Esperan al menos ganar otro medio año

Junqueras y Puigdemont pactan que pasen 6 meses para convocar elecciones tras el 1-O

PSC, PP y C'S insisten una y otra vez en que haya elecciones para dar por acabado el 'procés'. Pero las ha de convocar el presidente de la Generalitat, y todo apunta a que seguirán esperando

Foto:  El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, en el Parlament. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, junto al vicepresidente, Oriol Junqueras, en el Parlament. (EFE)

El presidente catalán, Carles Puigdemont, y su vicepresidente, Oriol Junqueras (ERC), están cada vez más alineados. El último punto en el que coinciden: el acuerdo para evitar convocar elecciones autonómicas de forma inmediata después del 1-O, sea cual sea el resultado y las cifras que arroje. Pese a lo que augura la oposición, en especial C’s, que no deja de clamar por que haya unos nuevos comicios en Cataluña, lo cierto es que los dos máximos responsables del 'procés' esperan, al menos, ganar otros seis meses después de la consulta.

Gran parte del debate sobre la participación en la consulta oculta la discusión sobre el momento en que se vayan a convocar las elecciones. La legislatura catalana se da por finiquitada, pero si en algo se ha caracterizado Puigdemont ha sido en su capacidad de arañar tiempo a sus propios compromisos. La independencia se iba a declarar en 18 meses, plazo que ya ha vencido. Por tanto, medio año más tampoco sería para tanto.

Una ciudadana deposita su voto en las elecciones del 27-S, en 2015. (EFE)
Una ciudadana deposita su voto en las elecciones del 27-S, en 2015. (EFE)

Así se lo ha comunicado Puigdemont a su círculo más cercano, según desvelan fuentes políticas del Palau. cuanto más avanza el 'procés', PSC, PP y C’S más insisten en que haya elecciones. Pero las ha de convocar Puigdemont, y todo apunta a que, por ahora, se quedarán con las ganas. Este plan ya era previo a los atentados yihadistas en Cataluña. Los ataques en Barcelona y Cambrils no han cambiado la agenda de los partidos soberanistas.

La connivencia de Puigdemont con Junqueras es clave, porque estos partidos esperan que el 1-O suponga la ruptura definitiva de Junts pel Sí. Dicha escisión podría tener varias causas: el no poder llevar a cabo el referéndum, el no conseguir una participación igual o superior a los 2,3 millones de personas que votaron en el 9-N o que la consulta carezca de garantías suficientes o del respaldo internacional esperado.

En cualquiera de estas circunstancias, los partidos de la oposición esperan —y desean— que PDeCAT y ERC empiecen a culparse unos a otros y que eso lleve a la convocatoria electoral. Pero hoy por hoy, la sintonía entre Puigdemont y Junqueras es muy buena. Así, por ejemplo, se ha evitado el debate sobre una participación mínima para dar validez a la consulta. Solo la CUP sigue incidiendo en ese punto.

Como en cualquier caso ambos partidos auguran que ganará el sí puesto que el no no acudirá a votar, al no reconocer la validez de la consulta, la clave es seguir en el Gobierno catalán.

Va para largo

Para los que esperan que todo acabe el próximo dos de octubre, malas noticias. Tanto Pugidemont como ERC, por motivos distintos, aspiran a reeditar Junts pel Sí. Es decir, una nueva candidatura unitaria, en la que, eso sí, habría algunos ajustes, como por ejemplo la voluntad de Oriol Junqueras de encabezarla para, ahora sí, ser el nuevo presidente de la Generalitat, ayudado por la voluntad de Puigdemont de no querer repetir en el cargo.

Para reeditar una candidatura unitaria como Junts pel Sí, Junqueras y Puigdemont necesitan tiempo, sobre todo por las reservas que pone el PDeCAT

Esto topa de frente con los intereses del PDeCAT, que quiere romper Junts pel Sí y dejar de sentirse un rehén de las estrategias de la CUP. Para volver a llevar al PDeCAT al redil, Junqueras precisaría de esos seis meses añadidos para mantener la resquebrajada unidad del independentismo.

Junqueras no se encuentra solo. Cuenta con el apoyo del sanedrín de Artur Mas, que desde fuera del PDeCAT también apuesta por alargar esta legislatura lo más posible, por una descompresión lenta que, tanto en caso de victoria como de derrota, favorecería a los partidos impulsores. Si son derrotados, porque les evitaría que el electorado les pasase factura de manera inmediata, algo que sería letal, incluso para ERC, que ahora parece la más favorecida por las encuestas. Y de salir victoriosos, porque evitaría que la CUP, que actúa como vanguardia revolucionaria de todo el 'procés', sacase tajada política. Este sanedrín, que integran David Madí, Xavier Vendrell, Jordi Turull y Oriol Sans, es responsable de buena parte de las decisiones estratégicas de largo alcance.

Proceso lento

Por su parte, los planes del Gobierno de Mariano Rajoy, de una respuesta firme pero “gradual y proporcionada” al reto independentista, también favorecen estas intenciones de la Generalitat. Además, juegan a favor los tiempos judiciales, en los que las inhabilitaciones irán cayendo durante los próximos meses, pero no de manera inmediata.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

El principal problema no lo tendrá la Generalitat, sino el Parlament, para llenar sus horas y sus días durante esos seis meses. Actividad legislativa se espera poca.

Es decir, todo el 'pos 1 de octubre' se irá alargando tanto desde Madrid como desde el Palau de la Generalitat, en un reguero de pequeñas medidas pero muchos anuncios por ambas partes que reforzarán la sensación de cansancio en la mayoría del electorado. Rajoy no quiere precipitarse. Puigdemont pretende retrasar lo más posible una convocatoria electoral que solo supondrá reconocer que el autonomismo español tiene una mala salud de hierro. El problema político de Cataluña, hacia el enquistamiento.

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