Albert Rivera se opone a encumbrar a Iceta

Salidas a un Parlament caótico: la 'operación Borgen' contra la 'operación Roures'

Las encuestas arrojan la imagen de un Parlament ingobernable tras el 21-D. Ante tanta incertidumbre, las formaciones políticas urden complejos planes para intentar evitar la repetición

Foto: La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas , junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
La líder de Ciudadanos en Cataluña, Inés Arrimadas , junto al primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

Las encuestas arrojan la imagen de un Parlament ingobernable tras el 21-D. Ante tanta incertidumbre, las formaciones políticas urden complejos planes para intentar evitar la repetición de los comicios catalanes. Los estrategas de los partidos hacen sus cábalas y los periodistas les ponen nombres molones. Las dos opciones que se abren paso se enfrentan una contra otra y solo tienen un punto en común: las dos necesitan al partido de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que queda convertida en el árbitro de la situación. Son la 'operación Borgen', que haría presidente al líder del PSC, Miquel Iceta, frente a la 'operación Roures', la cual podría dar la presidencia a Marta Rovira o a Oriol Junqueras si este último lograse salir de la cárcel.

Ambas operaciones son complejas, tienen grandes enemigos en Madrid y cuentan con escasas posibilidades de éxito. Estas son las características definitorias de ambas:

'Operación Borgen'

El nombre: proviene de la serie de televisión danesa 'Borgen'. En ella, la presidenta del partido moderado se convierte de forma inesperada en la primera mujer primera ministra de Dinamarca ante la incapacidad del resto de partidos para formar Gobierno. Exactamente lo mismo a lo que aspira Iceta.

La aritmética: precisa de varias carambolas. La primera, que JxCAT, ERC y la CUP no obtengan mayoría absoluta y se queden con una cifra alrededor de los 62 diputados. La segunda, que Cs acepte una papel secundario en un Gobierno en minoría, convirtiendo a Inés Arrimadas en una Mónica Oltra a la catalana. La tercera: la abstención del PP en la Cámara catalana. Y la cuarta, que los comunes de Ada Colau y Xavier Domènech acepten apoyar la investidura de Iceta, para que luego pueda gobernar en minoría.

El aliado: inesperado, el presidente español, Mariano Rajoy. Estaría dispuesto a una abstención de los suyos en la Cámara catalana que facilitase que un socialista presidiese la Generalitat. Sus ganas de levantar el 155 le hacen desear un nuevo interlocutor en el Palau. Uno que sea mínimamente de fiar. Iceta cumple con ese requisito.

El enemigo: el presidente de Cs, Albert Rivera, rechaza en banda esta opción. A su juicio, si Inés Arrimadas es la más votada entre los partidos constitucionalistas, tal y como muestran las encuestas, ella ha de ser la presidenta de la Generalitat. Ha pedido al PSC que se comprometa a dar apoyo a esta idea. Pero no lo ha conseguido. Sin embargo, sin Rivera y su partido, no hay operación que valga.

'Operación Roures'

El nombre: nace de la famosa cena en casa del dueño de Mediapro, Jaume Roures, que reunió al líder de Podemos, Pablo Iglesias, con el de ERC, Oriol Junqueras. En este encuentro desvelado por El Confidencial se dibujó la confluencia de los comunes con los independentistas. Ada Colau y los suyos podrían estar más cómodos en esta alianza después de la actuación policial el 1-O.

La aritmética: puede ser diversa. Para empezar, o con la CUP o sin ella. Para ERC y para JxCAT casi mejor sin la CUP, ya que no quieren volver a reincidir en radicalismos que acaban con sus dirigentes en la cárcel mientras que los 'cupaires' siguen libres. Permitiría una agenda más social y se beneficiaría del peso minoritario del PDeCAT en la 'lista del president'. Tiene una variante perversa, que encajaría mucho con la personalidad de Junqueras, siempre más cómodo como número dos: ofrecerle a Xavier Domènech la presidencia de la Generalitat para poner encima de la mesa un caramelo difícil de rechazar.

El aliado: el propio Jaume Roures y todos los intelectuales que abogan por una confluencia de los independentistas con ERC.

El enemigo: el líder de Podemos, Pablo Iglesias. Marginado de la campaña electoral por Colau, que cierra la lista de Domènech para que todo el mundo sepa quién está al mando, Iglesias es consciente de que si apoyan a los independentistas, sus posibilidades en España se han acabado. Y, tal vez, también su liderazgo, después de que otros altos cargos de su movimiento, como Carolina Bescansa, se hayan pronunciado en contra de esta opción.

Con estas alternativas tras el 21-D, se abre un panorama de múltiples pactos. Pueden verse distintas sesiones de investidura pero todas fallidas, con los diferentes grupos intentando llegar a acuerdos pero sin lograrlo. Para los comunes, es una cuestión de coste. Si hacen presidente a Iceta, una cierta izquierda no se lo perdonará nunca. Si, en cambio, entregan la Generalitat a ERC, le puede suponer a Ada Colau perder la alcaldía de Barcelona, donde buena parte de sus votantes no son independentistas. En la Cataluña del 'posprocés' no habrá nada barato. Tampoco lo será que en menos de un año se convoquen nuevas elecciones.

Cataluña

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