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El ficus de la polémica: Sevilla se encadena para evitar la tala de un árbol centenario en una iglesia
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MÁS DE 50.000 FIRMAS para detenerlo

El ficus de la polémica: Sevilla se encadena para evitar la tala de un árbol centenario en una iglesia

Los frailes dominicos propietarios de la parroquia de San Jacinto donde se integra este ejemplar deciden cortarlo por su peligrosidad y amenaza a este BIC de Triana para evitar más costes

Foto: Tres personas se suben al ficus de triana, en Sevilla, para evitar su tala. (EFE/José Manuel Vidal)
Tres personas se suben al ficus de triana, en Sevilla, para evitar su tala. (EFE/José Manuel Vidal)

“Hemos subido al ficus, que de momento sigue vivo, y aquí estaremos hasta que nos echen”. Con este aviso, tres activistas se subieron en la mañana del miércoles a un árbol centenario en el recinto de una parroquia de San Jacinto para evitar su tala, mientras otro grupo se encadenó en la verja que cierra el recinto donde está situado, la iglesia de San Jacinto, hasta que fueron desalojados después de seis horas de protesta.

Es el grito desesperado de cientos de vecinos, muchos con megáfono en mano, que en los últimos días se han manifestado ante este templo de Triana para exigir la conservación del gigantesco ejemplar, que es historia de la ciudad y que esta semana desaparecerá cambiando por completo el paisaje de la zona. La movilización social no ha tenido éxito, a pesar de las 50.000 firmas recogidas a través de la plataforma change.org y la poda previa al apeo del gigantesco ejemplar, que comenzó el martes avivando un debate que ya había dividido a la opinión pública.

placeholder Vecinos del barrio de Triana sobre el ficus.  (EFE/José Manuel Vidal)
Vecinos del barrio de Triana sobre el ficus. (EFE/José Manuel Vidal)

¿Era necesaria su tala? La razón que ha llevado la comunidad de frailes dominicos propietarios del templo y el recinto donde se levanta el árbol a apearlo es su peligrosidad tanto para los viandantes y feligreses que visitan la iglesia como para el propio edificio, que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) y que está sufriendo daños visibles en la fachada. Por ello, la tala cuenta con la autorización del Ayuntamiento de Sevilla que, a su vez, optó por dar la luz verde tras un dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía. Hay informes técnicos que alertan del riesgo que supone este ficus, pues ya hay antecedentes de caídas de ramas que estuvieron a punto de matar a una mujer, una vendedora de cupones que ha obtenido la incapacidad permanente por las secuelas del accidente, y que hirieron a otras cinco personas.

¿Y no hay otra solución? Ahí está la clave de la polémica suscitada estos días en Sevilla y de la gran movilización social que ha despertado el caso en una ciudad donde el mantenimiento de su arbolado está cuestionado desde hace años, convirtiéndose en una asignatura pendiente. Técnicamente habría una alternativa para evitar la drástica tala, según apunta la Asociación Multisectorial de la Jardinería Andaluza (AMJA) que ha exigido en los últimos días un dictamen de expertos arbolistas. Es más, un informe municipal concluye que el apeo no sería necesario “siempre y cuando se tomen medidas de conservación”.

Son actuaciones que debería sufragar la parroquia que, a su favor, esgrime el elevado coste que ya ha soportado en los últimos años. Un ejemplo: en 2021, tras la caída de ramas que provocaron seis heridos, la factura de la poda de emergencia que los servicios municipales pasaron a los dominicos fue de unos 12.000 euros. Y no es la única poda a la que se ha sometido el árbol, pues también hubo una muy polémica en 2018 cuando una rama cayó sobre una cruz de mármol enclavada a sus pies en el compás de la citada iglesia y que supuso un desembolso para la iglesia de casi 4.000 euros.

Insostenible. El párroco de San Jacinto, fray Javier Rodríguez, se defiende ante los manifestantes asegurando que el apeo no es una decisión personal, sino basada en cinco estudios que la iglesia ha costeado para comprobar antes la viabilidad del árbol. “Y todos corroboraron la necesidad de talar”, apunta el fraile, que ha comparecido ante los medios de comunicación en la puerta del templo para argumentar, con documentos, que la decisión es la correcta y cuenta con todos los avales. La Comisión de Patrimonio de la Junta de Andalucía pidió en un informe que fuesen especialistas quienes aconsejaran o no la tala que, finalmente, el Ayuntamiento de Sevilla ha autorizado y facilitado a petición de la propiedad del templo.

