Elecciones Cataluña 2017: La apuesta de PSOE y PSC: elección de Iceta como president aunque quede detrás de Cs Elecciones Catalanas
EL EJEMPLO DE 'BORGEN', PARA CATALUÑA

La apuesta de PSOE y PSC: elección de Iceta como 'president' aunque quede detrás de Cs

El escenario "ideal" para los socialistas es lograr que el primer secretario pueda ser investido con los votos de PP, naranjas y los 'comuns', ya que es un aspirante más "transversal" y menos vetado

Foto: Miquel Iceta presenta la candidatura del PSC por Lleida, liderada por Òscar Ordeig (c), junto a Ramon Espadaler, el pasado 17 de noviembre. (EFE)
Miquel Iceta presenta la candidatura del PSC por Lleida, liderada por Òscar Ordeig (c), junto a Ramon Espadaler, el pasado 17 de noviembre. (EFE)

Mucho se pregunta a los candidatos del 21-D, y es normal, por los pactos. Ninguna encuesta concede la mayoría absoluta a ninguna fuerza por sí sola. La fragmentación y polarización políticas hacen que el foco de esta campaña se centre, de nuevo, en las alianzas poselectorales. La aritmética que resulte de las urnas guiará los primeros contactos entre los partidos, pero el hecho de que los sondeos de estas semanas concedan la posibilidad, aunque sea bastante complicada, de una alternativa constitucionalista, marca la diferencia respecto a los comicios de 2015. Y de confirmarse esa hipótesis, los socialistas ya barajan un escenario "ideal": que Miquel Iceta pueda resultar investido 'president' con los votos de los suyos, de Ciudadanos y PP y como mínimo la abstención de los 'comuns'. En Ferraz y en Nicaragua, la sede central del PSC en Barcelona, sostienen que no es una entelequia esa opción, puesto que Iceta cuenta con un perfil "más transversal" y capaz de atraer más complicidades que Inés Arrimadas, aunque él quede por detrás de ella en escaños.

Queda apenas un mes para que se abran las urnas y, como ya previenen en las dos cúpulas, todo puede pasar de aquí a entonces. Sin embargo, encuesta tras encuesta, parece claro que ERC, con el encarcelado Oriol Junqueras al frente, será la primera fuerza en el nuevo Parlament, seguida de Ciudadanos, que se mantendría en el segundo escalón, igual que ocurrió en 2015, y que incluso podría aumentar su representación actual (25 escaños). Tras Arrimadas, podrían situarse los socialistas, que también verían engordado su peso: pasarían de las 16 a las 19-20 actas, según la proyección de distintos institutos de opinión. El estudio de GAD3 para 'ABC', publicado este domingo, pronostica esos 19 asientos para el PSC, aunque lo desliza a la cuarta plaza, por detrás no solo de ERC y Cs, sino también del Junts per Catalunya, la marca que lidera el 'expresident' Carles Puigdemont, huido en Bélgica, y que lograría así reflotar un PDeCAT a la deriva. El de Gesop para 'El Periódico de Catalunya' avanza un triple empate a 24-25 escaños entre Cs, el PSC y los posconvergentes.

En lo que sueñan PSOE y PSC, como confirman en ambas direcciones, es en importar 'Borgen'. Desean que se reproduzca lo que narra la exitosa serie danesa: su protagonista, Birgitte Nyborg, se convierte en primera ministra del país, encabezando un Gobierno de coalición, pese a liderar ella misma una fuerza minoritaria. Iceta lleva tiempo invocando ese ejemplo. Ya en la anterior campaña se ofreció a ser el 'president' de un Ejecutivo de concentración de izquierda y centro. Hace unos meses trajo a colación el caso de Birgitte en Telecinco. El pasado jueves, en 'Espejo público', el primer secretario aseguró que "solo" pactará con quien le haga jefe del Ejecutivo, y en una entrevista publicada ese mismo día en 'El Huffington Post', Iceta reconocía que se veía liderando una "opción a la danesa".

Los dos partidos hermanos creen posible reproducir 'Borgen'. Ambos están coordinados e irán "de la mano" en la estrategia de pactos poselectorales


Pero no solo piensa en ese escenario el PSC. También lo cree "ideal" y "posible" el PSOE. Nada extraño, dada la coordinación total de Pedro Sánchez y Miquel Iceta y de sus dos ejecutivas. El primer secretario ya garantizó a los barones socialistas en el consejo político federal del pasado 11 de noviembre que consensuaría las alianzas poselectorales con ellos, aunque la decisión última corresponda a su partido. Y Sánchez, por su parte, ha reiterado que, a la hora de tejer los pactos del 21-D, PSOE y PSC irán "de la mano", "faltaría más". Es, además, lo que consigna la actualización del protocolo de 1978 que ambas partes firmaron en marzo de este año y que consideran plenamente en vigor.

