Málaga no quiere ser un "emirato": concentración contra la torre del puerto
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Un rascacielos rompedor

Málaga no quiere ser un "emirato": concentración contra la torre del puerto

Medio millar de personas protesta contra el hotel de lujo de 116 metros que proyecta un fondo catarí y que aseguran que acabaría con el paisaje de la ciudad y con La Farola

placeholder Foto: María Ángeles Rubio, la 'farolera', enseña su tatuaje de La Farola. (P. D. A.)
María Ángeles Rubio, la 'farolera', enseña su tatuaje de La Farola. (P. D. A.)

"Málaga no es Londres, ese rascacielos no pega aquí", comenta María Ángeles Rubio mientras se recoge el cabello y muestra un tatuaje en la parte alta de su espalda que recrea La Farola. “Para mí representa mi ciudad” porque “es su rincón más bonito”, explica, pues “su imagen conecta tierra y mar”.

Ella ha sido una de los 500 malagueños —según la organización— que la mañana de este domingo se han dado cita para expresar su rechazo a la construcción del hotel de lujo de 116,62 metros de altura que un fondo catarí proyecta en el puerto y sobre el que Icomos-España ha recordado este viernes su “impacto inadecuado, profundo e irreversible sobre el paisaje urbano”.

Foto: Vista del proyecto del hotel rascacielos del puerto de Málaga.

El acto ha sido convocado por la plataforma Defendamos Nuestro Horizonte, que inició su andadura hace cinco años, cuando este proyecto comenzó a plantearse, y que ha recabado apoyos contra una infraestructura que genera bastante división y contra la que se han posicionado parte de la sociedad civil, más de 300 expertos y personalidades del mundo del arte y la literatura y, recientemente, el Gobierno central. Su portavoz, Juan Antonio Triviño, aseguraba a los medios que existe un “rechazo evidente” y ha pedido a las administraciones impulsoras —el ayuntamiento y la Autoridad Portuaria, principalmente— que “tomen buena nota y rectifiquen”.

Triviño ha calificado como “mamotreto” un edificio que se ubicaría en la explanada del dique de Levante y que contaría con 27 plantas, 378 habitaciones, un auditorio para congresos, un mirador, un centro de salud y belleza y un aparcamiento subterráneo. En total, 43.516,73 metros cuadrados construidos.

placeholder La Farola de Málaga. (EFE)
La Farola de Málaga. (EFE)

Este equipamiento turístico, que sus avalistas sostienen que supondría un impulso económico para Málaga y un motor generador de empleo, “acabaría” con el paisaje de la ciudad, ha advertido el portavoz de la plataforma, que agregaba que “apagaría” La Farola. El faro del puerto, el único de la Península con género femenino, que ha cumplido 204 años de vida y sobre cuya su defensa se ha convocado una protesta que se ha replicado en las redes sociales.

Conchi, una vecina “de toda la vida” del barrio de El Perchel, ha sido una de las asistentes que han participado en el acto simbólico de abrazar La Farola. “Me he criado con ella y es un símbolo que hay que preservar. No pueden taparla con un edificio altísimo”, declaraba a El Confidencial, ante quien ha confesado que “no tengo muchas esperanzas” de que los impulsores del proyecto hotelero “recapaciten”. “Hay intereses económicos y sabemos que son fuertes, pero aquí vamos a estar luchando”, advertía.

Foto: Foto: Andalusian Hospitality II.

“Los políticos negacionistas tienen que abrir los ojos ante el atentado paisajístico que van a permitir contra su ciudad. ¿Ese legado quieren dejar a las futuras generaciones?”, preguntaba el periodista y escritor Alfonso Vázquez, que ha sido el encargado de leer un manifiesto en el que ha incidido en que “la modernidad no consiste en emular a un excéntrico emirato”.

“No es propio de una capital cultural seria, avanzada y europea adaptar los planes urbanísticos al primer grupo inversor que promete el oro y el moro”, hacía hincapié, después de desgranar un listado de construcciones que han ido dinamitando la imagen de una ciudad clásica e histórica por un popurrí de edificios de distintos estilos.

"La modernidad no consiste en emular a un excéntrico emirato"

Vázquez ha recordado que La Farola “ha sobrevivido a inundaciones y terremotos, a una Guerra Civil y hasta escapó del 'boom' del ladrillo. Pero no debemos bajar la guardia: por el horizonte asoma un nuevo Enola Gay, un metafórico bombardero pilotado por políticos malagueños, negacionistas del atentado paisajístico”.

Daño al tráfico de cruceros

Sujetando una pancarta en la que se podía leer 'No a la torre del puerto', Justiniano Sen, secretario general de UGT en el puerto, ofrecía una clave económica sobre la polémica edificación que, además, refutaba el argumento esgrimido por sus defensores. “La construcción del hotel va a ser muy perjudicial para la terminal de cruceros —que se ubica junto a la explanada del dique de Levante— porque hablamos de unas obras que se prolongarán durante cinco o seis años, siempre y cuando no haya retrasos”, señalaba a este periódico, antes de asegurar que “la operativa portuaria resultaría afectada” y considerar que puede dañar seriamente las cuentas de la ciudad.

“Entendemos que estamos ante una especulación con suelo público”, ha manifestado con rotundidad Sen. Instantes después, las personas que han acudido a la concentración comenzaban a entonar la canción ‘No nos moverán’ mientras daban palmas y gritaban: “¡La Farola no se toca!”.

Foto: Plano del proyecto Hotel-Suites Málaga Port. (Estudio Seguí)

Alfonso Vázquez cerraba su intervención apelando a “un urbanismo moderno, civilizado y que respete el interés general; por la defensa del paisaje patrimonial de Málaga y por una Farola llena de luz: ¡no al rascacielos del puerto!”.

María Ángeles, la 'farolera', “malagueña por los cuatro costados”, lo tiene claro: “Me amarro si es necesario, porque esa torre no pinta nada aquí. Ya tenemos nuestro icono, y es La Farola. Nada más bonito”.

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