manifestaciones en barcelona

Las agrias protestas contra el Estado se convierten en fiesta patronal en solo un día

De colapsar el centro de Barcelona con una protesta espontánea, los manifestantes han pasado a instalarse junto al Arco del Triunfo, convertido en un auténtico 'manifestódromo'

Foto: Manifestantes sentados frente al TSCJ. (Reuters)
Manifestantes sentados frente al TSCJ. (Reuters)

No está en el programa oficial, pero las protestas a favor del referéndum han rebajado su voltaje hasta confundirse con un acto de las fiestas de la Mercè, la patrona de Barcelona. El pregón y las primeras actividades están previstas para hoy viernes, pero la ciudad está de celebración desde ayer por la mañana, cuando los primeros manifestantes llegaron a los jardines de Arco de Triunfo para expresar su indignación contra el Estado. Baile, música y cerveza fueron la tónica del día, muy distinta a la tensión vivida solo 24 horas antes frente a la consellería de Economía.

Las agrias protestas contra el Estado se convierten en fiesta patronal en solo un día

En uno de los laterales del paseo se encuentra el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), y la idea de la masa independentista era (y sigue siendo) acampar hasta que la Fiscalía libere a todos los detenidos en la operación judicial contra el referéndum. Con ese objetivo, centenares de jóvenes y matrimonios de jubilados comenzaron a apiñarse en el amplio paseo, a corear los cánticos oficiales de esta semana (“votaremos”, “ni un paso atrás”, “no tenemos miedo”), y ya hacia el mediodía a hacer acopio de ingentes cantidades de latas de cerveza, que los vendedores ambulantes vendían al competitivo precio de un euro.

Miles de personas pasaron el día frente al TSJC. (Reuters)
Miles de personas pasaron el día frente al TSJC. (Reuters)

“Esta noche sí nos quedamos aquí. Ayer estuve frente a la Conselleria de Economía hasta las cinco de la mañana esperando la salida de la Guardia Civil, pero a esas horas había más Mossos d’Esquadra que gente. Yo me hubiera puesto frente a la puerta o hubiera acampado en mitad de la calle, pero nos dejaron solos”, se lamentaba Pau, universitario de 19 años, sentado en la hierba del Arco de Triunfo. Él fue una de las 300 personas que hicieron noche frente al TSJC. “¿Yo quedarme? Ya no tengo edad”, se reía a su vez Toni junto a su mujer, quienes charlaban tranquilamente en un lateral y empezaban ya a sopesar su regreso a casa.

Los independentistas y las autoridades españolas se acusan mutuamente desde hace tiempo de buscar la foto de la violencia en las calles. Las 'entidades', Òmnium Cultural y ANC, repiten no estar dispuestas a que el Gobierno español se haga con “la foto de destrozos que está buscando”. Por eso, insistieron en canalizar la ira ciudadana por lo que consideran un abuso a sus derechos fundamentales (“un golpe de Estado”, se repitió ayer hasta la saciedad) hacia el puro ambiente festivo, un clamor que no condiciona en absoluto la vida normal de la capital catalana ni la operativa de las fuerzas de seguridad.

Los independentistas y sus rivales se acusan mutuamente de buscar la foto de la violencia en las calles

Así, los independentistas han pasado, en menos de 24 horas, de cortar el corazón de Barcelona con decenas de miles de personas indignadas en una imagen que dio la vuelta al mundo a ocupar dócilmente un auténtico 'manifestódromo': un amplio espacio peatonal con zonas ajardinadas, en el que en su momento cumbre, cerca de las 19:00, el número de asistentes y vigor de la protesta era inferior a lo vivido el día anterior. El simple anuncio de que ya se pueden consultar las mesas electorales en internet les sacó del letargo de una jornada de protestas venida a menos, con mucha consigna y mucho parlamento de políticos sobre un escenario improvisado ante el TSJC, pero con una sensación de cierta resignación (o quizá cansancio) en los rostros.

Los manifestantes, congregados frente al Arco del Triunfo anoche. (Reuters)
Los manifestantes, congregados frente al Arco del Triunfo anoche. (Reuters)

Los estudiantes universitarios, jaleados por los sindicatos de estudiantes —algunos muy cercanos a ERC y la CUP—, fueron los protagonistas durante todo el día. A media mañana, un grupo de unos 200 bajaban por la calle Balmes, interrumpiendo el tráfico y seguidos a distancia por coches de policía. “Nos han convocado por wasap y hemos ido reuniéndonos. Hoy no iremos a clase”, explicaban.

En el edificio histórico de la Universidad de Barcelona, el ambiente era el de una mañana normal, aunque con menos alumnos. La mayoría de las clases se llevaron a cabo con normalidad. “Los del sindicato de estudiantes han venido por las aulas convocando a la gente para unirse a las protestas. A nosotros no nos ha dado tiempo a unirnos, pero iremos esta tarde”, explicaban dos alumnos sentados en uno de los bancos del patio central.

Según varios profesores consultados, el programa lectivo seguía siendo el de cualquier día. “No hemos anulado horas lectivas, ni realizado convocatorias. Ha ido quien ha querido”. Según los propios alumnos, en otras facultades sí se ha animado a los estudiantes a salir a la calle, aunque ha sido por iniciativa de profesores concretos.

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