Un interlocutor entre su tradición pactista y el reto de ruptura

Perfil de Oriol Junqueras, un vaticanista que ve cómo se enfría su relación con Madrid

La principal baza política de Junqueras, ser el hombre del diálogo con Madrid, está haciendo aguas. Pero su trayectoria dice que es un hombre de pactos, no de grandes rupturas

Foto: (Ilustración: Raúl Arias)
(Ilustración: Raúl Arias)

"Suaviter in modo fortiter in re". Esta alocución latina que podría traducirse como “suave en las formas, duro en el fondo” es la que mejor define al vicepresidente económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, según explican algunos de sus colaboradores más estrechos. La estrella de Junqueras declina a medida que se está enfriando su relación con los poderes de Madrid, un hecho que reconocen a uno y otro lado del Ebro todas las fuerzas políticas.

De interlocutor privilegiado a poco digno de confianza, apuntan desde el Gobierno Rajoy. Bajón puntual, por la cercanía de la Diada, según fuentes próximas a ERC. La frialdad que se pudo detectar entre Junqueras y la vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría en la manifestación del pasado sábado en Barcelona sorprendió a propios y extraños. Muchos de los políticos presentes se preguntaron si el mejor momento del líder republicano había pasado. No sabían que en unas horas, Junqueras estaría cenando con Pablo Iglesias en casa del amo de Mediapro, Jaume Roures. Es lo que tienen los políticos de formación vaticanista: siempre les queda una carta en la manga.

Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, llegando por separado a la casa de Jaume Roures en Barcelona. (El Confidencial)
Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, llegando por separado a la casa de Jaume Roures en Barcelona. (El Confidencial)

El presidente catalán Carles Puigdemont ha encargado a Junqueras la ejecución del mal denominado “referéndum”. Pero la trayectoria del presidente de ERC no confirma que sea el hombre adecuado para ser el timonel de la ruptura. Firme en el fondo, sí; pero pragmático y oportunista en su trayectoria. ¿Un revolucionario? Para nada. Cuando en 2011 consiguió la alcaldía de Sant Vicenç dels Horts lo hizo con un pacto con CDC y… ¡sorpresa! ICV. La historia dice que Junqueras es un hombre de pactos y de oportunidades, no de grandes rupturas.

Cuando todavía era un regidor independiente por ERC, la entonces alcaldesa socialista de Sant Vicenç dels Horts, Amparo Piqueras, le acostumbraba a recriminar en el pleno: “Señor, Junqueras, menos leer y más saber”, burlándose de la erudición de su opositor político. Hizo mal en subestimarlo. Junqueras fue capaz de tejer una alianza y desplazar al PSC de uno de sus feudos del Baix Llobregat pese a que eran la lista más votada. Por cierto, el acuerdo que hizo entonces se denominaba “Junts per Sant Vicenç”, cuatro años antes de que se crease Junts pel Sí.

Firme en el fondo, sí; pero pragmático y oportunista en su trayectoria. ¿Un revolucionario? Para nada

Alianzas y oportunidad, esa ha sido la constante en la carrera política de Junqueras. De pactos más informales a los más solemnes. Entre los primeros, el que hizo con Ramon Tremosa ( independiente por CDC) y Raül Romeva (ICV) cuando los tres fueron eurodiputados. Configuraron en Bruselas una especie de tridente catalán más allá de los partidos que fue operativo entre 2009 y 2011.

Ese mismo año 2011 surgió la oportunidad: ERC se había hundido en las últimas autonómicas tras la experiencia del tripartito. Había descendido a 10 diputados y los republicanos catalanes hicieron lo que mejor saben hacer: el cainismo político. En medio de la debacle, Oriol Junqueras pactó con su predecesor Joan Puigcercós acceder a la presidencia aunando renovación y continuidad. Y así se convirtió en el líder de los independentistas catalanes. Fue candidato único. Ningún rival osó presentarse.