En juego "quién sería mejor 'president"

Los argumentos esgrimidos desde las direcciones de las dos fuerzas hermanas son semejantes. Iceta, aun quedando tercero (o cuarto, si se confirmara que Junts per Catalunya adelanta a los socialistas), tiene "más capacidad de pacto" que Ciudadanos dada su posición de "centralidad" en el tablero, y sobre todo porque despierta "menos vetos" que Arrimadas. Es decir, a Iceta le ayudaría su perfil "más transversal", capaz por un lado de sumar a las demás formaciones constitucionalistas, Cs y PP, y de no suscitar rechazo frontal por parte de Catalunya en Comú-Podem.

"No hay dos ligas, la de los independentistas y la de los constitucionalistas, y no se puede esgrimir quedar primero en la liga B", dicen en Ferraz

Dicho de otro modo: si el bloque unionista no conquistara la mayoría absoluta —no hay, de hecho, ninguna encuesta que les otorgue la victoria a ellos tres juntos—, Arrimadas, aunque quedara segunda en el tablero, no sería investida presidenta de la Generalitat con los votos de los 'comuns', porque ya lo han dicho. Estos, en cambio, sí podrían ver con mejores ojos al candidato socialista en el Palau. Esa es la lectura al menos que se hace en los equipos de Iceta y Sánchez. "Estamos ganando votos moderados, y en todo caso se trata de quién sería mejor presidente", indican fuentes próximas al primer secretario.

Un alto cargo de Ferraz lo explica así: una vez que no sale elegido el aspirante de la primera fuerza, debe ser investido jefe del Govern aquel que reúna más apoyos en el Parlament. Tan simple como eso. "No hay dos ligas, la de los independentistas y la de los constitucionalistas, y no se puede esgrimir quedar primero en la liga B, la de los constitucionalistas. Eso no va así", sentencia este mismo dirigente. Además, los socialistas recuerdan que ellos no hablan de "bloques" ni de "frentes", puesto que se trata de "tender puentes" para dejar atrás el conflicto y buscar un mejor acomodo para Cataluña que sea aceptado por una mayoría más amplia, del 70% o del 80%. En Ferraz añaden que a los populares "les conviene más" investir a Iceta que a Arrimadas, con quien comparten espectro ideológico. "Nadie pacta con quien es un competidor directo y un rival en tu espacio", apuntan. No hablan sin conocimiento de causa: en la negociación del 155, la relación ha sido fluida y constante entre Mariano Rajoy y su número dos, Soraya Sáenz de Santamaría, con Sánchez e Iceta.

La apuesta de PSOE y PSC: elección de Iceta como 'president' aunque quede detrás de Cs

Queda "mucha" campaña

En cualquier caso, en el equipo de campaña están "animados" y "contentos", porque perciben que su propuesta va encontrando mayor acogida, lo que apuntaba el sondeo de 'El Periódico'. Y también creen que sus listas, en las que el candidato ha dado entrada tanto a los herederos de Unió, Units per Avançar —con el 'exconseller' Ramon Espadaler de número tres por Barcelona—, y a figuras señeras de la izquierda, como el exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, están sirviendo para ampliar su base electoral. "Sacaremos más votos y escaños que Ciudadanos", pronostican a este diario desde el círculo de Iceta. Si eso ocurriera, el primer secretario tendría algo más sencillo aspirar a la presidencia de la Generalitat, siempre que los independentistas no sumen mayoría absoluta o no atraigan a su orilla a los 'comuns'. En el PSC están convencidos de que la campaña aupará a Iceta, como ocurrió en 2015. "Y aún queda mucho por delante", 31 días.

Los socialistas confían en crecer hasta el 21-D y se muestran optimistas: ven posible superar en votos y actas a Cs por la atracción de electores moderados

"El ambiente está muy raro y todo puede pasar. No es igual que la causa de Puigdemont y los 'exconsellers' la asuma el Supremo, que pueda liberar a los encarcelados antes de las urnas... Hay que esperar un poco para ver cómo se digiere la concurrencia, en listas separadas, de ERC y el PDeCAT... Me veo incapaz de predecir escenarios futuros", sostiene una dirigente del núcleo duro catalán, que reconoce que la evocación de 'Borgen' es una "estrategia de campaña", pero que puede no ser "del todo realista" el 21-D. Por varias razones, advierte.

