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El PSOE lamenta la falta de cintura de Ribera con Doñana y se conjura para evitar daños electorales
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LA AMPLIACIÓN DE LOS REGADÍOS

El PSOE lamenta la falta de cintura de Ribera con Doñana y se conjura para evitar daños electorales

La ministra celebra que la proposición de ley sobre regadíos en el entorno del parque haya decaído con el adelanto electoral y obliga a Espadas a reivindicarse otra vez como la voz autorizada en el PSOE para abordar el asunto

Foto: La ministra Ribera comparece tras la reunión del Consejo de Ministros. (EFE/Emilio Naranjo)
La ministra Ribera comparece tras la reunión del Consejo de Ministros. (EFE/Emilio Naranjo)

Para Juan Espadas es una cuestión de cintura. De poca, más bien, reconoce el líder del PSOE andaluz en referencia a las declaraciones realizadas este jueves en Sevilla por la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, celebrando la “buena noticia” de que haya decaído la proposición de ley sobre los regadíos en el entorno del Parque Nacional de Doñana. Es sólo una de las consecuencias del adelanto electoral y la disolución del Parlamento de Andalucía. Pero la opinión de la ministra sobre el tema, justo en plena precampaña electoral, genera una situación más que incómoda para el candidato socialista que le obliga, de nuevo, a dar explicaciones sobre un tema delicado que le puede restar votos en el campo, en un entorno rural que tradicionalmente ha sido un terreno propicio para el PSOE y que ahora quiere capitalizar Vox.

Foto: Un grupo de agricultores, en la tribuna de invitados del Parlamento andaluz, aplaude tras la votación. (EFE/Julio Muñoz)

La ampliación de 1.500 hectáreas de regadío en la corona norte del parque enfrentó hace dos meses a Espadas y Ribera, pues el candidato ignoró la indicación de la ministra, que pidió al socialista que emitiera un no rotundo a esta iniciativa impulsada por el Gobierno de PP y Cs con el apoyo de Vox en el Parlamento andaluz. El líder del PSOE andaluz alegó su autonomía a la hora de votar y los socialistas se abstuvieron, un gesto polémico que muchos entendieron como un intento de navegar entre dos aguas, jugando con la aprobación de los agricultores y el mundo rural y por otro lado de los ecologistas y conservacionistas. Si difícil es contravenir los principios de protección de Doñana, no menos complicado es obviar los intereses de los regantes del entorno del parque, un verdadero poder fáctico en una provincia en el que los frutos rojos dan miles de empleos y mueven un negocio millonario, que se moviliza desde hace años después de que algunos se quedaran fuera de los planes de regadíos de 2014.

No obstante, en el fondo, los socialistas andaluces coinciden con Ribera en su rechazo a la ley, que califican de despropósito. Pero las palabras de la ministra suenan demasiado gruesas. Y Espadas presume de que, fuera de la comarca afectada, no hay nadie que conozca mejor que él esa realidad. Los matices y soluciones en el territorio lo distancian de la ministra y justifican su abstención, según explica. Los socialistas defienden que jamás habrían apoyado esa ley sin introducirse ciertas correcciones, pero justifican que la propuesta se habría considerado igualmente en la Cámara tanto con su voto en contra como con la abstención y que se optó por esta segunda vía como manera de escapar de la trampa que había tendido el PP para “engañar a los agricultores y liar al PSOE”. Un ejercicio de “filibusterismo parlamentario” por parte del PP, según denuncian los socialistas, convencidos de que la propuesta no podría llegar a ningún sitio ni en el fondo ni en la forma. Y que el fin último era buscar la confrontación con el Gobierno central.

Foto: Espadas junto a Sánchez el pasado mes de enero. (EFE/Pepe Torres)

“No es posible usar ni un centímetro cúbico más de agua del acuífero; y lo que llegue allí de agua superficial es para sustituir el uso de subterránea, no para nuevos regadíos”, insiste Espadas, que asegura que falta mucha pedagogía en un asunto que tiene sus soluciones, la que él mismo ha explicado in situ en Huelva. “Y por eso tengo ahora más credibilidad que el Ministerio allí, porque creo que los problemas se resuelven afrontándolos, pero sin demagogia, torpeza y mentira como ha hecho el PP”, apunta el candidato, rechazando “lecciones” de cualquiera que no viva o conozca el territorio.

