

Al final, la Conselleria de la Presidència organizó lo que denomino un 'pool' de prensa. En contra de lo que señalaron este miércoles, el criterio no fue solo medios públicos, a menos que la primera medida de Torra haya sido nacionalizar la delegación en Cataluña de Europa Press. TV3 emitió la señal, pero sus periodistas no tuvieron acceso. Sí que pudieron estar los fotógrafos de ACN y la agencia EFE, que tampoco pudieron dar entrada a sus periodistas políticos. Más de 40 reporteros vagaban desde las nueve de la mañana por una plaza de Sant Jaume donde sí había gente, pero todos eran turistas.

En términos comunicativos y de protocolo, la decisión se imputa a Quim Torra, pero lo organizó el equipo de prensa y protocolo de Carles Puigdemont, que estuvo a la altura acostumbrada y mostró la que desde siempre confirmó como su mayor especialidad: la improvisación precipitada. La excusa: el luto institucional por la existencia de presos, exiliados y el vigor del 155.

Institución denigrada

Para el presidente del PP en Cataluña, Xavier García Albiol, "el acto de este jueves ha sido con nocturnidad y alevosía", y denunció que denigra la institución, lo mismo que apuntó Moncloa en su comunicado.

Tras la casi clandestinidad de este jueves, será el viernes cuando Torra tomará su primera medida política viajando a Madrid para visitar a los presos preventivos. Mientras, entre bambalinas, se siguen negociando los cargos del Govern, en un entorno muy tenso.

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