interioriades de la cena en casa de Roures

Junqueras pidió a Iglesias que movilice el 1-O a Podemos por miedo a la baja participación

Toda la operación se centraba en la participación de Pedro Sánchez, pero los socialistas están en contra tanto de otra moción de censura como de cualquier salvavidas para el referéndum

Foto: Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, llegando por separado a la casa de Jaume Roures en Barcelona. (El Confidencial)
Oriol Junqueras y Pablo Iglesias, llegando por separado a la casa de Jaume Roures en Barcelona. (El Confidencial)

Pablo Iglesias aprovechó la cena en casa del dueño de Mediapro, Jaume Roures, que desveló El Confidencial, para solicitar a Oriol Junqueras el apoyo de ERC a una nueva moción de censura que quiere impulsar Podemos para echar a Mariano Rajoy de la presidencia del Gobierno. Junqueras, por su parte, condicionó este apoyo a que los 'comuns' se movilicen el 1-O, ya que tanto ERC como el presidente catalán, Carles Puigdemont, temen que para la consulta independentista haya una participación baja, por debajo de los 2,3 millones de personas que en su día acudieron a votar el 9-N.

Junqueras pidió a Iglesias que movilice el 1-O a Podemos por miedo a la baja participación

El grueso del encuentro, según han explicado fuentes de los dos partidos que tuvieron acceso al mismo, tuvo lugar en clave de política española y no tanto catalana. Pablo Iglesias intentó convencer a sus interlocutores de que con la llegada de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE se abría una ventana de oportunidad para expulsar a Rajoy de La Moncloa. Y que esto podía conseguirse con el apoyo de los diputados de ERC, que además deberían añadir a los del PDeCAT, ausente en la cumbre del pasado sábado. ERC cuenta con nueve escaños y el PDeCAT, con ocho.

Junqueras pidió a Iglesias que movilice el 1-O a Podemos por miedo a la baja participación

El encuentro había sido auspiciado por Jaume Roures en la mejor tradición catalana, como cuando el entonces presidente de Gas Natural, Pere Duran Farell, reunió en su residencia de Barcelona a Felipe González con Jordi Pujol en 1993 para pactar el primer Gobierno en minoría de los socialistas en España. Sin embargo, Duran Farell nunca hubiese cometido el error de cocinar una operación política de tal calado en ausencia de su principal protagonista: el inquilino de Ferraz.

Iglesias (c) y Domènech (d) dan la espalda a la cámara mientras esperan para entrar. (EC)
Iglesias (c) y Domènech (d) dan la espalda a la cámara mientras esperan para entrar. (EC)

Fuentes del PSOE y del PSC descartan que el líder de los socialistas españoles esté por la labor y afirman que no entra una nueva moción de censura en su actual agenda. Y menos de la mano de ERC como socio, cuando en Madrid, diputados como Gabriel Rufián han dado una imagen de socios nada fiables.

Pablo Iglesias, además, planteó el pasado sábado por la noche el apoyo de los republicanos como algo gratuito. Al percibirlo así, Junqueras, que tal y como adelantó 'La Vanguardia' acudió a la cena acompañado por la número dos de ERC, Marta Rovira, persona de su entera confianza, puso sobre la mesa que esta moción de censura tendría que hacerse después del 1-O y que de forma previa los comunes deberían garantizar varios puntos. El principal: una movilización en la consulta, aunque fuese a favor del no. Una baja participación en el 1-O preocupa al vicepresidente catalán, igual que al resto de organizadores del evento.

La llegada de Pablo Iglesias a casa de Roures para reunirse con Junqueras

El apoyo de Colau

Durante la cena, los políticos de ERC también solicitaron a Pablo Iglesias que intercediera ante la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para que facilite la apertura de los colegios electorales en Barcelona. Ni Iglesias ni su acompañante, el secretario general de Catalunya En Comú, Xavier Domènech, se comprometieron en este punto. Aseguraron que Colau actúa con independencia. Respecto al apoyo para la consulta soberanista del 1-O, Junqueras tampoco consiguió arrancar nada concreto, excepto una leve alusión a lo que decidan las bases en las próximas semanas.

Oriol Junqueras, antes de entrar en casa de Roures. (EC)
Oriol Junqueras, antes de entrar en casa de Roures. (EC)

Domènech sí que planteó una futura confluencia de los comunes con ERC en clave catalana, el nuevo tripartito al que aludió posteriormente la líder del PDeCAT, Marta Pascal, en Onda Cero. Pero aquí fue Junqueras el que dio largas. El líder de ERC no está por la labor de un gran pacto de izquierdas catalán sino que tiene como prioridad una reedición de Junts pel Sí, pero en este caso liderado por él mismo, si bien tampoco verbalizó esta alternativa delante de Roures y el resto de comensales. Un juego dialéctico en el que el vicepresidente de la Generalitat es un auténtico especialista.

Puigdemont, al tanto

El poco interés de Junqueras en esta cuestión lo probaría el hecho de que, según aseguran los republicanos, el presidente catalán, Carles Puigdemont, estuviera informado de que iba a producirse la cena. Así, Junqueras acudió a la cumbre en busca de la complicidad de los 'comuns' para salvar los muebles del supuesto referéndum, para el que quedaban entonces 37 días. Pero ni unos ni otros fueron más lejos de las buenas palabras.

La cena en casa de Roures pone sobre el tapete la escasa voluntad independentista de parte de los partidos impulsores de la consulta del 1-O

Junqueras y Rovira no lo admitieron, pero todos los planes expuestos en la cena reflejan que el 1-O no decidirá nada y que, por lo tanto, no será vinculante, por mucho que este lunes se presentase con toda la pompa la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la República en el Parlament. Resulta significativo que se estuviese hablando de lo que harán los diputados de ERC y PDeCAT después del 1-O cuando la única coherencia posible no radicaría en posibles mociones de censura contra Rajoy sino en que estos 17 diputados dimitiesen de sus escaños en el Congreso español una vez declarada la supuesta independencia de Cataluña.

Como siempre pasa con el 'procés', la distancia entre lo que dicen en público sus promotores y lo que reconocen en privado resulta abismal. Así, mientras el lunes el diputado de la CUP Benet Salellas aseguraba en el Parlament que con la aprobación de la ley de transitoriedad se “pondrá fin al 'procés”, 48 horas antes, el vicepresidente encargado de desplegar la consulta soberanista maniobraba para un post 1-O donde se preveía cualquier cosa menos la independencia de Cataluña.

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