Las enmiendas, de hecho, recogen soluciones consensuadas por el propio ministerio, como incentivar la reubicación voluntaria de las explotaciones agrícolas de regadío fuera del ámbito del Plan de Doñana, en la Demarcación hidrográfica del Tinto, Odiel y Piedras, con una reserva de recursos hídricos superficiales para dar la cobertura necesaria, prioritariamente en zonas de proximidad a la comarca donde se encuentra el parque e impedir así el desarraigo de la actividad agrícola. “Nos abstuvimos porque había opciones para plantear soluciones al territorio, pero no sin informes ni la participación de la Confederación ni el Consejo de Doñana”, explica Espadas.

La sombra de Europa

Hay detalles que no se plantea Ribera, que ha considerado que la iniciativa en el Parlamento andaluz situaba a España al nivel de Hungría “por considerarnos rebeldes frente al Estado de Derecho”. La ministra recuerda la existencia de un procedimiento infractor abierto por la Comisión Europea tras el incumplimiento de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) por la mala conservación de Doñana. Y esgrime los “efectos secundarios” de convertir suelos forestales en suelos agrícolas regables, apuntando una pérdida de reputación y una reacción comercial en cadena de países como Alemania, que podrían rechazar la importación de frutos rojos procedentes de Huelva. Las alternativas al territorio pasan, según la ministra, por trabajar en bioeconomía en las zonas de influencia de los parques nacionales, en un nuevo modelo para el que el Gobierno central ha derivado 270 millones de euros a Andalucía, y pone como ejemplo las transiciones que han protagonizado municipios dedicados a la minería del carbón.

placeholder Un grupo de agricultores aplaude tras la votación en el Parlamento de Andalucía para el inicio de la tramitación de la ley para regular los regadíos en el entorno de Doñana. (EFE/Julio Muñoz)
Un grupo de agricultores aplaude tras la votación en el Parlamento de Andalucía para el inicio de la tramitación de la ley para regular los regadíos en el entorno de Doñana. (EFE/Julio Muñoz)

Espadas entiende que Ribera es quien da la cara en Bruselas y que esté preocupada por las repercusiones en la Comisión Europea, eludiendo nuevas sentencias contrarias que alimentarían dudas hacia Andalucía con un alto coste económico. Y, por ello, se reivindica como la persona más idónea para aportar soluciones a este conflicto que obliga al PSOE a conjurarse para evitar daños electorales. Para los socialistas las explicaciones serán necesarias, pues el asunto no sólo sigue abierto, sino que el PP ya se ha comprometido a recuperar la iniciativa una vez que se constituya el nuevo Parlamento andaluz. “Dejemos de dañar la imagen de Doñana”. Es un mensaje firme que lanza el candidato.

La agenda de Espadas evitó este jueves que el candidato acompañase en Sevilla a la ministra a la que desafió, ignorando su indicación de voto. A la misma hora que la titular de Transición Ecológica participaba en un foro de la Cadena Ser en la capital andaluza, el candidato a la Junta de Andalucía protagonizaba un encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum en el Hotel Ritz de Madrid. Pero es muy probable que la precampaña electoral ofrezca nuevas ocasiones para debatir sobre un conflicto que no está zanjado. Rentabilizarlo o no electoralmente también será una cuestión de cintura.

Para Juan Espadas es una cuestión de cintura. De poca, más bien, reconoce el líder del PSOE andaluz en referencia a las declaraciones realizadas este jueves en Sevilla por la vicepresidenta tercera del Gobierno, Teresa Ribera, celebrando la “buena noticia” de que haya decaído la proposición de ley sobre los regadíos en el entorno del Parque Nacional de Doñana. Es sólo una de las consecuencias del adelanto electoral y la disolución del Parlamento de Andalucía. Pero la opinión de la ministra sobre el tema, justo en plena precampaña electoral, genera una situación más que incómoda para el candidato socialista que le obliga, de nuevo, a dar explicaciones sobre un tema delicado que le puede restar votos en el campo, en un entorno rural que tradicionalmente ha sido un terreno propicio para el PSOE y que ahora quiere capitalizar Vox.

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