Muerte anunciada

La muerte del ficus de San Jacinto hace tiempo que estaba anunciada. Y es ahora cuando la protesta ciudadana se endurece, exigiendo al Ayuntamiento de Sevilla que, como responsable subsidiario, se haga cargo del árbol y recepcione el atrio del templo donde se sitúa, previa cesión por parte de los frailes. Sería una solución que apuntan biólogos, paisajistas y jardineros reputados de la ciudad, también los grupos de la oposición, que critican que el gobierno de Antonio Muñoz no haya estado a la altura para salvar este patrimonio natural.

Es un día triste. Nadie deseaba llegar a esta situación pero compartimos la preocupación de la iglesia y respetamos su decisión técnica sobre el ficus dado el gran riesgo para viandantes y la estructura del edificio. La seguridad es lo primero”, apunta el alcalde en redes sociales. “Lágrimas de cocodrilo tras haberse hecho la avestruz durante meses sin querer hacer nada para garantizar la supervivencia del ficus”, le responde el portavoz de IU en la corporación municipal, Daniel González Rojas.

El caso ha provocado una oleada de críticas contra el PSOE, tanto desde la izquierda como la derecha, alineados en los mismos argumentos que el gobierno municipal rebate recordando que la licencia para la tala se otorgó a la iglesia con el respaldo mayoritario de vecinos, entidades y grupos políticos de Triana a través de la junta municipal de distrito, según ha recordado este miércoles el portavoz del gobierno, Juan Manuel Flores.

Foto: Vista desde el río de las casetas de la 'velá' en la calle Betis. (Ayuntamiento de Sevilla)

La opinión pública también está dividida: a favor o en contra de la tala pero, sin duda, todos coinciden en la urgencia de la actuación para evitar riesgos mayores. Y también hay una corriente que lamenta que el tema se haya elevado a la categoría de “catástrofe”. “Quienes protestan hoy son los mismos que lo harían contra la iglesia si pasara alguna desgracia por la caída de ramas. También podrían contribuir colaborando con dinero, que hagan una colecta para los frailes”, comenta un vecino que pasa rápido junto a la concentración que sigue entre lamentos la poda y que se identifica como “uno de muchos sevillanos que ve esto como ridículo”.

Un monumento natural

No obstante, la singularidad del ficus es indiscutible, al margen del valor sentimental que tiene también para El Barrio. Según explica el catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla Enrique Figueroa, el ejemplar está incluido ya en el catálogo de árboles singulares que está elaborando el Ayuntamiento de Sevilla y cuya misión es protegerlos, pues es un bien de interés natural y con un gran valor ecológico, además de un hito paisajístico con 110 años. Distintos colectivos ecologistas que se han movilizado para evitar la tala explican que el ficus capta CO2, elimina dióxido de nitrógeno, genera oxígeno y es parada y refugio de avifauna diversa, entre otras especies, de rapaces nocturnas.

El ficus es un regalo que los frailes dominicos llevaron a Sevilla procedente de Puerto Rico en 1913. Y que fue creciendo como emblema en el barrio de Triana hasta alcanzar una considerable altura. Los problemas comenzaron en 2010 con incidentes por la caída de ramas que evidenciaban la necesidad de mayores cuidados. La drástica decisión adoptada ha desatado una movilización ciudadana y política contra un gobierno que se presume de sus compromisos con la lucha contra el cambio climático y la agenda 2030. En los últimos años, la capital ha perdido árboles singulares como eucaliptos rojos del parque de María Luisa, que tuvieron que ser talados en 2018 por su mala conservación; plátanos de sombra en la plaza de San Lorenzo, que en 2020 cambiaron la fisonomía de este rincón emblemático de Sevilla; y otro enorme ficus en el entorno de las ‘setas’, cuya raíz se pudrió.

Los trabajos de apeo durarán al menos tres días y antes de que acabe la semana el ficus de San Jacinto será historia. Muchos sevillanos sí están solicitando a través de las redes sociales que, una vez consumada la tala, se proceda a la sustitución del ficus para evitar que Sevilla siga perdiendo ejemplares. No obstante, el gobierno municipal asegura que su estrategia es seguir plantando nuevos árboles, dentro de los planes de lucha contra el cambio climático, y recuerda que hace un mes Parques y Jardines anunció un incremento de cinco millones hasta lograr un presupuesto de 20 para mejorar la conservación de las zonas verdes y aumentar la plantilla.

“Hemos subido al ficus, que de momento sigue vivo, y aquí estaremos hasta que nos echen”. Con este aviso, tres activistas se subieron en la mañana del miércoles a un árbol centenario en el recinto de una parroquia de San Jacinto para evitar su tala, mientras otro grupo se encadenó en la verja que cierra el recinto donde está situado, la iglesia de San Jacinto, hasta que fueron desalojados después de seis horas de protesta.

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