también a dirigentes del PSC y de ICV

Ada Colau ficha con sueldos 'cienmileuristas' a varios exconsejeros de Pujol y Mas

La alcaldesa de Barcelona ha colocado por abultados sueldos en puestos clave de las múltiples empresas del ayuntamiento a personajes de la izquierda y la derecha

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

La política de nombramientos de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, desconcierta a propios y extraños. En lo que lleva de mandato, poco más de año y medio, han llegado al Ayuntamiento de Barcelona como cargos de confianza familiares del equipo de gobierno, o sea, de la alcaldesa y de sus más estrechos colaboradores. Pero también ha echado mano de otros fichajes de altura (donde figuran el anterior líder del PSC en el consistorio y dirigentes de ICV y de CDC) con salarios que nada tienen que ver con los prometidos por la antigua activista y que han situado al ayuntamiento de la capital catalana como uno de los principales exponentes de las nuevas puertas giratorias, pero esta vez controladas por la izquierda. Los nombres de los nuevos fichajes se convierten en los 'cienmileuristas' de la nueva izquierda catalana.

Entre los fichajes, se encuentran el antiguo consejero de Medio Ambiente con el Tripartito, el ecosocialista Salvador Milà, que acaba de ser nombrado director de los servicios de presidencia del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), un organismo supramunicipal que trata de gestionar servicios a los consistorios cercanos a Barcelona, con una retribución de más de 93.000 euros anuales. Por su parte, el exteniente de alcalde Ricard Gomà, también de ICV, fue fichado hace dos meses como director del Instituto de Estudios Regionales y Metropolitanos de Barcelona, un consorcio de derecho público considerado “de interés general”. En él participan la AMB, el Ayuntamiento de Barcelona, las tres principales universidades públicas y la Cámara de Comercio de Barcelona.

Fotografía de archivo de Ricard Gomà.
Fotografía de archivo de Ricard Gomà.

El último nombramiento, la víspera de Nochebuena, es el de Vicenç Villatoro como presidente del consejo de administración de la compañía pública Informació i Comunicació de Barcelona, que gestiona la televisión local municipal, BTV. Villatoro, que hace años había sido director del diario ‘Avui’ y de TV3, también había sido diputado de CiU. En tiempos de CiU, fue director general de Promoción Cultural de la Generalitat, director del Instituto Ramon Llull y de la Fundación Ramon Llull. A finales de 2014, fue director general del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), un organismo formado por la Diputación y por el Ayuntamiento de Barcelona.

Asimismo, realizó un fichaje estrella con Joan Pinyol Ribas, un destacado dirigente de Convergència que ofició como gerente en la Agencia Catalana del Agua (ACA, que estuvo al borde la quiebra) y pasó luego a ejercer el mismo cargo en el Institut Català del Sòl (Incasol). Pinyol fue nombrado director de Medio Ambiente en la AMB. El puesto de este alto cargo convergente está premiado con más de 100.000 euros anuales. Lo curioso del caso es que, a diferencia de los anteriores, Pinyol no proviene de la izquierda, sino de la derecha, ya que es militante de Convergència.

En su perfil de Linkedin consta que trabajó de 2000 a 2011 en Agbar. Luego, Artur Mas le fichó como ‘general manager’ de la ACA hasta marzo de 2014. A continuación, hasta septiembre de 2015, tuvo el mismo cargo en el Incasol, y en esa fecha pasó a su actual puesto. Fuentes de Convergència reconocen a El Confidencial que Pinyol “es un buen profesional y si fue fichado por Colau se debe a que es una de las personas de Cataluña que más saben en materia de agua”. En su currículo, sin embargo, aparece una mancha: como gerente del ACA participó en primera línea en la privatización de la compañía pública Aigües Ter Llobregat (ATLL) que realizó el Gobierno catalán a finales de 2012. La venta de la empresa, la mayor realizada por la Generalitat, se hizo con un Gobierno en funciones y deprisa y corriendo para cuadrar las cuentas de aquel año. Los tribunales fallaron ya reiteradamente en contra de esa venta, realizada casi con nocturnidad y alevosía a un consorcio encabezado por Acciona.

Fichaje de un exconsejero de Pujol

En abril pasado, Colau hizo otro fichaje no menos sorprendente: el del exdiputado de CiU Pere Macias. El nombramiento de este (que había sido consejero de Medio Ambiente y de Política Territorial y Obras Públicas con Jordi Pujol) se produjo en un momento de profundo debate sobre la conexión de las dos líneas de tranvía (Trambaix y Trambesòs) que Colau quiere llevar a cabo, eliminando el tráfico de la Diagonal, una de las principales arterias de Barcelona. Macias fue designado director del proyecto.

