Se sigue sin acuerdo en el calendario

Puigdemont y Junqueras retoman el lunes la agenda soberanista tras finalizar el luto

El próximo martes se reúne la Mesa del Parlament, supuestamente para analizar si incluye en el orden del día para los plenos del 6 y 7 de septiembre la ley del referéndum

Foto: El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), y el vicepresidente, Oriol Junqueras. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (c), junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (d), y el vicepresidente, Oriol Junqueras. (EFE)

“Si la realidad cambia, yo cambio. ¿Usted no?”. Esta era una de las réplicas de cabecera del economista John Maynard Keynes. Sin embargo, la misma no reza para los partidos independentistas. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont; y el vicepresidente y líder de ERC, Oriol Junqueras, han acordado recuperar sin cambios la agenda soberanista que ha de desembocar en el referéndum del 1-O. Una vez pasado el luto por los atentados yihadistas en Cataluña, la política catalana sigue por sus fueros. Como si nada hubiese pasado.

Fuentes de ambos partidos han asegurado que la agenda prevista para organizar el referéndum continúa sin modificaciones. No hay detalles de cómo, más allá de los que ha dado la CUP, que asegura que las urnas están compradas y que todo está listo para llevar a cabo la consulta.

El próximo martes se vuelve a reunir la Mesa del Parlament, supuestamente para analizar si incluye en el orden del día para los plenos del 6 y 7 de septiembre la ley del referéndum. Pero ni siquiera eso está claro. De hecho, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, está haciendo todo lo posible para que no sea la Cámara catalana sino el Govern el que asuma la responsabilidad de este nuevo texto legal a través de un decreto. Lo más probable es que el martes se siga sin novedad en la política catalana.

El que haya acuerdo para seguir adelante no quiere decir que se haya acordado todo lo demás. Por tanto, todas las fuentes consultadas coinciden en apuntar que seguirán las improvisaciones, los cambios de criterio bruscos y las tensiones internas. La CUP, por ejemplo, sigue presionando para acelerar los tiempos. Quieren que la ley del referéndum se apruebe antes del 11 de septiembre, la Diada. Pero no han conseguido que el resto de partidos, ERC y PDeCAT, se comprometan a nada.

En el entorno de la Generalitat consideran que el 'procés' ha salido reforzado de los atentados. La corriente de simpatía social hacia los Mossos, la marginación hacia otros cuerpos de seguridad del Estado, las complicidades con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que, en teoría, amplían el espacio independentista hacia los comunes, y la imagen de total autogestión que se ha dado ante los medios de comunicación. Algunos políticos independentistas, como el exvicepresidente catalán Josep-Lluís Carod-Rovira, han apuntado que por un momento fue como si por unas horas Cataluña fuese independiente.

Fin del luto

Así que en lo único que se han puesto de acuerdo PDeCAT y ERC es en que el luto se acaba el lunes y que por lo tanto se puede volver a la actividad política habitual. Los atentados han sido un paréntesis. Todo sigue igual. Referéndum unilateral el 1-O, sin límite de participación, previsible victoria del sí y declaración de independencia de manera inmediata.

Mientras, la CUP ha ido revelando a los medios de comunicación diversos detalles de la ley de transitoriedad, que tampoco se sabe cuándo se aprobará, sobre las urnas —supuestamente ya compradas— o que el censo ya está listo. La CUP hace de vanguardia propagandística, pero nadie de la Generalitat confirma nada. Y eso que ahora, tras la última crisis de gobierno, todos los miembros del Govern son inequívocamente independentistas. Uno de los últimos anuncios 'cupaires': que hay una red de funcionarios de la Generalitat voluntarios dispuestos a abrir los colegios.

Abrir los colegios

La 'consellera' de Educación, Clara Ponsatí (i), saluda a Puigdemont.
La 'consellera' de Educación, Clara Ponsatí (i), saluda a Puigdemont.

Mientras, entre bambalinas, siguen los preparativos para el 1-O. La nueva 'consellera' de Ensenyament, Clara Ponsatí, se encuentra centrada en la prioridad de que los colegios abran el primer día de octubre. Sin embargo, esta vez la presión del Estado y las admoniciones del Tribunal Constitucional (TC) han sido abundantes y muy inequívocas. Incluso con una red de voluntarios como la que ha desvelado la CUP resultará muy complicado conseguir abrir 8.000 colegios electorales.

Queda poco más de un mes para el 1 de octubre. No parece que comparativamente los preparativos estén más avanzados que el 9-N. Y el apoyo legal que precisa la operación será suspendido por el TC en 48 horas. Incógnita total sobre hasta dónde conduce todo. Justo como antes del atentado que ha costado 15 vidas.

Cataluña

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