Pactos bajo mano, hombres de Recoder y querellas

Alianza contra natura de Ada Colau con CiU en el área metropolitana

Con solo 18 consejeros metropolitanos, Colau y los suyos no podrán gobernar mucho, con lo que lo más previsible es que la AMB entre en una parálisis similar a la que se encuentra el Ayuntamiento

Foto: La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, asiste con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y su esposa, Helena Rakosnik, a una entrega de premios. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, asiste con el presidente de la Generalitat, Artur Mas, y su esposa, Helena Rakosnik, a una entrega de premios. (EFE)

La alcaldía de Barcelona siempre ha tenido la presidencia del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), el supraconsorcio municipal que controla áreas de gestión tan importantes como el urbanismo, el transporte o los servicios de más de tres millones de personas. Ada Colau consiguió en julio ser nombrada presidenta de AMB, aunque como le pasa en el pleno de Barcelona, también carecía de la mayoría suficiente. Pero la minoría política, como la política en sí misma, hace extraños compañeros de cama. Y así, Colau ha acabado aliada con convergentes y además privatizadores de servicios, como una manera de compensar el alto peso específico del que todavía disfruta el PSC dentro de la AMB.

Colau accedió a la presidencia tras pactar con el alcalde de Cornellà, Antoni Balmón, el último montillista y hombre fuerte del socialismo en el cinturón rojo metropolitano hasta el auge de C’s. Pero a medida que pasa el tiempo, los acuerdos bajo mano que habían hecho los socialistas catalanes con el compañero sentimental de Colau, el omnipresente Adrià Alemany, parecen más bien papel mojado.

El pacto se basaba en una convivencia pacífica en el seno de la AMB, la presidencia del ente para Colau, el control de áreas estratégicas como transporte y urbanismo para el PSC y la retirada de una querella de Ecologistas en Acción contra la creación de la sociedad mixta Aguas de Barcelona, participada por Agbar en un 85% y por la propia AMB en el 15% restante, y que es la concesionaria del servicio integral del agua en 23 municipios de Cataluña.

Vista aérea de la desalinizadora de Aigües Ter Llobregat.
Vista aérea de la desalinizadora de Aigües Ter Llobregat.

Tras dos meses, la querella no se ha retirado. Y no solo eso. Colau ha impulsado el nombramiento de Joan Pinyol Ribas como director de Medioambiente de la AMB, justo el área de gestión de la que depende la sociedad mixta Aguas de Barcelona.

El nombramiento de Pinyol ha caído como un jarro de agua fría en el PSC, donde empieza a cundir la idea de que Barcelona en Comú, la formación que lidera Colau, les ha tomado el pelo. No solo porque Pinyol asesoró a Barcelona en Comú a interponer su querella contra la creación de la sociedad gestora de aguas, sino también por tratarse de una persona muy próxima a CDC, lo que convierte este nombramiento en todavía más extraño que el que elevó al exsocialista Jordi Martí a gerente del Ayuntamiento de Barcelona.

Hombre de Recoder

Joan Pinyol es un hombre del exconsejero de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat Lluís Recoder. Recoder representa a la rama más conservadora de CDC. Fue el principal impulsor de la problemática privatización de Aigües del Ter Llobregat, el mayor fiasco económico de Artur Mas. Recoder dejó la Generalitat una vez que se hizo público el escándalo, pero sin asumir responsabilidad alguna en el desastre, sobre el que pesa una sentencia contraria del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.

De hecho, Pinyol era el gerente de la Agencia Catalana del Agua y fue uno de los autores de la redacción del pleno del concurso que ha derivado en el fiasco de la privatización. Luego fue aparcado como gerente del Incasol con la llegada de Santi Vila a la conselleria. Y ahora ha vuelto a su área de gestión favorita, el agua y saneamientos, de nuevo de mano de los convergentes, pero con el apoyo explícito de Colau y sus 18 consejeros metropolitanos, los que suma Barcelona en Comú e ICV.

La mayoría inútil del PSC

El PSC es la fuerza mayoritaria en la AMB, ya que su formación cuenta con 33 consejeros en el ente supramunicipalista. Pero ahora esta mayoría no sirve para nada, ya que solo es relativa, y Ada Colau ha optado por incumplir sus compromisos en la áreas de gestión que controla, según fuentes cercanas a los socialistas.

Miquel Iceta. (EFE)
Miquel Iceta. (EFE)

El PSC esperaba la retirada de la querella, en parte porque la interpretaban como una sobreactuación electoral. La querella se interpuso en plena campaña de las municipales, a modo de querella catalana, de hecho uno de los actores que se hizo la foto delante del juzgado en el momento de la presentación fue Lluís Ravell, el que ha liderado la lista de Podemos para Cataluña en las elecciones del 27-S.

Pero ahora la querella sigue admitida a trámite y continúa su marcha judicial. De manera que el PSC se encuentra en una pinza: por un lado, la querella impulsada por Eloi Badia, número 12 de Ada Colau en su lista; y por otro, con el submarino convergente que les han introducido en la propia AMB con el nombramiento de Joan Pinyol, señal de que los pactos con los que Colau alcanzó la presidencia se incumplirán. Sin embargo, con solo 18 consejeros metropolitanos, Colau y los suyos tampoco podrán gobernar mucho, con lo que lo más previsible es que la AMB entre en una parálisis similar a la que se encuentra el Ayuntamiento de Barcelona, cuyo gran proyecto en este momento es cambiar el nombre de la calle Princesa, entre otros títulos, del callejero de resonancias borbónicas. A Balmón se le acumula el trabajo.

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