Primero, porque es posible que los secesionistas puedan completar su mayoría con los 'comuns', previo abandono de la vía unilateral. Y segundo, porque si Cs quedara muy por delante de los socialistas, Iceta tendría más difícil esgrimir su alternativa para liderar el Govern. Arrimadas ha pedido además que se apoye la lista más votada del bloque unionista. De cualquier modo, la previsible bisagra en el nuevo Parlament será Catalunya en Comú-Podem, la lista liderada por Xavi Domènech, el hombre de confianza de Ada Colau y Pablo Iglesias. Él tendrá la llave, y no tanto el PSC, y la ruptura del acuerdo de gobierno en Barcelona presagia un eventual acercamiento a los republicanos de Oriol Junqueras. A favor de Iceta jugaría que una bajada de los 'comuns', como la que proyectan las encuestas, puede persuadirles de que conviene aproximarse al PSC.

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Ni a Junqueras, ni a Puigdemont ni a Rovira

En el PSC observan asimismo con preocupación que los sondeos reflejan más bien corrimientos de voto dentro de los bloques —trasvases entre ERC y el PDeCAT, y entre Cs, PSC y PP, aparte de la cierta caída de los 'comuns'—, pero no crecimiento de una de esas dos partes en que se divide la sociedad catalana. Es decir, las urnas pueden dejar un escenario similar al que arrojaron en 2015. El conflicto correría el riesgo de enquistarse o agravarse.

Pese a que Sánchez e Iceta han proclamado que no pactarán con los independentistas, PP y Cs recelan y achacan a los socialistas "ambigüedad"

Tanto Sánchez como Iceta han descartado con rotundidad todo entendimiento con las fuerzas independentistas para la investidura. No habrá pues alianzas ni con ERC ni con los posconvergentes. El mismo Iceta ha adelantado que los votos de su partido no servirán para elegir al frente del Govern ni a Junqueras ni a Puigdemont, porque "son los responsables" de haber conducido Cataluña a "una situación desastrosa". Y ha avanzado que tampoco facilitará la investidura de la señalada por el jefe de los republicanos, Marta Rovira. Pese a todo, PP y Cs recelan y creen que los socialistas son "ambiguos" y podrían preparar un "tercer tripartito". Sánchez ya advirtió el viernes desde Valladolid, a los que aducen que Iceta no es de fiar, de que deben preguntar a Rajoy o a Santamaría.

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Presencia más limitada de Sánchez

El PSC viste de largo este lunes su programa para el 21-D y es probable que en los próximos días presente el listado de personalidades que apoyan a Iceta, la alternativa que ahora baraja la dirección frente a una de las ideas iniciales que estudió, la creación de un 'comité de sabios', para lo que apenas hay tiempo ya y que tendría menos sentido, una vez ultimada la propuesta electoral del partido. Sánchez apoyará la campaña de Iceta algo más adelante. Estaba previsto que este domingo participara en la presentación de la candidatura por Girona y en el homenaje al exministro asesinado por ETA Ernest Lluch, pero la agenda del secretario general lo hizo imposible.

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Hoy lunes, Sánchez ejerce de introductor de la líder del PSE, Idoia Mendia, en un desayuno informativo en Bilbao, y por la tarde miembros de su dirección se reúnen con el núcleo duro del 'president' valenciano, Ximo Puig, para alumbrar una resolución de impulso a la reforma de la financiación autonómica. La participación en la campaña se cerrará este viernes en una cita entre los dos secretarios de Organización, José Luis Ábalos y Salvador Illa, la víspera de la clausura de una reunión de la Internacional Socialista en Barcelona, en la que participará Sánchez y puede que Iceta. En cualquier caso, la presencia de Sánchez en la campaña del 21-D será mucho más limitada que la de 2015. Apenas tres o cuatro mítines durante los 15 últimos días.

El PSC salva Terrassa 'in extremis' y confía en no perder Blanes

Después de 38 años, los socialistas seguirán gobernando Terrassa (Barcelona), la cuarta ciudad catalana, de 215.000 habitantes. El pasado jueves, el regidor accidental, Alfredo Vega, consiguió el bastón de mando en sustitución de Jordi Ballart, que dejó el cargo y se dio de baja como afiliado después de que PSOE y PSC apoyaran la aplicación del artículo 155 de la Constitución. 

Vega fue investido primer edil con los únicos votos de sus nueve concejales, lejos de los 14 de la mayoría absoluta. Pero su elección fue posible ya que el PDeCAT no llegó a un acuerdo de gobierno alternativo con Terrassa en Comú, ERC y la CUP. Al no trabarse ese pacto, Vega consiguió la investidura al ser la fuerza más votada en las municipales de 2015. 

Ballart arrastró en su marcha a otros cinco ediles. En Blanes (Girona, 39.000), la situación no fue idéntica. El alcalde, el socialista Miquel Lupiáñez, también dejó su puesto y rompió su carné de militante, pero no le acompañaron más concejales del PSC. El partido intenta que no cuaje una alternativa de ICV, PDeCAT, ERC y CUP, pero aún es pronto para saberlo.

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