El exdiputado de CiU Pere Macias. (EFE)
El exdiputado de CiU Pere Macias. (EFE)

Todos los grupos municipales se oponen a esa obra faraónica que puede costar a las arcas municipales unos 200 millones de euros, además de provocar el colapso circulatorio en la ciudad. “No hay una mayoría que apoye este plan, pero Colau continúa encargando informes y haciendo estudios. Lo que quiere la mayoría del equipo de gobierno es cargarse el vehículo privado, pero lo cierto es que la decisión ha de ser técnica, no política. La repercusión sobre movilidad que tendrá el enlace de las líneas de tranvías por el centro de la ciudad será enorme y la alcaldesa ha hecho ahora bandera de ello. Lo que nos tememos es que prevalezca la decisión política sobre la técnica, y somos de la opinión de que tendría que dedicar ese dinero a cosas mucho más prioritarias”, reconocen fuentes municipales de CiU a El Confidencial.

Los estudios técnicos ya realizados a petición del ayuntamiento prevén que si se produce el enlace de las dos líneas, se eliminarán 12.500 vehículos diarios. Para los convergentes, “los estudios alaban la bondad de la medida, pero son muy criticables, puesto que están realizados con una visión más política que técnica”.

En el Partit Demòcrata Català (PDeCAT), se admite que “la decisión de nombrar a Pere Macias no fue consensuada con nadie. Nos enteramos por la prensa. De hecho, en el tema del tranvía ya había fichado al socialista Jordi Martí como gerente y luego a Macias, suponemos que para intentar contentar a todo el mundo. Pero eso no disminuirá nuestras críticas hacia el proyecto. Seguimos oponiéndonos al proyecto faraónico”.

El escollo de Felip Puig

Tanta política de nombramientos tuvo esta semana un digno colofón de 2016: el nombramiento del exconsejero Felip Puig como nuevo presidente de TRAM, la empresa concesionaria del tranvía. La compañía gestiona Trambaix y Trambesòs. Esta empresa tiene el 80% de capital privado (ahí están las compañías Globalvia, Alstom y Moventia) pero también cuenta con Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC) y Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), que tienen un 2,5% cada una. Fueron los privados quienes decidieron elegir a Puig como presidente de la empresa, a lo que se opuso la municipal TMB, aunque sin resultado.
Fuentes municipales apuntan a que TRAM es una compañía privada y las administraciones públicas no tienen poder para influir en sus nombramientos. “Quienes le han puesto ahí son las empresas privadas”, subrayan las fuentes. De hecho, en su nombramiento han intervenido varias variables e incluso cuenta con el beneplácito de la Generalitat. Desde su salida como consejero, Puig ha estado intentando emprender negocios privados (el último de ellos, una promoción inmobiliaria en Andorra, para la que estuvo buscando financiación). Paradójicamente, sin embargo, aunque no sea una persona del agrado de Ada Colau, la llegada de Felip Puig puede convertirse en otro activo para la alcaldesa, que puede ver reforzadas sus tesis sobre los tranvías con el exconsejero al frente de la empresa concesionaria de los mismos.

El 'exconseller' Felip Puig. (EFE)
El 'exconseller' Felip Puig. (EFE)

No obstante, el pasado viernes día 23, el líder convergente en el consistorio barcelonés, Xavier Trias, logró el compromiso de Colau para que no se tome ninguna decisión sobre el tranvía “sin el consenso necesario para llevar adelante una obra de esta importancia”. Trias recriminó a la alcaldesa que esta no es proclive al diálogo en los temas controvertidos, “como la tramitación de los Presupuestos. Pero hay muchos otros temas en que seríamos irresponsables si no fuésemos capaces de llegar a acuerdos, como la vivienda o el transporte público y, en este caso concreto, el trazado del tranvía, cómo se ha de hacer, cuándo y en qué condiciones”. Ada Colau, de momento, recogió el reto de Trias y admitió que sería “imposible poner raíles en la Diagonal si no hay consenso”. El líder convergente le respondió que esperaba diálogo esta vez mientras la acusaba de que “ustedes tienen decisiones tomadas y luego organizan las cosas para vestirlas”.

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