Remontada electoral

A partir de aquí, ERC ha experimentado una remontada en resultados electorales y en previsiones demoscópicas. Eso le permitió en 2015 renovar la presidencia de ERC. De nuevo, Junqueras fue candidato en solitario. De nuevo la oportunidad.

En ERC ha habido tensiones, como cuando apartó a Joan Ridao de las listas de Madrid. Sin embargo, Junqueras nunca ha hecho un exceso de sangre. En realidad, como explica una fuente del partido, Junqueras no fulmina a sus rivales políticos, los difumina. Pasó con Jordi Portabella, cuando forzó el relevo en la Federación de Barcelona para colocar a un hombre suyo, Alfred Bosch. Portabella se ha buscado una jubilación dorada en la Fundación Bancaria La Caixa.

En la actualidad, ERC se ha quedado sin corrientes internas. Junqueras controla el partido a través de su mano derecha, Marta Rovira, y diversos grupos de WhastApp segmentados por organizaciones territoriales. En la formación republicana Junqueras es indiscutido e indiscutible. Muchos mediodías Junqueras y Marta Rovira comen en un discreto restaurante del Born. Allí se solventan desde las cuestiones internas de ERC hasta las problemáticas parlamentarias de Junts pel Sí.

Las dos palancas de Junqueras para tener ERC como una balsa de aceite son su mano derecha, Marta Rovira, y diversos grupos de Whastapp

El momento más tenso en el partido fue la constitución de Junts pel Sí. En 2015 el Consell Nacional de ERC aprobó la integración de la candidatura unitaria con CDC evitando someterlo a votación. Fue la intervención de un veterano como el diputado en el Congreso, Joan Tardà, el que le salvó los muebles con un discurso emotivo y sentimental. Fuentes muy cercanas al vicepresidente de la Generalitat desvelan que Junqueras esquivó la tormenta en el partido, pero no en casa, donde tuvo que hacer frente a los reproches de su mujer, a quien no había gustado nada la idea. En can Junqueras, la política se vive con intensidad de puertas afuera y de puertas adentro. Pero el peligro de que CDC les hiciera el abrazo del oso era infundado. Más bien está pasando lo contrario.

Misa semanal

Católico practicante, de misa semanal, Junqueras recela de los periodistas. Como el resto de ERC, ve a los medios de comunicación en Cataluña –TV3, Catalunya Ràdio, el Ara, La Vanguardia y muchos de los nuevos digitales– excesivamente entregados al entorno convergente. En este entorno, Junqueras evita los grandes titulares. “Suave en las formas” también implica que no será carne de grandes declaraciones. Ha construido su carrera política evitando tantos los conflictos como las salidas de tono.

Oriol Junqueras, Carme Forcadell (2i), y Pedro Sánchez (d), durante la marcha contra los atentados. (EFE)
Oriol Junqueras, Carme Forcadell (2i), y Pedro Sánchez (d), durante la marcha contra los atentados. (EFE)

Hasta ahora sus relaciones con Madrid eran muy fluidas. Pero a medida que se acercan la consulta del 1 de octubre y sus limitaciones, Junqueras ya no es percibido como el hombre sobre el que se construirá el pacto del futuro entre Cataluña y el resto de España. “Fuerte en el fondo”. A medida que pasan los días, en Madrid desconfían. Si Oriol Junqueras cree de verdad en una Cataluña independiente en un breve lapso de tiempo, no es el hombre de Moncloa. Si tras lo que pase en el referéndum está dispuesto a negociar un nuevo estatus en el que Cataluña fuera una especie de Baviera a la española – el nombre oficial del lander es Estado Libre de Baviera– todavía habría espacio. El riesgo para el líder de ERC estriba en que el choque institucional durante las próximas semanas sea tan profundo que las personas que negocien un nuevo acuerdo tengan que ser otros líderes políticos, no los que han tripulado el 'procés' hasta ahora. La manifestación del sábado no le ayudó. Era la imagen de un maremoto que se llevaba todo por delante.

Cataluña

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
27 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios